Cuidemos el MÍO

Cuidemos el MÍO

Mayo 20, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"De manera perceptible, el MÍO está llegando a miles de caleños que lo usan ya como medio habitual de transporte. Y no obstante las dificultades que se experimentan en algunas rutas por la falta de buses o el exceso de demanda, cada vez son más los usuarios que encuentran en él ventajas en materia de seguridad, comodidad y economía".

Pese a los problemas que ha experimentado su construcción, el Sistema de Transporte Masivo, MÍO, es una realidad que está transformando la vida de Cali. Ahora, el esfuerzo tiene que dirigirse a fortalecer la cultura ciudadana que se requiere para lograr ese efecto renovador que se busca para transformarla en una ciudad moderna. De manera perceptible, el MÍO está llegando a miles de caleños que lo usan ya como medio habitual de transporte. Y no obstante las dificultades que se experimentan en algunas rutas por la falta de buses o el exceso de demanda, cada vez son más los usuarios que encuentran en él ventajas en materia de seguridad, comodidad y economía. Es así como, si bien hay atrasos en el retiro de los buses que le hacen competencia al Sistema, ya son más de 350.000 los viajeros que a diario usan sus vehículos.Y mientras las cifras sobre ocupación empiezan a consolidar el proyecto, avanzan obras fundamentales como las terminales y la construcción de la troncal de Aguablanca, la que se espera incremente de manera sustancial el flujo de pasajeros. De otra parte, es imposible negar el efecto transformador que se percibe en muchas vías de la ciudad. Aunque todavía existen dificultades causadas precisamente por la construcción de esa infraestructura, la ciudad ha aprendido a acomodarse a las molestias, a sabiendas de las bondades que el MÍO le ofrece a la capital vallecaucana.Sin embargo, hay hechos que despiertan inquietudes. Es el caso del comportamiento frente al Sistema, ocasionado por quienes de manera deliberada o en forma imprudente invaden los carriles especiales para el MÍO, generando accidentes que en algunos casos producen lamentables pérdidas de vidas. Son estadísticas que aumentan a diario: mientras en el 2010 fueron 408 los casos, en los cuatro meses transcurridos del 2011 ya van 205, que involucran a peatones imprudentes, a motociclistas y conductores de automotores que desconocen las normas de tránsito. Pero hay otro aspecto desconcertante. Es la persistencia de protestas públicas que por cualquier motivo invaden los carriles del MÍO, causando su parálisis y perjudicando a sus usuarios. Es como si un sistema ideado para mejorar la calidad de vida de la ciudad se transformara en herramienta para presionar al gobierno, sin importar el daño que se causa a los usuarios, convertidos en rehenes inocentes de esas protestas, sean justas o no. Y qué decir del vandalismo que destruye las instalaciones y el mobiliario que sirve a todos los caleños. O de la invasión de su espacio, notorio en los tramos de las calles 15 y 13 al atravesar el centro de la ciudad. Todos esos hechos denotan la necesidad de un esfuerzo por crear conciencia sobre la transformación que significa el Sistema para la ciudad, y sobre la obligación de protegerlo. En otros términos, la comunidad tiene que desarrollar el sentido de pertenencia que requiere el proyecto. Sin duda, el MÍO pude ser el instrumento que transforme a Cali. Pero si los caleños no lo cuidan, también puede llevar a frustrar el propósito de modernizar su ciudad y tener una comunidad más amable.

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