Cali, 24 horas

Cali, 24 horas

Julio 03, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Hacer de Cali una ciudad 24 horas es sin duda un propósito ambicioso que ofrece interesantes posibilidades para generar empleo y mostrar una cara distinta. Lograrlo, es el desafío de desarrollar la cultura ciudadana en que se encuentra empeñada la Administración Municipal".

Hacer de Cali una ciudad 24 horas es sin duda un propósito ambicioso que ofrece interesantes posibilidades para generar empleo y mostrar una cara distinta. Lograrlo, es el desafío de desarrollar la cultura ciudadana en que se encuentra empeñada la Administración Municipal.Para empezar, deben tenerse en cuenta las razones por las cuales gobiernos anteriores llegaron a la aplicación de lo que se llamó la ley zanahoria, medida con la cual se recortó el horario para el funcionamiento de los establecimientos públicos de diversión, y a aquellos en los cuales se expenden bebidas alcohólicas. La principal de ellas fue la limitación de recursos municipales, lo que le impedía aumentar las medidas de seguridad para enfrentar lo que en su momento era un incremento notorio en los accidentes de tránsito y en los índices de criminalidad.En ese entonces, la medida produjo una intensa polémica. Mientras los defensores aducían que era la forma de disciplinar la vida urbana, sus contradictores argumentaban el impacto que tenía en la destrucción de puestos de trabajo y en la reputación de Cali como capital de la alegría. El efecto estuvo en el desplazamiento de la rumba y de decenas de sitios de diversión a los municipios vecinos, en los límites con el sector urbano de Cali.Ahora, la propuesta busca revivir ese ambiente que hizo de la ciudad un epicentro de diversión, mejorado con la intención de promover manifestaciones culturales en puntos como el Bulevar del Río. Por supuesto, el compromiso empieza por garantizar la seguridad, que incluye la presencia de la Policía y la toma de decisiones que garanticen la tranquilidad de los vecinos y el control a la mortal mezcla de licor y gasolina que tantas víctimas ha dejado. Dicho lo anterior, falta por incluir un argumento clave en todo el asunto: el de la promoción de una cultura ciudadana basada en el respeto a los derechos de los demás y en el autocontrol, elementos que evitan la intervención de la Policía y reducen las estadísticas de accidentes, quejas y confrontaciones entre los ciudadanos. Con ese factor, Cali podrá revivir muchas de las actividades que la hicieron atractiva en el concierto nacional e internacional.La decisión va entonces mucho más allá de expedir un decreto mediante el cual se autorice el funcionamiento de establecimientos durante 24 horas. Es, ante todo, el cambio de mentalidad de una ciudad cuyos índices de intolerancia llevaron a tomar medidas poco usuales como establecer una especie de toque de queda desde la media noche. Y debe ser el propósito de los gobernantes municipales dedicar los recursos necesarios para mantener el orden en la capital vallecaucana. Sin embargo, la clave estará en la convivencia y en la vigilancia permanente de las autoridades. Es decir, en la conducta de los ciudadanos que aprendan a compartir sin agresiones; que usen su derecho a la diversión sin que ello implique desconocer el derecho a la tranquilidad de los demás. Y en la disposición a invertir lo necesario para garantizar la seguridad. Sobre esas bases, el propósito de tener una Cali que viva las 24 horas del día podría ser viable.

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