Buenas noticias, pero…

Septiembre 25, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Llegar al 4,9% de incremento del Producto Interno Bruto durante los primeros seis meses del 2012 es mantener el ritmo de crecimiento que tuvo el país durante el 2011. Además de ratificar la solidez de la economía que destaca el Ministro de Hacienda, la cifra despeja las dudas que se han mantenido, debidas casi todas al comportamiento de la economía mundial, en especial, la enorme crisis que afecta a la Unión Europea".

Las informaciones del Departamento Nacional de Estadísticas, Dane, sobre el comportamiento de la economía durante el primer semestre del presente año, constituyen la ratificación del buen momento que atraviesa Colombia. Sin embargo, en medio de las buenas noticias hay alertas que no pueden ser ignoradas. Llegar al 4,9% de incremento del Producto Interno Bruto durante los primeros seis meses del 2012 es mantener el ritmo de crecimiento que tuvo el país durante el 2011. Además de ratificar la solidez de la economía que destaca el Ministro de Hacienda, la cifra despeja las dudas que se han mantenido, debidas casi todas al comportamiento de la economía mundial, en especial, la enorme crisis que afecta a la Unión Europea. Es así como la explotación de minas y el petróleo obtuvieron un crecimiento del 8,4%, que si bien es inferior al 13,1% del año pasado, es señal inequívoca de que los problemas aún no han tocado nuestra principal fuente de recursos y el gran atractivo para la inversión extranjera en nuestro país, que creció el 29,2%. Así mismo, es de destacar el crecimiento del 18,4% que experimentó la construcción, debido en gran parte al impulso de las grandes obras de infraestructura que promueve el Gobierno. Aunque no es el gran generador de empleos, es innegable que ese despegue implica irrigar recursos a la economía. De otra parte, mientras la actividad financiera registró un incremento del 5,1%, el comercio presenta un 4,3% y el suministro de energías y gas el 3,6%, indicador de que se mantiene tanto la capacidad de consumo de los hogares como su utilización con fines industriales. Todo lo cual se refleja en un alza del 5,4% en la recolección de impuestos, síntoma inequívoco de que la actividad económica sigue teniendo el vigor que muchos críticos se empeñan en desconocer. La otra cara de la moneda la muestran la industria y la agricultura, los grandes demandantes de mano de obra y generadores de empleo. En el sector industrial se registró una caída del 0,6%, lo que, al cruzarse con el crecimiento de la minería exportable demuestra a las claras que puede estar llegando la llamada enfermedad holandesa donde el exceso de divisas genera la competencia de los productos importados y marchita la producción nacional. Así mismo, y si bien el alza del 18,7% en el café obliga a celebrar porque beneficia a más de 500.000 hogares, el resto de la agricultura sigue afectado por crecimientos bajos, del 1,4%, cifra insuficiente y preocupante para un sector en el cual se presentan los problemas sociales y de pobreza más acuciantes para nuestra Nación. Hay pues razones para celebrar al estilo de las declaraciones que emiten los voceros del gobierno y algunos representantes de los sectores beneficiados. Pero también hay razones para preocuparse y reclamar medidas que eviten la profundización de las dificultades que se evidencian en el informe del Dane. Por eso no sobra reclamar que se aproveche el momento sin duda brillante de la economía nacional para tomar decisiones que garanticen a los colombianos un futuro prometedor y sin sobresaltos.

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