Vacío de liderazgo

Vacío de liderazgo

Septiembre 22, 2017 - 11:35 p.m. Por: Luis Fernando Pérez

Han sido unas semanas convulsionadas y marcadas por los desastres naturales. Huracanes en el Caribe dejando a su paso la desolación absoluta como en el caso de Barbuda, Saint Martin, Saint John, y Tortola -parte de las Islas Vírgenes británicas-. El impacto sobre el Caribe será tan grande, que aún es difícil -como dijo The Economist- calcularlo en términos de PIB de estas islas.

Adicionalmente, mientras se cumplía el aniversario número 32 del gran terremoto de Ciudad de México en 1985, un movimiento telúrico sacudió de nuevo la urbe dejando colapsada la ciudad más grande de nuestro continente con cientos de pérdidas humanas hasta ahora. Ante la difícil circunstancia, los mexicanos han demostrado organización, solidaridad y su espíritu combativo que siempre los ha caracterizado.

Paralelamente, otro terremoto, pero esta vez político, sucedía en la asamblea general de Naciones Unidas con la intervención de Donald Trump. El Presidente americano remató dos semanas nefastas para los derechos sociales luego de su decisión sobre el Dreamers Act, con una de las intervenciones que pasarán a la historia por su contenido, tono e ignorancia frente al espacio al cual se enfrentaba por primera vez.

Sus palabras han tenido consecuencias por lo menos en el escalamiento de la confrontación verbal con Corea del Norte, en donde los dos ‘líderes’ parecieran no entender el concepto de esta palabra. El rifirrafe entre Trump y Kim Jong-un es a lo menos miedoso, y definitivamente vergonzoso para el escenario de liderazgo a nivel mundial.

Mandela, Gandhi y Churchill parecieran obvios referentes de líderes y antítesis de lo que estamos viendo. Pero la realidad es que hoy no hay personajes globales con su capacidad de movilizar y transmitir un mensaje que rompa barreras culturales y geográficas. El papa Francisco, dirían algunos, se acerca a ser un referente moderno, y sin duda la encíclica ‘Laudato Si’ fue un hito fundamental en la manera como le habló a la humanidad y a los líderes políticos sobre el impacto del cambio climático y sus consecuencias desproporcionadas sobre aquellos más vulnerables.

De acuerdo o no con esta afirmación, la realidad es que carecemos de líderes que quieran levantar su voz, utilizando el poder que les ha sido otorgado, para luchar en contra de la discriminación, la injusticia, desigualdad y la opresión que en muchos lugares del Planeta se vive ante el inminente cierre de espacios para expresarse libremente. El vacío en los discursos, narrativas y acciones de aquellos que tienen el privilegio de ser catalogados como líderes, en torno a la lucha por la justicia social es absoluto.

El silencio que en este país se escucha sobre estos temas cuando las campañas electorales empiezan a prender motores, es ensordecedor y vergonzoso. La ausencia de voces fuertes en el escenario público debe hacernos reflexionar sobre la responsabilidad que cada uno tenemos de levantar nuestra voz para que el peso de la desigualdad, opresión e injusticia sobre los más vulnerables disminuya. El vacío de liderazgo también es nuestra responsabilidad.

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