Corrupción inherente al ser

Corrupción inherente al ser

Marzo 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

La frase fue expresada por uno de los Nule y como los colombianos solemos ser tan extremistas (pasamos del amor al odio con una facilidad asombrosa), no logramos ni siquiera un minuto de reflexión para decantar la ‘escandalosa’ expresión. En nuestro mundo dual la gente es mala ‘para siempre’ o tan buena que llega a ser ‘perfecta’. Todo lo que haga o diga ‘un malo’ es nefasto y todo lo que exprese un bueno es ‘maravilloso’. Y claro, por nuestra pendular (de péndulo) idiosincracia todo lo que provenga de los Nule es horroroso, lo que permite que el criterio se bambolee al vaivén de las emociones. Pero, déjeme decirle que lo que dijo Nule es cierto. El ser humano elemental vibra con toda clase de pasiones e instintos, y precisamente su proceso de evolución es tomar conciencia para superarlos y convertirse en un ser que no tenga reacciones y emociones tan primitivas. La envidia, la corrupción, los celos, la ira, el egoísmo, la trampa, el engaño, son conductas inherentes a la condición humana que deben superarse. Los procesos de educación son para lograr que podamos acercarnos cada vez más a niveles de desarrollo “próximos a lo espiritual y distantes de la bestia”. Estamos a mitad de camino entre los ángeles y la bestia. ¿O es que alguno cree que ya somos ángeles? Y si aún no lo somos, sino estamos aquí para aprender, ¿cuál es el significado de la vida?Que los Nule sean corruptos y que expresen que lo son “por naturaleza” tiene una carga de cinismo inmensa, porque quieren justificar su conducta amparándose en una tendencia natural que es válida, pero que se espera se supere o transforme en la medida en que crecemos y nos ‘educamos’. Ellos se instruyeron (no se educaron) por lo que consideraron que podían seguir obrando al nivel ‘natural’ o primitivo como seres de extrema elementalidad. Como lo son tantas personas cuya evolución de conciencia sigue bordeando los espacios del instinto y las emociones infantiles. El primer grado de evolución humana es el de la supervivencia física y en ese nivel son válidas conductas de defensa y ataque propios de ese estado. ¡Pero evolucionamos! Y entonces vamos trascendiendo lo instintivo y primario para darle un sello de humano donde ya la cultura ‘pule’ la naturaleza. El lenguaje, por ejemplo, es la primera imposición de la cultura a lo natural. Por naturaleza no hablaríamos: gritaríamos o tendríamos sonidos guturales. La historia de los ‘niños salvajes’ es muy clara en ese sentido. La cultura ‘invade’, inyecta lo natural y empezamos a evolucionar.Sí, la corrupción es inherente a la condición humana en cuanto ‘por naturaleza primaria’ se busca la propia satisfacción sin medir efectos o consecuencias en los otros, puesto que desde el egocentrismo o narcisismo el otro todavía no existe. Pero eso no hace que hoy y ahora, todos seamos corruptos. La cultura y la educación ayudan al proceso de desarrollo y de evolución. Que personas con acceso a una aparente ‘educación de calidad’ se comporten así cuestiona por enésima vez qué es lo valioso: instrucción o conciencia. Los corruptos son los más ‘preparados’ porque lo que aprenden (sin conciencia) les da todas las herramientas posibles para creerse superiores y caer en el abuso del poder. Que es en definitiva la corrupción. Sólo sus necesidades y satisfacciones son válidas. Encontramos que puede ser una educación de instrucción la que potencialice la corrupción en seres cuya evolución no ha despegado. Los Nule son la prueba.

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