Nada cambia

Nada cambia

Diciembre 13, 2017 - 11:55 p.m. Por: Gerardo Quintero

Las listas al Congreso dejaron en claro una máxima que hay en la política colombiana: los escándalos son pasajeros y la gente olvida fácil. Queda claro al revisar la lista de varios aspirantes a la Cámara y al Senado que si bien no tendrán ninguna investigación a cuestas, sus procedencias dejan mucho que desear. No hay duda de que si hay una actividad en la que se trabaja de la mano con la familia es la política. Familia que gobierna unida, también roba unida, presiona unida, contrata unida y la platica no se dispersa.

Después de los escándalos de corrupción y el rechazo que se generó, algunos creyeron que esto iba a mejorar. Mentira, la política colombiana es una máquina de estiércol, que recicla a sus mejores representantes para que hagan lo mismo de siempre y extiendan sus tentáculos gracias a miles que les ayudan a hacer aún más grande la alcantarilla. Y como no hay interés en modificar las estructuras, las posibilidades de que pase una reforma política verdadera son mínimas.

Como lo demuestra el informe de la Fundación Paz y Reconciliación en muchos casos no importa la renovación ni la necesidad de depurar la política, lo que importa son los votos. O cómo se explica que en la U estén Jhon Besaile, hermano de Musa, y Julio Elías, hermano del ‘Ñoño’, los dos exsenadores costeños detenidos por vínculos con Odebrecht y el cartel de la toga. Si se mira hacia Cambio Radical, donde uno de los Galán decidió marginarse porque le olió feo todo el proceso, tienen como carta para el Senado a Richard Aguilar, hijo del exgobernador del Santander Hugo Aguilar, condenado por sus relaciones con el paramilitarismo. O qué tal el respaldo en Arauca a José Facundo Castillo, quien tiene 32 investigaciones, 18 de ellas activas, por delitos como enriquecimiento ilícito, homicidio culposo, peculado por apropiación y todo como si nada. Qué decir de los liberales que tienen como apuesta al senado a Mauricio Gómez Amín, a quien el informe señala como el sobrino del excandidato a la gobernación del Atlántico Jaime Amín, vinculado a investigaciones por tráfico de influencias en notarías. Y los conservadores con varios candidatos enredados con Odebrecht y familiares de parapolíticos arman el entramado perfecto de lo que es la ‘Realpolitik’ hoy en Colombia.

En el Valle es sabido el regreso de los cuestionados Juan Carlos (Martínez y Abadía) quienes andan moviendo sus fichas para recuperar el poder perdido.

Al final, quedará más de lo mismo. La corrupción de ayer es la de hoy, solo que antes estaban las Farc para echarles la culpa de todo. Ahora, cuando se mueven las cobijas se descubre la podredumbre que hay debajo. No ha cambiado y tampoco cambiará. He conversado con amigos que llegaron al Congreso, al Concejo o a la Alcaldía y pretendieron manejar su agenda, pero fue imposible. Se fueron asqueados porque el sistema corrompe y obliga a seguir el reciclaje de la corrupción. Buena suerte a quienes intentarán enfrentar al monstruo, la van a necesitar.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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