¿Qué tan cerca está Venezuela de un golpe de Estado?

Julio 02, 2017 - 07:45 a.m. Por:
Juan Francisco Alonso / corresponsal de El País
Ejército de Venezuela

La primera línea de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela está conformada por cerca de 65.000 hombres y mujeres. Sin embargo, según cifras oficiales, con los reservistas sumarían entre 250.000 y 400.000 integrantes.

Foto: EFE

Pese a que sus altos mandos tienen más de un lustro calificándola como “bolivariana, revolucionaria, antiimperialista y profundamente chavista”, el control que el Gobierno ejerce sobre la Fuerza Armada Nacional (FAN) parece estarse fracturando.

Al menos este es el sabor que dejan hechos como el extraño incidente del helicóptero policial que atacó el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Ministerio del Interior o las declaraciones de algunos altos funcionarios.

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“Hay que ver cuánta gente anda por ahí tratando de calentar, de intrigar, de dividir. Me decía hoy un buen oficial: ‘Me buscaron los diputados tal y tal para ofrecerme la visa norteamericana para mandar a mi familia a los Estados Unidos. Me tenían todo listo en los Estados Unidos si me pronunciaba contra usted. Yo los mandé largo al carajo porque soy leal a esta patria y no voy a traicionar’. Me conmovió el alma, la lealtad de ese valiente, de ese patriota”, reveló el jefe de Estado, Nicolás Maduro, el pasado 24 de junio.

Y justo lo hizo al presidir los festejos por el Día del Ejército, los cuales no incluyeron el tradicional desfile en el campo de Carabobo (a 200 kilómetros al oeste de Caracas) sino un sencillo acto en el patio de la Academia Militar en la capital, donde le impidieron a los presentes usar sus teléfonos celulares.

“En Venezuela, desde hace aproximadamente 12 o 14 años no existía el término ‘golpe militar’ en los escenarios políticos y económicos, pero ahora sí”, alertó Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano para la Seguridad y la Fuerza Armada, organización dedicada a estudiar el tema castrense.

Agregó que “hay descontento en la FAN por el nivel de crispación y la crisis reinante en el país, y ese descontento quedó de manifiesto con el asunto del helicóptero, pues mientras los venezolanos asistían a lo que algunos creyeron era un golpe ni el pueblo ni la FAN salieron a defender al Gobierno. El alto mando militar, tan dado a pronunciarse, apenas lo hizo al día siguiente, lo cual deja entrever que estaban esperando a ver qué ocurría”.

El martes en la tarde, el comisario Óscar Pérez, piloto del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, el par venezolano del extinto DAS, tomó uno de los helicópteros del organismo, sobrevoló Caracas y arrojó granadas y ráfagas de disparos sobre las sedes del máximo juzgado y del Ministerio del Interior, sin que ninguna aeronave castrense lo interceptara. Instantes después, los efectivos de la Casa Militar movilizaron blindados y rodearon el Palacio Presidencial de Miraflores.

Pese a que en minutos quedó claro que el acto era un hecho “aislado”, Maduro generó alarma al afirmar que el mismo formaba parte de un pronunciamiento militar, versión que fue descartada por el general (r) Cliver Alcalá Cordones, quien afirmó: “¿Cómo se puede calificar de golpe de Estado la acción de un policía? Esto parece una jugada para beneficiar al Gobierno, porque distrajo al país de la situación irregular que se produjo en la Asamblea, donde unos guardias nacionales metieron unas cajas cuyo contenido se desconoce, o de las sentencias del Tribunal Supremo contra la Fiscalía”.

Tras asegurar que los protocolos militares para Caracas no permitirían que un helicóptero hostil estuviera diez minutos sobre la capital sin respuesta, el exjefe de la Región de Defensa Integral de Guayana y exedecán del fallecido mandatario Hugo Chávez admitió que hay descontento en los cuarteles por la crisis económica.

“Con 54 mil bolívares de salario (5400 dólares al tipo de cambio de 10 bolívares por dólar y de 6,9 dólares al cambio del mercado negro), un soldado apenas puede comprar una crema dental, un kilo de arroz y capaz algún otro producto. ¿Cómo se le puede pedir que tenga una moral elevada?”, dijo, aunque descartó un alzamiento. Pero remató: “Los militares están conscientes de que un golpe no es la salida a la crisis, porque de paso no vale la pena sacar a un Gobierno que ya está de salida”.

Más motivos para temer

A mediados de mayo, el exministro de Planificación, Jorge Giordani, otro estrecho colaborador de Chávez, dio una primera campanada de alerta: “De continuar las cosas como han venido ocurriendo desde abril del 2013, diferentes escenarios se podrían postular, con diferentes probabilidades de ocurrencia, desde la aparición del ‘Pinochet bolivariano’ hasta la profundización y radicalización del proceso, a partir de lo que se planteó desde el Gobierno en el período 1999-2012, en una distinción, deslinde, diferenciación con lo que ha venido ocurriendo después de la desaparición física del comandante Chávez, el 5 de marzo del 2013”.

Y continuó en un artículo de opinión: “Quiebre de tendencias que, de no encontrarse una salida política a la crisis, podría, con el nivel de confrontación actual, llegar a constituirse en caldo de cultivo de la opción que cada vez más se afirma en los medios de comunicación, hasta la producción de una ‘guerra civil’, hipótesis en la cual se sabe cómo se inicia, y explotan sus contradicciones en la lucha por el poder, pero no cómo prosigue ni menos cómo va a terminar”.

Los temores a que en Venezuela se repita lo que ocurrió en Chile el 11 de septiembre de 1973 explican por qué en las últimas semanas al menos trece militares han sido detenidos y acusados de traición a la patria, mientras que decenas más han sido retenidos para ser interrogados por la Dirección de Contrainteligencia Militar.

Acciones estas que se han agudizado luego de que a finales de abril tres oficiales difundieran un video donde desconocen la autoridad de Nicolás Maduro y huyeran a Colombia, donde solicitaron asilo.

“Si el 80 % de los venezolanos rechazan al gobierno de Maduro, pues no debe extrañar que algunos militares también lo hagan”, afirmó el vicepresidente de la Comisión de Defensa del Parlamento, Alejandro Armas, quien admitió no tener información que le haga sospechar que el Mandatario pueda ser depuesto.

Sin embargo, acusó a los militares de ser cómplices ya de un golpe. “En Venezuela, desde el año pasado el Gobierno, con el TSJ y otros poderes, ha desconocido a la Asamblea elegida por el pueblo, y cuando se desconoce una instancia elegida por el pueblo estamos frente a un golpe y ese golpe ha sido avalado por la FAN”, agregó.

¿Advertencia?

“Si llegáramos a perder la revolución, la defenderemos. Lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas”.

Esa frase, pronunciada el pasado martes por el presidente Maduro fue asumida por muchos como una advertencia ante la posibilidad de que en Venezuela se dé un golpe de Estado.

El Presidente habló así durante un encuentro de Candidatos Sectoriales y Movimientos Sociales que se realizó en el Poliedro de Caracas, donde también dijo que “tenemos que ir a una Constituyente para iniciar una nueva etapa de cambio que parta de una raíz de amor”.

Y es que el Mandatario ha impulsado su propuesta de Constituyente como una forma de evitar la violencia: “La derecha trancó el juego y ha querido llevar al país a una guerra civil que justifique la intervención extranjera. Con la fuerza y conciencia del pueblo lo hemos impedido. Necesitamos generar una propuesta superior en idea y esfuerzo”.

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