"El próximo Gobierno deberá ‘pedalear’ duro para frenar el gasto": presidente de la Anif

Mayo 07, 2017 - 02:16 p.m. Por:
Alfredo García Sierra / Reportero de El País
Sergio Clavijo

Sergio Clavijo, presidente de Anif.

Elpaís.com.co

Si algo tiene claro Sergio Clavijo, presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, uno de los principales centros de estudios del país, es que el próximo Gobierno deberá enfocarse en impulsar reformas económicas fundamentales, pero sobre todo en frenar el actual desbordamiento del gasto público.

En su concepto, la actual administración, aunque logró un paso trascendental como fue la paz con las Farc, no tuvo éxito en el manejo del gasto, además de que expidió una reforma tributaria tardía y no sacó adelante la pensional.

Clavijo, quien fue codirector del Banco de la República, y es uno de los más reconocidos economistas colombianos, dice que como están las cosas el Producto Interno Bruto, PIB, no crecerá más allá del 2% en el 2017.

¿Qué tan frenada está la economía a esta altura del 2017?

El arranque del año no ha sido bueno. Por eso, pronosticamos que el primer trimestre habría crecido 1,6% con base en el desempeño del sector exportador, las ventas del comercio y el consumo de energía industrial, entre otros factores.

"El Banco de la República tiene espacio para bajar la tasa al 6% antes de finalizar el año. Y la tasa de cambio,
en vez de devaluarse, se ha venido apreciando a un ritmo
del 10%"

Pero ni la producción industrial ni las ventas del comercio han repuntado.

Por eso, estamos viendo que más bien se registrará un crecimiento cercano a la mitad de eso (entre enero y marzo), es decir, del orden de 0,8%, lo cual empieza a afectar nuestro vaticinio para todo el año, que también era optimista.

Al principio del 2017 vimos un rebote marginal frente al PIB del 2% del 2016, algo así como el 2,2%, pero la semana anterior el propio Banco de la República –cuyo pronóstico era del 2%— lo bajó al 1,8% para todo el año. El tema macroeconómico está complicado La situación para decirla en otras palabras, es desafiante, no de crisis, pero es el tercer año consecutivo (2015, 2016 y 2017) de un desempeño económico mediocre.

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El PIB real podría crecer por debajo del 2%, mientras el desempleo está en un promedio de entre 9,2% y 9,3% y la desocupación urbana se ubica en el 11%.

¿Qué sector podría sacar la cara en un escenario de reactivación?

Donde las cosas podrían venir un poco mejor, a pesar del efecto de los escándalos de Odebrecht y los riesgos jurídicos que se han estado ventilando, es desde el sector de las obras civiles, el cual creció el año anterior en 2% y le apostamos a que crecerá entre 6% y 8% durante el 2017. Con base en lo anterior, la construcción en general debería pasar de un 3% al 5%.

¿En qué falló el Gobierno en el manejo macroeconómico?

La calidad del ajuste macroeconómico no es el adecuado y estamos en un año preelectoral lo cual complica más las cosas porque la administración Santos, que está con el sol a las espaldas, no hará nada sustantivo de aquí al 2018, en especial porque se le fueron los ocho años, no hizo las reformas claves ni el ajuste por el lado del gasto público que se le había exigido con base en una reforma pensional. Además, se está desbordando el gasto en salud, más un cúmulo de vigencias futuras para apoyar las autopistas 4G.

¿No sirvió la última reforma tributaria para sustituir el bajonazo de los ingresos petroleros?


En materia de reformas tributarias, que han sido tres o cuatro, de la última nos gustaba su espíritu estructural, pero se quedó corta y se hizo muy tardíamente, casi en la salida de la administración Santos. Se aprobó para enmendar una serie de errores tras haber llevado la tributación efectiva a las empresas a niveles del 50% lo cual restó mucha competitividad.

"La situación económica actual es desafiante, pero no de crisis. Sin embargo, en los últimos tres años
el desempeño ha
sido mediocre"

Por eso, los réditos de la última reforma tributaria fueron claramente insuficientes porque se requerían dos puntos porcentuales del PIB y en el mejor de los casos estamos solo con un 0,6% adicional en materia de recaudo de impuestos.

¿Qué explica que algunas calificadoras y el propio FMI digan que la reforma fue positiva?

Hay un elemento muy complicado y es que afuera sí hay preocupación porque la regla fiscal se ha convertido en una especie de tiro al blanco móvil lo cual está llevando a un déficit fiscal del 4% porque el Gobierno se ha estado gastando los recursos adicionales de $8 billones de la última adición al Presupuesto de la Nación. Por todo ello, Colombia ha perdido un potencial de crecimiento económico del 4% y 4,5%.

¿Con base en lo que usted dice, este gobierno fue muy derrochador?

El gasto está desbordado, ya que la deuda pública en cabeza del Gobierno Central se ubica hoy en el orden del 45% y la del Gobierno General es de un 50% del PIB.

La propia calificadora de riesgo Fitch ha dicho que si se toma el total del endeudamiento del Gobierno General –que bordea 50 puntos del PIB— es probable que a mediados del 2018 o antes, la tensión macroeconómica llevaría a Colombia a una rebaja de las notas de las calificadoras.

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Por eso, la administración que venga en el 2018 deberá 'pedalear' muy duro –y sobre todo haciéndole caso a la Comisión del Gasto— para contener ese gasto, que repito, luce desbordado por pensiones, salud y vigencias futuras.

¿No es insuficiente esa fórmula del pedaleo, pues siempre los nuevos gobiernos llegan a gastar mucho para cumplir las promesas electorales?

Si se toma lo que planteó la comisión de expertos en el frente tributario, cabría ser mucho más optimista. Esa comisión trabajó durante un año y entregó su informe a finales del 2015 y fue el Congreso de la República el que se quedó corto en haber generado dos puntos adicionales (del PIB) en ingresos, pues se requería más tributación en cabeza de los hogares ricos. De allí que se hubiera subido el IVA del 16% al 19% de un solo tajo, pero se dejó un cúmulo de exenciones muy generosas que drenan la tributación.

Si ahora la Comisión formula recomendaciones en el gasto y en materia pensional, de salud y de achicamiento del tamaño del Estado, y ante todo en la focalización del gasto asistencialista que se ha desperdigado, y que no beneficia como tal a los pobres, pues en el Sisben hay 35 millones de personas inscritas cuando no figuran más de 10 millones en esa condición de pobreza, estas deben ser tenidas en cuenta.

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Falta ver con qué mandato político gana el nuevo Gobierno y si ese apoyo será suficiente para saber si en agosto del 2018 debe empezar un apretón en el gasto público, o de lo contrario, Colombia perderá un escalón en su grado de inversión.

Dentro de todo ese panorama, ¿qué rescata de las dos administraciones de Juan Manuel Santos?

"Es importante estudiar un control a los llamados capitales
‘off shore’ golondrina, pero sin espantarlos, fijándoles un impuesto marginal
del 6%"

La administración Santos además de consolidar el tema del proceso de paz con las Farc, que hemos apoyado y frente al cual hay muchos desafíos en materia de recursos fiscales, nos parece que se ha lucido en cuanto al ordenamiento en el frente de infraestructura. Enderezar el fiasco institucional en ese sector le tomó tres años y deja un buen legado en cabeza de la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, y por eso se ven algunos avances en materia de estructura vial. Infortunadamente, esas vías no están disponibles cuando más las necesitábamos, ya que muchas se entregarán más allá del año 2020.

En otras palabras, el actual Gobierno no deja con buenos soportes a la economía...

El Gobierno del presidente Santos escribió al principio en piedra que no iba a necesitar un aumento en los recaudos tributarios y en eso se equivocó y no manejó bien la bonanza minera. Los US$8000 millones que se destinaron a Reficar no fueron claramente la mejor apuesta del país, aparte de los temas de corrupción y de sobrecostos que en buena medida venían de la segunda administración Uribe.

Con base en todo eso, ¿de dónde deberán salir los millonarios recursos para atender todos los programas del posconflicto?

Cuando se habla de posconflicto en el exterior se le pide a Colombia que sea seria en este campo. No se puede hablar de un posconflicto sin recursos para hacer una realidad la redistribución de tierras, el arreglo de las vías terciarias y secundarias para mejorar las perspectivas del agro y crear empleo.

¿Cuánto faltaría para atender ese gasto por la paz?

Anif hizo un estudio detallado, bajo los auspicios de Fasecolda, sobre cuál era la magnitud de los requerimientos fiscales para el posconflicto en el corto plazo –es decir en uno o dos años— y al igual que en el mediano plazo, y encontró que se requieren entre un punto ($8 billones) y dos puntos porcentuales del PIB, de los cuales se podría decir que ya está incluido un punto porcentual en el Presupuesto Nacional, en especial para indemnizar a las víctimas.

Parecería que tenemos un roto en el tema del posconflicto entre uno y tres puntos faltantes del PIB. Sumando todo, serían alrededor de cinco porcentuales el faltante fiscal respecto al PIB, (unos $40 billones).

Al Gobierno se le dijo en el año 2012 durante el auge minero-energético que debería hacerse un mayor ahorro para las vacas flacas con esos recursos, lo cual no se cumplió, pues el grueso de esos dineros se dilapidaron y esfumaron en elementos que no llevaron, por ejemplo, al desarrollo territorial en vías terciarias.

No hay rebote exportador

¿El frente exportador como está?
El frente externo no rebota, el ajuste está ocurriendo, pero por una contracción de las importaciones especialmente de bienes de capital (maquinarias y equipos).

El país exportaba US$60.000 millones al año buena parte por estar recargados en los precios de los comodities (petróleo y carbón) que luego sufrieron una destorcida, y este año podríamos llegar a los US$35.000 millones gracias a que las cotizaciones del crudo han repuntado 30%, pero no se ve la diversificación exportadora. En ese sentido la tasa de cambio que ha estado pasmada entre $2.850 y $2.950 no le ayuda a la economía.

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