"Colombia no tiene por qué importar crudo": presidente de Campetrol

"Colombia no tiene por qué importar crudo": presidente de Campetrol

Noviembre 06, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Javier Molina / Colprensa
Germán Espinosa, presidente de Campetrol

Germán Espinosa, presidente de Campetrol

Colprensa

Aunque el momento actual que atraviesa el sector de hidrocarburos sigue siendo bastante complejo en Colombia, las empresas de servicios petroleros están optimistas del futuro que tendrá esta industria con los cambios significativos que se observan en la actividad petrolera.

Así lo manifestó el presidente Ejecutivo de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros (Campetrol), Germán Espinosa, al explicar que, aunque se mantiene cierta inestabilidad en el precio internacional del barril de petróleo, se empiezan a ver signos de recuperación en el sector.

El dirigente fue enfático en señalar que el Gobierno, la industria y los territorios tienen que trabajar de manera conjunta para encontrar las soluciones que requiere el sector en el país, así como para frenar la ola de consultas populares, que podrían afectar la producción a futuro.

¿Cómo ve el futuro del sector de hidrocarburos en Colombia?

Somos muy optimistas en el sentido que si bien salimos de una crisis muy profunda, tal vez la más compleja que hemos tenido en los últimos 15 años, hemos mantenido una franja de precios entre US$45 y US$50 por barril. El mercado sigue siendo muy volátil, pero estamos en una franja de equilibrio estable, por lo que empezamos a ver signos de recuperación, tanto a nivel global como en Colombia, donde llevamos 16 meses creciendo en forma continua en el número de taladros.

Por ejemplo, en septiembre cerramos con 91 taladros, de los cuales 31 son de perforación, lo que representa un cambio significativo en términos de la actividad. Por eso digo que somo positivos de seguir creciendo, pero si no podemos tener al Gobierno y la industria trabajando de la mano con el territorio, no va a ser posible encontrar las soluciones. Estas pasan necesariamente por el territorio y las comunidades.

¿Qué tan preocupado está el sector precisamente sobre las consultas populares que bloquean el desarrollo minero y petrolero?

Las consultas populares son una muy buena oportunidad para reflexionar sobre el modelo de relacionamiento que tiene el sector con las regiones, porque por ahí es donde se han presentado los desencuentros y la teoría nuestra es que tenemos que encontrar el diálogo. Nosotros invitamos al debate abierto, franco, respetuoso, con información veraz, rigurosa, porque en las consultas populares se analizan temas demasiado trascendentales. Allí las comunidades están tomando una decisión que no solo los afecta a ellos, sino a todos los colombianos.

Nosotros consideramos que estas no son el problema, es un instrumento garantizado en la Constitución y en eso estamos muy identificados. Lo importante es buscar ese diálogo, ese acercamiento y la manera de construir consensos. Son un instrumento, pero para nosotros son una oportunidad para entrar a escuchar a la gente y ojalá tener un diálogo informado.

¿En qué está fallando el Gobierno y la industria en ese relacionamiento con las comunidades, para lograr frenar la ola de consultas populares?

Lo que falta es construcción de confianza y para eso se necesita acercamiento, diálogo, entendernos los unos con los otros y, primero que todo, escuchar. Estamos convencidos que si escuchamos a la gente y las comunidades en sus reclamos, que están muy fundados, podemos formular con ellos soluciones. Esto no se puede generar solo desde un sector, nos toca a todos, porque es un conjunto y estas soluciones pasan es por el territorio, eso no los vamos a resolver en Bogotá, eso se soluciona en la región.

¿Cuál es el nivel de afectación si no se puede explorar crudo?

En el tema de consultas populares petroleras se han realizado ocho, hay diez que están en proceso y unas once anunciadas. Por ahora, lo que se ha hecho es en municipios donde no hay una producción petrolera importante. Sin embargo, si se abarca todo el espectro de estas consultas, pues se pudieran estar comprometiendo por lo menos unos 120.000 barriles por día, que obviamente es un impacto demasiado importante y muy grande para las finanzas nacionales, regionales y locales. Ahora, lo que si no podemos en un momento dado es llegar a una situación paradójica, como tener que importar un petróleo que no podemos pagar porque no nos dejan producirlo.

Además de la finanzas del país también se deben afectar las
reservas petroleras. ¿Cómo está ese tema en estos momentos?

Este es uno de los horizontes más críticos que ha tenido el país en toda su historia. Prácticamente tenemos menos de cinco años y ya deberían estar sonando todas las alarmas, porque tenemos que concentrarnos en el inmediato corto plazo, ya que en el mediano plazo hay trabajo que hacer en la exploración normativa en tierra, y en el largo plazo la frontera exploratoria es el offshore.

¿Cuáles son entonces las soluciones en el corto plazo para incrementar las reservas y los volúmenes de producción?

“Si se abarca todo el espectro
de estas consultas populares con
las comunidades, se pudieran estar comprometiendo por lo menos unos 120.000 barriles por día de petróleo,
que obviamente es un impacto
demasiado importante para el país”.

La solución es sobre los recursos que ya están descubiertos, porque no hay chance para explorar y descubrir y después ver si es importante. El primer caso son los proyectos y ahí Ecopetrol está ejerciendo un liderazgo muy importante, llevando adelante más de 19 o 20 proyectos, que van a significar desarrollos muy importantes, dado los niveles de producción de petróleo en los yacimientos y de los cuales solo hemos podido producir en Colombia un 18 %, que esta muy por debajo del nivel global del 35 %. Con que se aumente el 1%, son fácilmente unos 200 millones de barriles adicionales.

Lo otro son los yacimientos no convencionales y para el aprovechamiento de estos mediante el ‘fracking’, que son crudos atrapados en rocas generadoras, pues hay diferentes técnicas de producción y estimulación, como la estimulación hidráulica. En el corto plazo, esos son los caminos que hay que seguir, trabajar muy duro en la exploración normativa de mediano plazo y trabajar muy duro en la exploración de largo plazo, que es el offshore.

Pero hay que tener en cuenta que en el país hay cierta prevención frente al tema del ‘fracking’. ¿Cómo estimular un cambio de pensamiento frente a esto?

Mucho de esto es cuestión de pedagogía y por eso venimos adelantando diferentes iniciativas con instituciones profesionales y asociaciones empresariales del sector. Estos temas hay que hablarlos abiertamente.
Toda acción antrópica genera impactos, entonces lo importante es saber de qué tamaño son esos impactos, cuáles son esos impactos, identificarlos y buscar la manera que se puedan prevenir, se puedan mitigar y se puedan compensar. Aquí se necesita información veraz, diálogo informado, hablar las cosas sin tapujos, pero siempre con soportes.

¿Cuáles son esos impactos de los que usted habla?

En este tema hay mucho, pero de las cosas que más se predican es el tema de los acuíferos o fuentes superficiales de agua que pudieran resultar contaminadas. En ese sentido la industria ha evolucionado mucho y hoy en día el diseño de los pozos está encaminado a eliminar esos riesgos de contaminación.

¿Colombia está preparada para adelantar la exploración Offshore o mar afuera?

Estoy convencido que sí. Aquí tenemos unas compañías de exploración y explotación de primer orden y son las mismas que están haciendo exploración en aguas internacionales, o sea que tienen experiencia. Las compañías de servicio igual, pues son las que prestan esos mismos servicios y en Colombia tenemos el conocimiento, la gente en el manejo de ese tipo de cosas.

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