El tiempo agota las esperanzas de hallar vida bajo los escombros en Mocoa

Abril 05, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Luis Jaramillo / Reportera de El País
Capitán Infante Bomberos de Cali

El capitán Infante hace parte de los más de 50 rescatistas del Cuerpo de Bomberos de Cali que hacen presencia en Mocoa.

Foto: cortesía para El País

A las 3:00 p.m. de este martes, Manuel Infante, capitán del Cuerpo de Bomberos de Cali, hizo una pausa después de ocho horas continuas de trabajo.

Parado sobre las ruinas de lo que hasta el viernes pasado fue el barrio San Miguel de Mocoa, el bombero experimentado agradece el calor y la luz que daban tranquilidad a los sobrevivientes de la tragedia de la capital de Putumayo y facilitaban su trabajo.

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Infante y otros 51 miembros del cuerpo, más cinco de Yumbo, se movilizaron el sábado durante catorce horas, atravesando el Cauca y parte de Huila, para atender el llamado del capitán Roberto Duque, y ayudar a recuperar los cuerpos que quedaron sepultados después de la avalancha.

Llegaron el domingo a las 4:00 a.m y desde ese momento realizaron una inspección general. “Había mucho temor y se dificultaba el trabajo porque estaba muy oscuro y el río todavía estaba bajando con un caudal muy alto, además seguía lloviendo hacia la cabecera municipal”, explicó Infante.

Aunque todos los voluntarios trabajan con ganas de encontrar a un sobreviviente, el capitán cuenta que “en este sector ya no hay nada más que hacer, únicamente recuperar cadáveres. Ya hemos recuperado 172 cuerpos”.

A las 6:00 a.m. el voluntariado inicia sus labores. La correría no solo es por San Miguel, ubicado a un costado del municipio en una pendiente no muy inclinada, sino también en el sector de La Pradera. Van acompañados de dos binomios de perros que se encargan de detectar olores y escarbar para anunciar la presencia de un cuerpo. “El resto lo hacemos nosotros, con intuición indígena”, dijo el capitán que está al frente de la operación.

El trabajo del grupo terminan cerca de las 5:30 p.m., “pero si sabemos de un cadáver a esa hora seguimos hasta que lo sacamos”, acotó.

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Motos, bicicletas, rocas de gran tamaño y árboles enteros dificultan la recuperación de cuerpos. Los bomberos hacen uso de un sinnúmero de herramientas tecnológicas para cumplir su meta, sin embargo cada recuperación toma horas. No siempre son aciertos, después de un largo rato de escarbar se dan cuenta de que lo que sacan es un cuerpo de un animal. Y vuelven a empezar en otra zona.

“Aquí hacemos el comentario de que este es un Armero pequeño. Además de la magnitud, y algunas casas en pie, las tragedias son similares”, aseguró Infante, antes de volver a trabajar en una recuperación. Ayer, estos bomberos recuperaron un cuerpo en San Miguel, donde solo quedan escombros.

“No desfallecemos en ningún momento”

Mientras recorrían en busca de sobrevivientes las riberas del Sangoyaco, cuyas aguas derribaron casas y arrastraron a cientos de personas el viernes pasado, miembros del Ejército Nacional vieron en la orilla del frente el cuerpo de una mujer. Toman como misión recuperarlo para darle cristiana sepultura y solo con la fuerza de sus cuerpos atraviesan el río.

El nivel del agua alcanza la cintura de los uniformados y hace lento su caminar. Por momentos frenan y le hacen frente a la fuerte corriente, luego continúan su marcha hasta llegar a la otra orilla.

Toman el cuerpo de la mujer en una camilla improvisada y vuelven a la travesía para regresar al punto inicial. La escena quedó registrada en uno de los videos que grabó el Ejército como parte de su misión en Mocoa y es una muestra de los retos a los que estos se enfrentan mientras atienden la emergencia.

Tras recibir la orden del presidente Juan Manuel Santos de acudir y apoyar las labores de los organismos de socorro, el sábado llegaron a la capital de Putumayo miembros de brigadas de todo el país.

Horas después de que ocurriera la tragedia, las tropas de la Brigada 27 se enfrentaban a uno de los primeros rescates del día: el padre de una joven de 18 años les pedía ayuda para rescatarla, ya que estaba desde la noche anterior debajo de una estructura que colapsó con el paso de la avalancha.

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“No desfallecemos en ningún momento”, indicaba el capitán de dicho grupo al camarógrafo del Ejército que hace el registro de la misión. Después de largos minutos, logran llegar al punto en el que se encuentra la adolescente pero esta ya no tenía signos vitales.

Sin embargo, en esa misma jornada lograron rescatar a varias personas. Un perro de raza pastor alemán les ayudó a algunos a encontrar en medios de rocas a una habitante de Mocoa. El perro era la mascota de la sobreviviente, pero la avalancha los separó. Sin embargo el canino logró ponerse a salvo y ubicar a su ama. Insistentemente escarbaba entre los escombros hasta que fue encontrado por un soldado rescatista que se percató de lo que ocurría y reaccionó junto con sus compañeros.

Día a día, los equipos de socorro se enfrentan al drama que vive Mocoa y viven bajo las mismas condiciones la crisis humanitaria que dejó la tragedia.

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