"La letra con sangre entra" y otras agresiones que tienen duras consecuencias en los niños

"La letra con sangre entra" y otras agresiones que tienen duras consecuencias en los niños

Agosto 25, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Redacción El País 
Maltrato infantil

En el Valle de Cauca se han presentado ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar 352 casos de maltrato a niños en lo corrido del año.

Foto especial para El País

“La letra con sangre entra”, “yo hago esto porque lo quiero”, “a mí me educaron así”, “a mí me pegaron y no me pasó nada”, estas son solo una muestra de las frases que algunos padres de familia utilizan para justificar el maltrato en sus hijos, práctica que ha sido adoptada como una herramienta de crianza pero que algunas investigaciones científicas señalan de generar afectaciones físicas y emocionales en los menores.

Se entiende como maltrato infantil las acciones o desatenciones que reciben los menores y que afectan su salud, desarrollo, dignidad o que pongan en riesgo su supervivencia. Estos abusos u omisiones pueden ser físicos, psicológicos o sexuales.

Entre los hallazgos de algunos estudios se cuenta que los niños que son víctimas de malos tratos durante sus primeros cinco años de vida pueden presentar retraso en su desarrollo cerebral y cognitivo, vulnerabilidad a adicciones y embarazos a temprana edad y comportamientos violentos con su entorno.

De acuerdo con Viviana Quintero, coordinadora de TIC e Infancia de Red Papaz, “es importante entender que el castigo físico no tiene buenos resultados en los futuros adultos. Si bien es cierto que en ocasiones los niños van a prescindir de las conductas que nosotros no deseamos que emitan, lo van a hacer por miedo y eso no es algo que se mantenga en el tiempo”.

De igual forma, Quintero señaló que lo ideal es crear un vínculo entre padres e hijos que dé pie a una dinámica de orientación centrada en educar a los niños para ser autónomos, esto con el fin de que se involucren en el cumplimiento de los objetivos familiares, dejando a un lado las normas inflexibles o de castigo y obediencia que podrían replicar en un futuro con otras personas de su entorno familiar y social.

Por su parte Rodrigo Guerrero, miembro del Instituto de Investigación y Desarrollo en Prevención de la Violencia, Cisalva, y líder del grupo Alianza por la Buena Crianza, iniciativa que fomenta y promueve habilidades educativas de paz familiar, ha iniciado estudios que demuestran las afecciones que genera el maltrato en los menores y que a veces pueden pasar inadvertidas.


“Un acto tan mínimo como sugerirle a una mamá que deje llorar a su bebé para acostumbrarlo a comer cada cuatro horas porque sino ‘se la monta’, es un acto de maltrato tan significativo y cruel que puede generar daños en el desarrollo cerebral del niño, como quema de neuronas y problemas de aprendizaje”, aseveró.

Guerrero también resaltó la importancia que tiene el afecto y la cercanía familiar en el crecimiento, pues un niño que crece en un ambiente de cariño tendrá mayores probabilidades de tener relaciones positivas con los demás y con su entorno. Igualmente, tendrá un mejor desempeño social al verse rodeado por condiciones propicias para el aprendizaje, contrarias al estrés que produce ser víctima de violencia.

Este comportamiento se aprecia, explicó Guerrero, en las resonancias cerebrales de dos niños de tres años de edad nacidos en Rumania bajo la dictadura de Nicolae Ceausescu. “Uno de ellos fue criado con su familia y el otro en un asilo. Las diferencias son notables: el niño que creció en el seno familiar presentaba un tamaño de la masa cerebral mayor que el niño que lo hizo en entornos violentos y lejanos, también las reacciones químicas principales de las zonas parietales y frontales evidenciaban mucho y poco desarrollo, respectivamente”.

El doctor Libardo Bravo, psiquiatra infantil y psicoanalista del Centro Médico Imbanaco, señaló que es importante ilustrar a los educadores y padres sobre el contexto del maltrato infantil, pues un comportamiento violento de un adulto contra de un menor puede originar problemas psicológicos graves.

“El maltrato infantil tiene que ver mucho con la forma como los adultos concebimos la niñez. Esto pasa generalmente en sociedades menos favorecidas, donde los niños todavía no tienen el puesto que merecen. Hay formas encubiertas y silenciosas que los afectan, como la mal nutrición y la falta de herramientas educacionales que les permitan la utilización de sus recursos personales e intelectuales para formarse como individuos saludables en las sociedades en que viven”, dijo el Psiquiatra infantil.

La importancia del afecto en la crianza

La crianza en el afecto y la cercanía familiar guiada por los cuidadores crea niños seguros de sí mismos, con capacidad de establecer relaciones sociales solidas y estables. La empatía, por ejemplo, se puede estimular con la adquisición de una mascota, un ejercicio que ayuda a que el niño se identifique con el dolor de otro ser. Expertos también recomiendan la guía de los padres en el juego, casos donde se pueda orientar a los hijos a respetar el turno y el tiempo de los demás. Esta clase de estímulos construyen mayor conciencia crítica y que brinda al niño herramientas para defender una vida adulta solidaria.

Principales consecuencias del maltrato infantil

Investigaciones han demostrado que el maltrato retrasa el desarrollo cerebral en los primero cinco años de edad, esto dado que los circuitos del cerebro de un bebé están abiertos a la influencia de las experiencias externas que moldean o interrumpen su desarrollo físico, emocional y cognitivo. Así pues la interacción receptiva con sus cuidadores estimula capacidades como la concentración y a empatía y el acercamiento a situaciones violentas pueden interrumpirlas. Según indica Viviana Quintero, coordinadora de TIC de Red Papaz, personas que fueron maltratadas tienen mayor probabilidad de ser alguien inestable e inseguro, con bajo criterio en la toma decisiones, “son más vulnerables a caer en adicciones como el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas. También pueden sufrir problemas de salud mental, como depresión, ansiedad o síndrome de estrés postraumático.”dijo.

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