Exclusivo: En el Valle ya han descubierto a más de 1.200 profesionales con título falso

Junio 07, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Unidad Investigativa de El País

De acuerdo con cifras de las universidades, institutos de formación y la Fiscalía, solo en el 2014 fueron descubiertos en el Valle del Cauca más de 1200 'profesionales de papel'.

La falta de un diploma no iba a ser  obstáculo para que José Eyder Hernández González accediera a un alto cargo en la administración pública. Apelando al ingenio, tomó su título profesional de la Universidad del Valle, y sobre otra plantilla falsa remplazó la palabra ‘ingeniero agrícola’ por ‘ingeniero civil’ y quedó listo.

Así ajustó su perfil a lo ordenado en el manual de funciones y completó la documentación con la que finalmente tomó posesión el 8 de febrero del 2012, según el Decreto 027, como  Secretario de Infraestructura del Municipio de Palmira.

El sueño duró poco y meses después fue la misma administración del alcalde José Ritter López la que lo demandó por falsedad en documento público.

Lo preocupante es que la falsificación de títulos en el Valle es un mercado en aumento. Solo en el 2014 fueron descubiertos más de 1200 ‘profesionales de papel’ con carreras, especializaciones y maestrías a las que nunca asistieron, según cifras de universidades, institutos de formación técnica y la Fiscalía.

Por absurdo que suene que el mercado laboral del sector público y privado esté inundado de falsos profesionales, no lo es menos el desparpajo con que algunas empresas dedicadas a la venta de diplomas falsos se promocionan por internet.

Un periodista de El País se contactó con una de ellas, que se ofrece como una empresa “líder en la falsificación y tramitación de títulos académicos”. “Somos la fábrica de diplomas falsos más grande y segura de Colombia. Permítanos asesorarlo”, dicen.

Luego de un cruce de correos, se comprometieron a graduarlo como arquitecto de la Universidad del Valle en alguna de las dos modalidades que ofrecen: el paquete 1, que consta de ‘cartón y acta de grado’ por $733.000. 

El paquete 2 es con un ‘título verificable’ que incluye todo el historial académico de cualquier estudiante, incluida la prueba Ecaes. “Los documentos pueden ser verificados por cualquier persona natural, entidad pública o privada” y cuesta $2.413.000.

Según esta empresa, desde el 2003 prestan un servicio social “a quienes tienen el conocimiento para desempeñarse en cualquier campo, pero no el documento que avale su preparación”. 

Una concepción tan falsa como sus certificados porque la gran mayoría de los casos se ha descubierto justamente por la falta de profesionalismo y la incompetencia de estas personas para realizar las funciones asignadas. Así han sido descubiertas algunas personas por sus jefes y  otras han sido sorprendidas adelantando trámites  con documentos falsos.

Así quedó en evidencia Gustavo Arroyo Espinosa, quien para posesionarse como secretario de Planeación de La Dorada, Caldas, entregó un diploma de ingeniero civil de la Universidad del Valle.

Sin embargo, el listado del Consejo Profesional Nacional de Ingeniería, Copnia, donde figuran quienes ejercen ilegalmente la profesión, dice que Arroyo  “presentó documento apócrifo (fotocopia de tarjeta profesional como ingeniero civil egresado de la Universidad del Valle)”.

Martha Cotacio, coordinadora de Registro Académico de la Universidad del Valle cree que es debido al buen nombre y el “good will” que tienen sus profesionales por lo que quienes falsifican documentos quieren figurar como egresados de esa institución.

“Creo que son personas con un problema patológico porque no es normal que alguien que sabe que tiene un documento falso y que no ha estudiado, se acerque a la ventanilla de Registro a solicitar un certificado de estudios”, indicó Cotacio.

Caso aparte son quienes presentan públicamente su hoja de vida asegurando tener estudios que jamás han realizado.

La hoja de vida del candidato a la Alcaldía de Buga, Francined Cano, señala que es especialista en administración pública de la Universidad del Valle, pero no existen documentos que lo corroboren.

También el rector de la San Buenaventura, fray Ernesto Londoño, debió aclarar que Astrid Castaño, quien en redes sociales dice ser profesional, “no es ni abogada ni especialista en seguridad social de esta alma máter”, como lo manifiesta.

Pero lo que mayor preocupación despierta en las autoridades y las universidades es la cantidad de falsos profesionales vinculados al sector de la salud.

Porque lo peor que puede ocurrirle a un ingeniero es que se le caiga un puente; o a un abogado que le condenen a un cliente, pero en las manos de un falso médico lo que está en juego es la vida de una persona.

Al supuesto médico Ricardo Arenas la acaban de ratificar una condena por homicidio cuando en su consultorio falleció Ana Dilia Delgadillo mientras le hacía una liposucción. La investigación determinó que solo cursó unos semestres de medicina en la Universidad del Valle y aún así laboraba en un centro de estética.

En el centro del Valle operaba también un falso pediatra con un título de la Universidad del Valle que ya fue retirado de instituciones médicas en Tuluá y Buga y la Fiscalía le sigue los pasos porque hace poco pidieron certificación de su especialidad de un hospital de Nariño.

También muchas personas vienen figurando como auxiliares médicos, paramédicos, enfermeros o asistentes con títulos falsos que los acredita. Incluso, conoció El País que un instituto que ya cerró sus puertas estaría negociando diplomas como supuestos egresados de años anteriores.

Lea aquí: En la web hay empresas expertas en falsificación 

Ante el boom de los falsos profesionales que se descubren cada día, muchas empresas asentadas en el Valle del Cauca han optado por servicios externos para certificar la calidad de su personal.

Luis Carlos Barón, jefe del área de investigaciones del Grupo Atlas Seguridad Integral, dedicado a verificación de hojas de vida, explicó que el servicio fue diseñado “pensando en que la delincuencia tiene su transformación y empezamos a notar que en las empresas  se incrementaba la participación de sus empleados en actos delictivos que afectan sus patrimonios”.

“Hemos encontrado en hojas de vida que no solo falsifican títulos, sino el lugar de residencia y los antecedentes laborales. Encontramos casos como el de una empresa constructora muy importante del Valle que tenía un ingeniero al frente de una obra y resulta que solo estudió el primer semestre en Manizales y no volvió; o un administrador de un hotel que le hicieron el título en San Nicolás. También varios casos de médicos que llegan del exterior y no son ciertos sus títulos y varias enfermeras falsas”. 

Curiosamente, como señala Diana Isabel Hurtado, directora de Registro Académico de la Universidad Santiago de Cali, casi la totalidad de las certificaciones que se realizan ante la USC son por solicitud de empresas privada y ninguna proviene del sector público.

“También llegan muchas solicitudes de otros países a través de sus embajadas y un número alto de esos supuestos profesionales nunca pasaron por la universidad y muestran en el extranjero títulos en distintas especialidades”, indicó Hurtado.

Solo en la Santiago de Cali, en 2014, hubo 503 casos de personas que no están en sus bases de datos o con documentos falsos. Entre ellos un título de ‘licenciatura contable’, un programa que ni existe.

“Revisar las hojas de vida es un servicio que no le interesa al sector público porque lo único que importa es que llegue firmada por el congresista o el concejal”, aseguró el investigador de Atlas.

Falsificó hasta las cartas de respuesta de Univalle

El subsecretario de Gobierno de Cúcuta y excoordinador del Comité Regional para la Prevención y Atención de Desastres, Carlos Aldemar García es  la muestra clara de que una red de corrupción está dedicada a defraudar el sistema de educación.

Tras ocupar varios cargos públicos haciéndose pasar como ingeniero sanitario de la Universidad del Valle, optó por solicitar ante el Consejo Profesional Nacional de Ingeniería, Copnia, la expedición de su tarjeta profesional.

Luego de revisar la base de datos en la universidad, por solicitud del Copnia, se encontró que solo hizo unos semestres de ingeniería agrícola entre 1992 y 1993 y que luego ingresó en la sede de Zarzal a estudiar ingeniería sanitaria y no culminó ninguna de las carreras.

Incluso, la fecha del falso  diploma no coincidía con la época en que se realizan los grados en la Universidad del Valle. 

Pero lo que más sorprendió del caso de García fue que presentó un derecho de petición exigiendo que la universidad buscara bien en sus archivos porque él sí era egresado de esa institución.

En respuesta al mismo, se le reiteró que no cumplió con los requisitos para optar por un título de la universidad y lo que hizo fue que falsificó también la respuesta, con logos de la Univalle y las firmas de los directivos, y llevó la falsa respuesta al  Copnia porque supuestamente le pedían disculpas por el error cometido y lo habilitaban para obtener su tarjeta profesional. Al final se declaró culpable y el caso está en  Fiscalía  Cali.

[[nid:429385;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/06/diplomas-falsos-1.jpg;full;{La Secretaría de Salud del Valle tiene las muestras originales de los diplomas que expiden los institutos con las firmas y cuando se hace un cambio debe ser enviado el nuevo documento para tener en...Foto: El País}]]

Es innumerable la lista de errores que cometen los falsificadores de títulos profesionales, de técnicos o de auxiliares a la hora de intentar favorecer a un cliente.

Detalles en apariencia tan simples como imprimir una foto tamaño documento en el diploma; estampar la firma de supuestos directivos que llevan años por fuera de la entidad educativa o como se evidencia en este caso con un diploma del Instituto de Técnicas Integradas Múltiples del Occidente, Timdo, que quien falsificó el diploma cometió el error de ubicar el logo del instituto al lado izquierdo de la página, cuando originalmente está ubicado al lado derecho de los diplomas que originalmente son expedidos.

En este caso fue también una supuesta auxiliar de enfermería de apellido Lemos, quien presentó el diploma falso  para acceder a un empleo en una reconocida entidad médica en la capital del Valle del Cauca.

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