No a la amenaza

Diciembre 19, 2016 - 12:00 a.m. Por: Anónimo .

En los años que lleva como Arzobispo de Cali, así como a lo largo de toda su vida como sacerdote de la Iglesia Católica, monseñor Darío de Jesús Monsalve ha sido un promotor destacado de la paz. Y como colombiano ha ejercido su derecho a expresar su opinión, a criticar lo que considera está mal en nuestro país, así como a participar en los esfuerzos por lograr que los grupos guerrilleros e ilegales depongan sus armas y liberen a los secuestrados. Por eso no puede ser aceptable que se le amenace mediante anónimos, acusándolo de militancias políticas y exigiéndole que guarde silencio. Las autoridades están obligadas a ofrecerle la seguridad que requiera para preservar su integridad, para defender su libertad de expresión y para evitar que la intolerancia se imponga sobre la convivencia y el respeto por la opinión ajena.Más aún, cuando la sociedad colombiana está empeñada en conseguir la reconciliación que empieza por escuchar a los demás, respetar sus opiniones y hacer que la tolerancia se imponga por encima del sectarismo o de cualquier tipo de violencia. Monseñor Darío de Jesús Monsalve es un ciudadano y un sacerdote que debe ser respetado y protegido así no se esté de acuerdo con sus declaraciones sobre los temas que tenga a bien referirse, lo cual además es parte de su deber como miembro de la Comunidad Católica.

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