La frontera de la muerte

Julio 24, 2017 - 11:30 p.m. Por: Editorial .

El tráfico ilegal de personas en la frontera entre México y Estados Unidos, que se hace en las condiciones más degradantes para un ser humano, no es un asunto nuevo.

Poco se ha hecho, sin embargo, para evitar que se repitan tragedias como la que se descubrió el domingo en el parqueadero de un almacén de cadena en San Antonio, Texas.

Nueve inmigrantes muertos por calor y deshidratación, así como otros 30 en condiciones de salud deplorables fue lo que hallaron las autoridades al abrir la bodega de un camión de carga estacionado en el lugar, a 37°C de temperatura y sin circulación de aire.

Es la misma suerte, en las más diversas y perversas condiciones, que han corrido miles de hombres, mujeres y niños que viajan hacia el país norteamericano en busca de oportunidades.

Sobre esas personas pesan más las afugias a las cuales se enfrentan en sus propios países que la posibilidad de perder la dignidad o la vida en el intento de alcanzar sus sueños.

Ni Estados Unidos ni los países latinoamericanos, en especial los de Centroamérica que ponen la mayor cuota de inmigrantes ilegales, pueden evadir su responsabilidad frente a ese tráfico irracional, que representa un desafío para la humanidad.

No puede haber más muertos para que los gobiernos pasen de las palabras retóricas a los hechos y se detenga a las mafias que sólo busca enriquecerse con un negocio vil en el cual lo que menos importa es la vida de alguien.

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