Nace un movimiento anti-TLC en México

Nace un movimiento anti-TLC en México

Agosto 14, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País 
Exportaciones importaciones mercado internacional

El mercado exterior regional es uno de los más competitivos del país. Cerca del 50 % de la carga se moviliza por los terminales portuarios de Buenaventura.

Archivo de El País

Por desleal, empobrecedor e injusto, miles de pequeños productores agrícolas de México exigen la eliminación del capítulo agropecuario en el nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte,Tlcan, un convenio al que acusan de llevarlos casi a la miseria junto al desdén de las autoridades.

“En estos años del Tlcan la restricción de las políticas públicas para el campo ha obligado a que seis millones de hectáreas dejen de trabajarse”, dijo José Jacobo Femat, presidente nacional de la Central de Organizaciones Campesinas y Populares (Cocyp).

Las cifras que esgrime Femat son preocupantes. Cien mil expertos agrícolas que trabajaban en instituciones públicas y programas gubernamentales perdieron su trabajo, 50.000 ingenieros agrónomos ya no se dedican al campo y millones de mexicanos viven en zonas rurales subsistiendo bajo mínimos.

De acuerdo con el representante de Cocyp, entidad que forma parte del Consejo Nacional de Organismos Rurales y Pesqueros (Conorp), que representa a unos 200.000 pequeños productores, ello lleva a buena parte de la población campesina a “la miseria y supermiseria”.

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la población rural pobre ascendía al 61,1 % en 2014, mientras que la urbana era del 41,7 %.

El mayor problema, argumentó Femat, es la libre colocación de precios, la falta de control estatal y los exportadores e intermediarios, que compran el producto a precios irrisorios y luego los venden con grandes ganancias.

“Es el exportador, el empaquetador final que manda el producto al extranjero quien se beneficia del productor, esquilmándolo al máximo”, denunció.

A sus 53 años, Ricardo Gabriel Hernández vive en Jalisco (oeste) y es cosechador de maíz, uno de los productos con más compraventa desde y hacia Estados Unidos.

“El TLC nos da en la torre (golpea) por la competencia que tenemos con Estados Unidos. No es lo mismo un agricultor mexicano que un 'gringo', ellos tienen más superficie, más maquinaria y más tecnología. Es una competencia desleal”, aseguró.

Hoy el precio del maíz -uno de los alimentos insignes de México- lo estipula la Bolsa de Chicago, cuando antes en el país latinoamericano existían precios mínimos o “de garantía”, y recibían ayudas que continúan, pero apenas rondan los 140 pesos (US$7,83) por hectárea. Un apoyo que es insuficiente.

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