La mujer más ‘valiente’ de México pide asilo en Texas

Marzo 11, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Solano Abadía I Corresponsal en México

La joven que aceptó ser la jefe de policía del municipio más violento abandonó el cargo por amenazas.

Nadie quería ser jefe de policía en Práxedis, Chihuahua. Cuando una joven de 20 años levantó la mano y tomó el cargo que muchos hombres jamás aceptarían. Su valentía causó sorpresa.Hoy, tan sólo cuatro meses de haber dado ese arriesgado paso, Marisol Vallés tuvo que abandonar su cargo y pedir asilo en Estados Unidos. En un comienzo, la joven había desaparecido y durante varias semanas ni en el pueblo ni en el resto de México se conocía de su paradero. Lo único cierto era que la mujer que llegó al cargo con el sueño de reducir la violencia, desde hace días no se presentaba en la estación de Policía. Algunos sospechaban que había viajado a Estados Unidos, otros aseguraban que su ausencia se debía a una enfermedad de su hijo e incluso se llegó a rumorar que se trataba de un secuestro. Sólo hasta la semana pasada, el comisionado estatal de los Derechos Humanos de Ciudad Juárez, Gustavo de la Rosa, confirmó que Marisol estaba “libre” en Estados Unidos y estaba a la espera de una respuesta a su petición de un asilo político, debido a las amenazas de muerte que había recibido en Práxedis, México. “La agente está esperando su primera audiencia ante un juez de migración para recibir una respuesta a su petición, que la incluye a ella y su familia”, declaró el comisionado. Arriesgada Estudiante de criminología y con un bebé todavía de brazos, Marisol Vallés se desempeñaba como titular de policía de Praxedis desde octubre del 2010. La joven dirigía a catorce policías en un pueblo plagado por la violencia y el narcotráfico. Sólo dos de las personas que tenía a su mando eran varones. Su mamá es ama de casa y su papá es mecánico en un taller de tractores. Es la segunda de cuatro hermanas y desempeñaba uno de los trabajos más peligrosos de México.Su perfil no era muy diferente al de otras jóvenes. Le gusta la música pero no sabe bailar, cuando le queda tiempo dice que prefiere quedarse en casa para disfrutar a su familia. En julio del año pasado el asesinato del titular de la policía de Práxedis le abrió a Marisol una oportunidad. El puesto estuvo vacante hasta que la joven aceptó la encomienda.Con sólo cuatro pistolas, las mujeres policías a su cargo vigilaban las calles caminando. Una patrulla y dos motocicletas eran sus mejores aliados. Las policías tocaban de puerta en puerta y hablaban con las jefas de familia.En varios países del mundo le llamaron “la mujer más valiente de México”. Le ofrecieron escoltas y dijo que no los necesitaba aunque la puerta de acceso a su oficina tenía dos disparos.Antes de verse obligada a abandonar el puesto trabajaba con sus policías en un proyecto de prevención del delito. La idea era apoyar a madres y jóvenes e impartir talleres de música y deportes para los niños. La jefa de policía de uno de los municipios más olvidados de todo México permanecía tranquila ante la sorpresa de todo un país que la vio asumir esa arriesgada labor. Su único comentario era que estaba orgullosa del trabajo que estaba desempeñando.La última entrevista El País reproduce algunos apartes de la última entrevista que dio Marisol Vallés a los medios de comunicación de su país, en este caso a la revista Código Topo de la casa editorial Excelsior.¿Crees en Dios?Sí creo.¿En la mañana cuando sales qué es lo que no puedes dejar de traer contigo?Mi teléfono y siempre me encomiendo a Dios.¿Cómo ves a Práxedis desde este escritorio?Veo a mi pueblo con una luz de esperanza, la gente está creyendo y eso lo pudimos comprobar el 20 de noviembre, una fiesta que llevaba varios años sin celebrarse por problemas de seguridad, este año sí hubo y salió mucha gente, hubo mucha comida, mucha convivencia, cosa que hace mucho no se miraba, esa es la manera de comprobar que la gente está creyendo y está viendo esa luz de esperanza que a lo mejor la habían perdido y ahora la vuelven a retomar y volvemos a salir adelante.¿Tu hijo y tu familia tienen algún tipo de seguridad?No.¿No tienes escolta porque no quieres o porque no hay?No es que no haya o no alcance, sí me han ofrecido pero yo no he hecho nada ni estoy haciendo nada malo. Si uno trae los escoltas entonces llama mucho la atención y ¿para qué llamar la atención si no estás escondiendo nada? Soy una persona normal, igual que todas las demás.Si la policía cuida a los ciudadanos, ¿quién cuida a la policía?Nosotros mismos con nuestras acciones. Si tenemos el orden nosotros mismos en el pueblo, si tenemos la confianza de la gente entonces ¿de qué nos cuidamos? Si la misma comunidad nos cuida a nosotros.¿Estás consiente que trabajas en un pueblo plagado de narcotráfico?Sí, pero como yo le comento, yo hago mi trabajo. Lo mío no son las armas, es la prevención y cómo logramos prevenir? Trabajando con los niños, porque ellos son el futuro de nosotros y hay que abrirles camino para nuevas habilidades que ellos tengan y logren ser alguien y no nada más tengan un solo camino.¿Cómo describirías a Práxedis?Como un pueblo con esperanza.¿Duermes tranquila?La verdad sí (sonríe). Es algo que siempre me dice mi mamá, que ella no duerme nada, que no duerme bien pero yo le digo “haaay ma yo duermo a gusto” porque no hay que vivir siempre con miedo, hay que vivir la vida porque si uno vive con miedo, entonces no hay vida. Hay que ser lo que eres, vivir tranquilo, dormir tranquilo, verás que así todo sale bien.¿Qué harías si sufrieras una amenaza?(Largo silencio) …esperemos que nunca suceda y en caso de sucediera, pues haría otra cosa.

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