La libertad a través de la educación: la historia de los internos de cárcel de Jamundí

Diciembre 22, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Diana Carolina Ruiz Girón | Reportera de El País

Institución Educativa Nelson Mandela, que funciona en la Cárcel de Jamundí, graduó este viernes a 98 internos.

La de Fabio Ramírez fue una lucha contra la depresión. Significó batallar con el tedio que produce el encierro al que estará destinado durante los próximos 20 años. Implicó callar los autoreproches por no escuchar los consejos de su madre, porque por esa causa, dice, perdió sus piernas y también su libertad. Quiso pasar la página de ese capítulo amargo en el que fue capaz de matar a un hombre. Entonces se aferró a las clases de matemáticas, a los proyectos de artesanía y a la educación para la paz interior.Fabio, a sus 33 años y postrado en una silla de ruedas, recibió después de un año de estudio el diploma que lo acredita como bachiller académico de la Institución Educativa Nelson Mandela, que funciona al interior del patio de mediana seguridad de la Cárcel de Jamundí.Él y otros 97 internos se convirtieron en la primera promoción graduada de la única escuela en Colombia acreditada por el Ministerio de Educación para impartir clases entre rejas.Para celebrar tal acontecimiento, en el penal se rompieron varias reglas del estricto código que los rige. Los graduados, hombres y mujeres entre los 19 y 55 años, cambiaron sus overoles habanos de reclusión por togas y birretes rojos y negros y se permitió la entrada a sus familiares en un día diferente al programado para visitas. Romper con la rutina también fue parte del premio.“Son 98 personas que cometieron un error y que comprendieron que podían rectificarse a través de la educación”, explicó Francisco Ordóñez, rector de la institución.Un error impidió que Jhon Miller Martínez viera crecer a su hija que hoy tiene 15 años. Matar a ese hombre en una pelea callejera “me hizo estar aquí. Por esto, quiero pedirle perdón al mundo y a la familia que dañe con la muerte de este hombre. El grado es un logro que no pensé alcanzar”. Quiere, un día de estos, ganarse una beca para estudiar en una universidad. “Esto que ha sucedido significa que queremos cambiar. Yo quisiera ser administrador de empresas. Le pego un poquito a la matemática”, dijo Luis Miguel Candelo, que acabó el bachillerato a los 36 años y que sueña con ser administrador de empresa pese a que tiene una condena de 40 años de cárcel. La extorsión fue su pecado.Detrás de esta primera promoción de 98 alumnos hay otros 1300 internos que buscan liberarse de sus errores a través de la educación.

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