ENTRETENIMIENTO

Lo que hay detrás de la moda de las 'parejas abiertas'

Junio 11, 2017 - 07:55 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo / Editora del Equipo de Domingo
Gwyneth paltrow y Chris Martin

Gwyneth paltrow y Chris Martin. A 'People' una fuente le reveló que estas celebridades tienen un matrimonio abierto. A ambos se les ha relacionado con otros.

Especial para El País

Cada vez más crecen los rumores sobre estrellas de Hollywood, políticos e intelectuales del mundo que prefieren un modelo de relación amorosa llamada ‘pareja abierta’, en la que, siendo novios o esposos, se permiten, de manera consensuada, tener encuentros sexuales con otras personas cuando quieran y como quieran.

A diferencia de los llamados swingers en los que hay intercambio de pareja, en el caso de estos amantes liberales, cada uno tiene relaciones sexuales por fuera, sin que su cónyuge esté presente en esa cita íntima con un tercero.

Si hace décadas atrás, tal parece que parejas famosas como los filósofos y escritores franceses Simone de Beavoir y Jean Paul Sartre o los pintores mexicanos Diego Rivera y Frida Khalo practicaron este modelo, en la actualidad se especula que personajes como Will Smith, Justin Timberlake, Angelina Jolie, Megan Fox o Demi Moore son seguidores de esta tendencia.

De acuerdo con la mayoría de especialistas consultados por El País (ver fuentes), este tipo de pareja no se da masivamente en nuestro país por diferentes razones. Entre ellas, porque nuestra sociedad está muy marcada por el tema religioso que no admite que la fidelidad no es algo natural; porque socialmente este comportamiento es condenado y reprimido; porque prevalece el machismo y se conservan criterios de la moral tradicional.

Además, si se practica, se oculta, por la doble moral, por la influencia sociocultural y de diferentes religiones, por el temor a ser estigmatizados y en principio, por la culpa.

Este modelo de relación, coinciden algunos expertos, no es la ideal y no se debe ver como un avance del ser humano en su capacidad de amar y relacionarse o como una ideología que el que no la sigue es retrógrado, de mente cerrada o inmaduro. Solo es una alternativa que cada quien es libre de escoger. ¿Usted se le mediría?

Según el sitio web El Confidencial, un estudio de 2015, reveló que el 5 % de los estadounidenses están en relaciones no monógamas consentidas.

¿Quiénes tienden a esta clase de relación?

• Generalmente, son hombres y mujeres de más de 40 años, de clase media y alta.

• Con un nivel intelectual y cultural alto.

• Han conocido y discutido mucho sobre este asunto, no lo hacen a la primera intención, sino después de un tiempo de conocerse mucho más y de tenerse confianza.

• Son personas que hablan de sus fantasías.

• Son hedonistas (amantes del placer).

• Se definen a sí mismos como personas de mente abierta.

• No les gusta estar comprometidas permanentemente con alguien para sentirse libres.

• Tienen una visión negativa de la relación monogámica, la ven como una atadura, como una condición que les impide realizar sus sueños.

• No creen en el matrimonio ni en la vida de hogar; la crianza de los hijos es un tema secundario. Incluso, prefieren no tener descendientes.

• Para ellos lo principal es ser felices, estar libres, que nadie los ate.

• Se sienten seguros de encontrar siempre a alguien, eso les da cierta tranquilidad de no sufrimiento.

• No son muy celosos ni posesivos.

• Admiten que su deseo puede ser depositado en diferentes personas, no solo en su pareja.

• Tienen miedo de enamorarse.

• No se les puede calificar como enfermos, sino como personas que hacen cosas distintas a lo que la mayoría de la sociedad considera normal.

Convenios
"Hay más personas en relaciones abiertas
de lo que parece, simplemente no hablan abiertamente sobre sus relaciones abiertas",
Evan Scott Schwartz,
escritor de EE.UU.

Las parejas que deciden ser liberales hablan con claridad sobre las reglas que van a tener presentes en su relación amorosa.

Acuerdan, por ejemplo, si comentan o no con quién tendrán el encuentro sexual y por cuánto tiempo esperan mantener la relación con la tercera persona.

Generalmente y para beneficio de ambos, llegan a acordar no entrar en detalles sobre los encuentros íntimos con el otro.

En algunas ocasiones deben hablar sobre los celos que pueden llegar a sentir por el interés que la pareja demuestra por la otra persona.

Algunas prefieren que las personas con las que van a tener un romance fuera de la pareja primaria sea un desconocido para que no surjan los celos o no haya una relación mucho más cercana.

Tenga en cuenta

No decidan abrir su relación porque no esté funcionando. Eso no solucionará sus problemas, en cambio, sí la complica peor.

Tampoco se involucre en una relación abierta solo por la ilusión, la esperanza de cambiar al otro, de volverlo monogámico.

Algunas personas aceptan una relación abierta casi enseguida de una relación anterior en la que entregaron su alma, su vida, pero su pareja les fue infiel y la dejaron o ellas debieron abandonarla. Entonces, se relacionan con individuos que están en la misma disposición. Esto, sobre todo, lo viven mujeres que tuvieron una experiencia traumática y ya no quieren comprometerse con nadie, pues no creen en el amor ni en las relaciones estables.
Lo mejor es que vivan plenamente su tusa o duelo sentimental y luego, sí, tomen la decisión que crean más conveniente.

La relación abierta no es una opción para los más jóvenes, es más un modelo para personas que tienen algún tipo de experiencias con varias parejas, las cuales, generalmente, han sido negativas.

Ventajas

Hay deleite físico y afectivo momentáneos.

Se tiene libertad y son conscientes de que la única opción de vida no es vivir en pareja.

Se cumplen fantasías y el deseo de variedad sexual. Así combaten más fácilmente la rutina de una relación monogámica.

Experimentan menos culpa porque sienten que no están engañando a su pareja.

Tienden a tener menos compañeros sexuales que algunas parejas que tienen un vínculo cerrado, pero uno de sus miembros es infiel con frecuencia.

Las situaciones íntimas que viven por fuera alimentan ciertas fantasías con su pareja originaria.

Para los que tienen miedo a enamorarse y al compromiso puede resultar una ventaja por ser una relación liviana.

Separan la genitalidad del afecto y para ello se necesita un cierto nivel de inteligencia emocional.

Es una buena opción para las personas que no tienen vocación de esposos y o de padres.

Pueden relacionarse con otras personas y no hacerles daño ya que, generalmente, no les crean falsas expectativas a un tercero, pues no les prometen lo que no están dispuestos a cumplirles.

Desventajas

Si se tienen relaciones íntimas por fuera hay un riesgo alto de que termine siendo una relación sexual estable y satisfactoria y finalmente, generando otro tipo de vínculos que a la pareja primaria no le gustará.

Hay un alto riesgo de que se pueda involucrar más afectivamente con la otra persona y la relación originaria se pueda acabar.

No hay una entrega total de ambos, porque los dos son conscientes de que esa relación se puede terminar en cualquier momento, pues no da seguridad, estabilidad, una base en qué construir.

Hay alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

No hay crecimiento personal profundo ni crecimiento de pareja.

Hay vacío existencial.

Se tiene mayor riesgo de que la persona termine sola, sin familia.

Las nuevas experiencias hacen que cada vez sea más intensa la búsqueda de nuevos encuentros sexuales, lo cual hace al ser individual y a la pareja vulnerable, esto, derivado del encuentro con costumbres diferentes, donde se bebe y algunas veces se utilizan sustancias psicoactivas.

La tercera persona con la que uno de ellos se involucró puede generar una dinámica distinta en la relación.

Fuentes:

Colaboraron para este artículo los psicólogos, terapeutas de pareja y sexólogos Ezequiel López Peralta, Chiquinquirá Blandón, Carlos Alberto Segura, Laura Ramírez Ruan y Fernando Calero de la Pava.

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