La historia de los grandes símbolos de Navidad, que tal vez usted no conoce

La historia de los grandes símbolos de Navidad, que tal vez usted no conoce

Diciembre 24, 2017 - 08:00 a.m. Por:
Redacción de El País 
Pesebres

Durante esta época, el espíritu navideño llena de inspiración a muchos artistas de la ciudad que ponen todo su empeño en las obras que engalanan la tradicional novena de aguinaldos.

Foto: Jorge Orozco / El País

1. El pesebre

En latín se le llama ‘scripia’, en francés ‘crèche’, en alemán ‘krippe’, en inglés ‘crib’ y en castellano, pesebre, al comedero de animales de un establo donde María deposita al niño, y en el que ella y José encontraron refugio, después de mucho caminar en busca de albergue.

Curiosamente, en francés, la palabra que significa pesebre también se utiliza para designar a las guarderías.

En todos esos idiomas la palabra pesebre significa portal y es el símbolo de la Navidad de los católicos.

Como tradición, hacer el pesebre en cada hogar, nació de San Francisco de Asís, como uno de sus actos de demostración de amor hacia Jesús y después de una revelación divina.

Nacido en Asís, Italia, en 1182, el llamado ‘Santo de la humildad y la pobreza’, renunció a todos los lujos de los que gozaba su familia, para dedicarse a una vida de contemplación y práctica de espiritualidad cristiana y amor al prójimo.

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El fundador de la orden franciscana, en 1223, preocupado por las “cruzadas” que emprendió la Iglesia Católica contra los musulmanes —llamados entonces “infieles” por no creer en Cristo—, emprendió en compañía de Iluminado, uno de sus seguidores y amigo, un viaje a pie, durante varios meses, para llegar a la zona de guerra y mediar entre católicos y musulmanes para que firmaran un acuerdo de paz que permitiera a los seguidores de Jesús visitar sin restricción Belén, el poblado que la historia señala como el sitio donde nació Jesús. Aunque el misionero pudo hablar con el sultán y convencerlo de firmar la paz, la guerra siguió su curso, y tuvo que regresar a Asís. Pero el 25 de diciembre lo tomó en medio del camino, en el pueblo de Greccio (Italia).

Así que, como en forma de una revelación, a San Francisco se le ocurrió la pedir permiso a uno de los pobladores de Greccio para que lo dejara recrear en su granja el nacimiento del Hijo de Dios.

Con ayuda de algunos pobladores, que representaron a José, a María, al niño Jesús y a los pastores, hizo un “pesebre en vivo”.

Cuando ya tuvo todo listo, las campanas de la iglesia retumbaron y la gente acudió al llamado en la granja, donde todos oraron y celebraron de esta forma, por primera vez, el nacimiento del Mesías.

Y se le ocurrió que “cualquier tierra” podía ser Belén, si cada persona en su corazón llevaba el profundo deseo de venerar ese momento y tuvieran, además, la oportunidad de recrearlo en su hogar.

El portal de Belén rinde homenaje a la maternidad, a la infancia y a la vida.

Desde la historia de la Natividad en el Evangelio de Lucas hasta los portales de Belén contemporáneos, la tradición del Belén ha evolucionado.

La primera celebración de la noche de Navidad tuvo lugar en la iglesia de Santa María de Roma con las estatuas de la Virgen María, José, el asno y el buey, en el siglo VI.

San Francisco montó todo un Belén viviente delante de la ermita de los Frailes Menores de Greccio, antes de la misa de medianoche.

Thomas de Celano, el primer biógrafo de dicho Santo, cuenta que este predicó durante la misa de Navidad y se inclinó en el pesebre en vivo para sostener al niño en sus brazos.

A las representaciones teatrales que se hicieron en un inicio del pesebre, le siguieron las representaciones talladas de la Natividad. Se trataba de figuras de madera, presentadas en 1252 en el monasterio franciscano de Füssen, en Baviera. Y aún se conserva el Belén de aquella época, que es el más antiguo. Uno esculpido en piedra a petición del papa Nicolás IV en 1288, y que es conservado en el Museo de la basílica de Santa María Mayor en Roma.

Fue durante la Contrarreforma cuando los jesuitas utilizaron la tradición del Belén como “herramienta pedagógica” y difundieron un modelo de portal con figuras independientes vestidas con telas preciosas, que se instalaba en las iglesias durante la temporada navideña. El primer registro data de 1562 en una iglesia de Praga. De ahí viene la costumbre católica de los feligreses de visitar los pesebres en los templos.

Así se fue difundiendo entre las nobles familias italianas la tradición de representar la Natividad. Incluso algunos católicos consideran de buen augurio tener en sus hogares una representación de las figuras de San José, la Virgen y el Niño Dios, para fomentar la unión familiar.

Cuenta la historia que la duquesa de Amalfi instaló el primer portal de Belén doméstico en 1567, en la región de Nápoles.

En Francia, como toda práctica religiosa fue prohibida durante la Revolución Francesa, las familias celebraban la Navidad instalando un portal de Belén en su hogar.

Hoy en día, en países y regiones de Europa, al igual que en Colombia, de mayoría de creyentes católicos, como Francia, Italia, España, Portugal y Polonia, recrear el portal de Belén en casa es el primer gesto de las familias para entrar en el periodo navideño.

Por eso, es en torno al pesebre que se reza la Novena de Aguinaldos que se compone de tres oraciones, una dedicada a la Virgen María, otra San José y una más al Niño Jesús. Además hay una reflexión del día y va acompañada de gozos y villancicos.

Es tan grande la tradición en los países latinoamericanos, entre ellos, Colombia, que hay concursos de pesebres, e incluso en Cali, por estos días, se presenta el más grande del mundo, integrado por 120 actores que recrean, en vivo y cuadro a cuadro, cómo se vivía en dicha época, tal como se narra en la Biblia.

Personajes principales

Cada figura del Nacimiento significa una actitud o una condición humana tan o más importante para poder recibir al Niño Jesús. Aquí su significado:

El niño Jesús: Guía espiritual, que se aloja en el corazón para transmitir amor al mundo.

San José y María. Él, aquel hombre santo y justo que inspira obediencia y fortaleza, y que protege a la madre y al niño por encima de todo. Y ella, que supo ser valiente para permitirle a Dios hacer su voluntad,
en beneficio de toda la humanidad.

El burro, representa el trabajo, el esfuerzo y la fortaleza, presente en el pesebre para calentar el lugar donde pondrían al pequeño recién nacido.
El buey, representa ayuda y apoyo para alivianar las cargas, símbolo de una actitud solidaria.

Las estrellas, reflejan la manifestación de las señales que fueron dadas por Dios a través de sus profetas, quienes esperaban la venida del hijo de Dios para que se cumplieran las escrituras.

Pueblos que adoran a Dios

Rey mago Melchor:
Melchor es uno de los nombres tradicionales dados a los anónimos magos que menciona el evangelio de San Mateo. Se cree que este nombre proviene de Europa, ya que es tradicionalmente representado por una persona de piel clara y barba blanca.

Rey mago Gaspar:
Gaspar según la tradición, fue uno de los reyes que fue a adorar al Mesías que acababa de nacer en Belén de Judea. Este nombre proviene de Asia, ya que es tradicionalmente representado por una persona con la barba oscura en alusión a los pueblos asiáticos.

Rey mago Baltasar:
Baltasar también es conocido como Barttshan. Se cree que este nombre proviene de Babilonia, del mencionado en los
libros del profeta Daniel como rey Baltasar. Además, representa la juventud del hombre y se dice que era el portador de la mirra.

San Gabriel Arcángel:
Gabriel es un ángel que hace de mensajero, enviado por Dios a determinadas personas. Gabriel es mencionado en el Antiguo y el Nuevo Testamento de la Biblia, donde es el encargado de anunciarle el nacimiento de Jesús a María.

2. Árbol de Navidad

El árbol de Navidad es un elemento que adorna la mayoría de hogares en el mundo y que a través de los años se ha consolidado como una tradición que refleja la época navideña.

En varias culturas el árbol representa la unión del cielo y la tierra, por ello en ciertas religiones, sobre todo orientales, el árbol es signo de encuentro con lo sagrado, punto de encuentro entre el ser humano y la divinidad. ¿Pero de dónde surge este elemento que más que decorativo es simbólico?

Los historiadores coinciden en que el el árbol de Navidad podría tener su origen en los Celtas de Europa Central, quienes acostumbraban a usar árboles para representar a varios de sus dioses.

Ellos, para celebrar el solsticio de invierno (que se da precisamente en esta época) decoraban un roble con algunas antorchas y realizaban diferentes bailes y cantos a su alrededor, con el fin de adorar algunos dioses.

Alrededor del año 740, San Bonifacio, el evangelizador de Alemania e Inglaterra, derribó ese roble y lo reemplazó por un pino, símbolo del amor eterno de Dios, pues es el único árbol que permanece verde cuando lo demás muere en el invierno.

Este árbol fue adornado con manzanas (frutos que da el cristiano en toda época, sin importanr los tiempos de invierno) y velas (que significan luz y gracia divina). Su forma, que se asemeja a un triángulo, representa a la Santísima Trinidad.

En la Edad Media, esta costumbre de adornar el pino fragante y verde se expandió en todo el viejo mundo y, luego de la conquista, logró llegar a América.

Sin embargo, se dice que el primer árbol de Navidad, tal como lo conocemos en la actualidad, se vio en Alemania en 1605 y se utilizó para ambientar la festividad en una época de extremo frío.

A España llegó en 1870, a Finlandia en 1800, y en el Castillo de Windsor -en Inglaterra- se exhibió por primera vez en el año 1841, de la mano del Príncipe Alberto, el esposo de la Reina Victoria.

Además, desde la religión católica cada adorno que se incorpora en el árbol tiene un significado.

Las bolas de navidad, elemento común en la mayoría de árboles, simbolizan los dones que Dios otorga a sus hijos.

Incluso, el color también influye, por ejemplo las de color rojo representan las peticiones a Dios; las azules, el arrepentimiento, las plateadas el agradecimiento y las doradas, las alabanzas realizadas.
Por su parte, los moños y las cintas con las que se decora significan la unión familiar y la compañía de personas que amamos.

La estrella que es usada para decorar la punta del árbol, simboliza la fe y la guía de vida; mientras que las luces, sin importar el color, representan a la luz que Cristo que ilumina el camino de los creyentes.

Los angelitos son los mensajeros entre los hombres y Dios, los encargados de brindarnos protección.

Todo el esmero con el que las personas decoran su casa en Navidad, debe vivirse como una muestra de fe, pues su significado es muy profundo.

El tamaño del Árbol de Navidad no tiene ningún significado relevante. Más allá del tamaño o de los diferentes adornos que tenga este elemento, la idea es celebrar en unión familiar, con amor, fe y esperanza.

3. Novena aguinaldos

Entre el 16 y 24 de diciembre de cada año, los colombianos rodeamos el pesebre para rezar la novena del advenimiento del Niño Dios y cantar villancicos.

Sin embargo, antes del siglo XIX nadie hacia esto, hasta que doña Clemencia de Jesús Caycedo Vélez, fundadora del Colegio La Enseñanza de Bogotá le encargó a Fray Fernando de Jesús Larrea la composición de una novena.

Años más tarde, en 1852, la Madre María Ignacia, religiosa del mismo colegio, la modificó y agregó los gozos que hoy las familias colombianas entonan con panderetas, maracas y hasta acordeones.

El texto tuvo tal impacto, que los piadosos no dejaron de asistir a las iglesias para participar de los rezos y cantos, y con la emoción entregaban más dinero en limosnas. El encuentro causaba todo tipo de malestares en la comunidad eclesiástica de la época debido a los desórdenes.

Muchas personas en nuestro país conocen este novenario como Novena de Aguinaldos, porque durante estas reuniones se realizan juegos como pajita en boca, dar y no recibir, el tres pies, beso robado y el amigo secreto para sumar puntos y hacerse merecedor de un obsequio en Navidad. Precisamente esto significa la palabra Aguinaldo, que viene del latín, es la retribución que se da por un logro obtenido.

Para el cristianismo los aguinaldos o regalos de Navidad deberían ser entregados el 6 de enero con la Epifanía, cuando se celebra la llegada de representantes de todo el mundo (reyes magos) a conocer al Niño Jesús.

El lenguaje de la Novena es florido y arcaico, lo que ha motivado a algunas personas a crear varias versiones que pretenden modernizar el lenguaje. Son comunes las versiones en el que se reemplaza el voseo reverencial por el uso de tú, o el cambio de padre putativo por padre adoptivo al referirse a José. Otras versiones incluyen cambios más drásticos en la modernización del lenguaje.

El escritor Jairo Aníbal Niño publicó en 2001 una versión de diez días titulada ‘Los nueve días y un día, nueva novena de Navidad’. Otras versiones incluyen la Nueva novena de aguinaldos de Luis Ferrer y Luis H. Trigueros.

En diciembre de 2012, se publicó una versión en la que las consideraciones son reemplazadas por textos breves de la Biblia y el misal católico, al considerarlos más acordes con el Concilio Vaticano II.

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