El lado flaco de Alejandra Azcárate

Diciembre 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez | Reportera de El País.
El lado flaco de Alejandra Azcárate

La actriz y humorista Alejandra Azcárate.

Alejandra Azcárate, quien tuvo en el pasado un lío ‘gordo’ con las mujeres con sobrepeso, confiesa que tiene más de un lado flaco. A su paso por Cali esta semana, le reveló varios secretos a El País.

Alejandra Azcárate, el terror de los hombres por darle cátedra a ellas sobre cómo hay que tratarlos. Y el verdugo de sus congéneres al ‘cantarles la tabla’ por sus errores estratégicos, le teme a casi todo. “Soy muy temerosa, tremendamente insegura”, le confiesa a El País, esta mujer delgadísima que me aconseja que siga adelgazando, que así me sentiré saludable y tendré mejor sexo. “Tengo una dualidad extraña. Hay cosas elementales a las que les tengo miedo, son un impedimento terrible para mí en la vida. Pero no me da miedo tomar decisiones ni hacer respetar mi posición, mis espacios, mi libertad. No permito que la gente atraviese ciertas líneas y sé estructurar mis relaciones como debe ser”, dice. Bendita entre los hombres en ‘ Los Comediantes de la Noche’, del Canal RCN, dice a sus congéneres que: “Después de los 30 a todas nos encantan las chiquidelicias, pero uno debe darle la oportunidad al fósil”. “Ya a uno no se lo piden, uno pide que se lo reciban”. “Uno tiene que ser no como la Bella Durmiente sino como Blancanieves, que se las daba de distinguida y se comía a siete enanos”. “Si hay unión, no es libre”. “Cómo será de tenaz el matrimonio que tiene muñeco... a uno le dicen: ‘Hasta que la muerte los separe’”. Pese a que no teme que la tilden de pasada o pesada, el punto más flaco de Alejandra es su fobia a los gatos. “Les tengo pavor. Amo los animales, pero no pongo un pie en una casa donde hay un gato, así digan ‘Está encerrado’ o ‘No hace nada’”. Le tiene pánico a las enfermedades: “Me duele una pestaña y ya pienso que tengo cáncer de cerebro. Y me da terror la muerte de los seres que amo”. Su compañero de tablas, Diego Trujillo (están juntos en la obra ‘Mano a mano del sarcasmo’) comparte con Alejandra el temor a la enfermedad y al dolor”. Ella dice que Diego tiene otro temor, o mejor, “asco” al compromiso. “No. Para mí la vida tiene sentido es compartiéndola con alguien, solo que aspiraría a que ella viva en su casa y yo en la mía”, replica él.¿Alejandra, la vida se acaba a los 40, como dice Diego Trujillo? No hablo de lo que no conozco, hablaré cuando cumpla su edad y sea un adulto mayor. En el caso de los hombres lo que pasa con Diego es la realidad, es una decadencia absoluta donde la mujer por naturaleza, por instinto y por manera de ver la vida, a los 40 y a los 50 está entera. El hombre tiene un desgaste distinto en todos los sentidos, se acostumbra a vivir amparado en una mujer. Y se vuelven como Diego. ¿Quién de los dos es más sarcástico?No pretendemos ser divertidos ni sarcásticos, vemos las cosas de forma cruda, realista y lo transmitimos con cinismo.Ellos nunca nos van a entender y nunca los vamos a cambiar, ¿verdad? Alejandra: Sí, es el eslogan de mi obra y lo que uno oye en charlas de mujeres: “Ellos no nos entienden”, y tenemos costumbre de quererlos cambiar. En la conquista uno acepta cosas, en la convivencia las quiere modificar. ¿En qué no concuerda con Diego?En la forma de trabajo. Como él siente que el tiempo se le va a acabar, es sistemático. Escribe todo con punto y coma, lo memoriza, lo ensaya 50 veces, me chatea, me llama, me acosa, me persigue, y yo soy más libre.Diego: ¿Más libre?Alejandra: Claro, yo escribo y memorizo, pero no soy tan psicorrígida. Diego todo se lo toma en serio, yo no. Nos complementamos bien. Yo le doy a él alegría y él me da a mí disciplina.Si hay algo que usted valora en los hombres es la practicidad, ¿no?No es el caso de Diego. Admiro la practicidad de los hombres en general. Su facilidad para manejar el desapego. Los hombres no se enrrollan la vida en situaciones que no valen la pena. Entusados, trabajan de 8:00 a.m. a 12:00 m. y de 2:00 a 6:00 p.m. y lloran y se mortifican en su tiempo libre. Nosotras vamos al trabajo con el drama.Usted habla de cuatro etapas en la vida de la mujer, ¿cuáles son?En la primera, uno aprende que es un error al cual le toman cariño. El papá espera que el primer hijo sea hombre. En la segunda, aprende a mentir para acceder a los permisos. Luego trasladamos esa información para conseguir la pareja y entramos en círculos viciosos de relaciones tormentosas. Y terminamos en el deber ser para el que nos crían: nazca, ennóviese, cásese, reprodúzcase, déjese abandonar y muérase.Diego: Uno podría anticiparse a eso y no casarse porque cuando se da cuenta, ya se murió.Alejandra: Él se burla de mí porque me casé, pero ha salido con las más divinas del país y tiene como cinco muchachitos de distintas mamás, responde por ellos y por ellas. No entendí la sagacidad de tu teoría. Diego: Es la razón por la cual estoy haciendo este show con Alejandra, tengo que mantener a toda la recua.¿Y qué piensan de los celos?Diego: Los celos, yo no padezco de...Pero si eres muy celoso, enfermo...Diego: ¿Yo? Pero es que no tengo pareja. No tengo opción de ser celoso.Alejandra: ¡Diegooo!...Diego: ¿Yo? Soy celosísimo, tiene que ver con mi tremenda capacidad de ser infiel.El que las hace...Diego: Las paga. Alejandra: Y se las imagina.Diego: En la vida de pareja ambos se van a fascinar con seres que conocen. Es inevitable, humano natural. Los celos están fundamentados, algunos los manifestamos más agresivamente.¿Se puede ser amigo de su ex?Alejandra: Si ha sanado el dolor.Diego: La mejor forma de tener una amiga es habiendo pasado por una relación sexual, endocrina. Alejandra: ¿Según tú, uno se tiene que comer a sus amigos? ¿Qué tal la teoría fraternal?Diego: Es una práctica encaminada hacia una amistad honesta y pura. DescárateA la actriz Alejandra Azcárate, quien escandalizó en 2011 al personificar desnuda a Jesucristo en una representación de la Última Cena, en la revista SoHo, la conmovió que una de sus espectadoras de su obra ‘Descárate con la Azcárate’ le agradeciera que la hizo olvidar su tragedia por dos horas. Algunos hombres salen a rajar de ella y otros le confiesan: “Creí que nos daban más duro y critica fuerte a su género”, o “Me tocó ponerme protector de codazos, por los que me pegó mi señora”. Su esposo, Miguel Jaramillo, al ver su ‘stand up’ le dijo: “Eres una bárbara y por más de que te admiro profundamente, nunca me imaginé que fuera tan bueno. Gracias porque me dejas por el piso”.No le preocupa la reacción de su padre, el bugueño Gerardo Azcárate al ver la obra. “Es una familia con valores, pero con respeto por el criterio individual”. Y le heredaron su humor negro. “Mi mamá es divertida, mi papá es un caníbal con la lengua”. No les hizo gracia que su hija a los 15 años perdiera ocho materias en el Liceo Francés de Bogotá, ni que la expulsaran por plagio cuando estudiaba Derecho y Antropología en la Universidad de los Andes. La mandaron a Boston y se graduó en Periodismo y Ciencias Políticas.Ya crecidita sigue dando guerra. En 2012 ardió troya por su columna en la revista Aló Mujeres sobre las ventajas de ser obesa. “Toda mi vida he sido flaca. Es genético, mi mamá usa mis jeans. Pero en Boston subí 19 kilos y vine y me hice lipomesoterapia. Adoro la delgadez”. Así la venFuera de los escenarios y las cámaras, Alejandra Azcárate es una mujer sensible, amorosa, noble y generosa. De eso da fe Patty Gómez, relacionista pública caleña y quien es su amiga desde hace 10 años. Se conocieron durante un reinado en Cartagena e hicieron ‘clic’ como amigas por “el sentido del humor de Alejandra, su franqueza. Ella dice las cosas con respeto y con el corazón. Y a todo le tiene un cuento o un dicho”.Gómez revela que una de las pasiones de Azcárate es la moda y en su clóset no hay nada amarillo “porque no le gusta” y su accesorio favorito son los anillos. “Deliro por los anillos y para mí, cada uno es especial y tiene su historia”, dice Alejandra. Y se distingue por ser “la mejor hija, la mejor hermana, tiene un gran amor y entrega por su familia. Es una mujer generosa no solo con ellos, sino con sus amigos y con las personas que trabajan con ella porque tiene la mentalidad de que si a ella le va bien, que a todo el mundo le vaya bien. No es egoísta”. Casada con el productor y realizador audiovisual Miguel Jaramillo, su relación se distingue porque son “cómplices, amigos, parceros, es una relación basada en la libertad y el respeto. Mejor casados no pueden estar”, anota Gómez.La relacionista pública reconoce que el lado flaco de Alejandra es que, además de ser muy generosa, se deja afectar “por cosas externas que no dependen de ella. Es muy sensible, le quiere ayudar a todos y arreglarle la vida todo el mundo”.Reconoce que Alejandra tiene algo de sicóloga, pero también de bruja. “A ella le faltó el centavo pa’l peso para ser sicóloga porque le encanta darle consejos a la gente. Eso sí, es muy racional, además, es comprensiva y tiene la habilidad de saberse ponerse en los zapatos de los demás. Pero también tiene algo como de bruja porque ella te dice algo y ponle la firma que pasa”. Pese al reconocimiento, la bogotana no es diva. Cuenta su amiga Patty que una vez en un viaje se hospedaron en un hotel lujoso, pero no pudieron adaptarse a las camas del lugar, así que Alejandra no tuvo reparos en extender la cobija y dormir en el piso alfombrado. El comediante Diego Camargo asegura que en el escenario Alejandra Azcárate es “sutil y elegante en sus movimientos. Verla es apreciar una combinación entre la fuerza incontenible de sus líneas, y la delicadeza medida de cada movimiento y gesto. No solo es una comediante, sino una intérprete muy afinada de su propia persona como comediante. Por ser brutalmente honesta en sus líneas entra directo en la cabeza del público; unos la aman y otros la odian, pero todos hablan de ella”.Fuera de los escenarios, Diego Camargo ha conocido a “una mujer calmada, tranquila, inteligente... Es una persona que vive todo en mayor intensidad, sus miedos, alegrías, amores y odios. No tiene miedo de decir la verdad y no concibe que alguien le diga una mentira”.

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