Una mirada al universo artístico del maestro Éver Astudillo

Junio 04, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Una mirada al universo artístico del maestro Éver Astudillo

Éver Astudillo nació en Cali y se formó en Bellas Artes.

El maestro dejó como legado sus dibujos de la ciudad, de la que jamás se cansó de retratar en pinturas.

Los días antes de cumplir 67 años y 17 años después de la pérdida de su madre, el maestro caleño Éver Astudillo se despidió del mundo de los mortales. Dejó como legado sus dibujos y percepciones sobre esa Cali que jamás se cansó de retratar en sus pinturas, dibujos y fotografías. 

Su hermana Amanda Astudillo reconstruyó los últimos días del maestro, quien estaba feliz “porque el viernes 5 de junio cumplía 67 y por primera vez celebraría con puente incluido”. 

Amanda revela que el pasado domingo la familia se reunió para una misa en San Fernando Rey. “Mi mamá estaba cumpliendo 17 años de haber muerto y Éver no pudo asistir porque no se sentía bien. Nos solicitó ir a su casa después de la ceremonia. Estuvimos toda la tarde con él,  sentía algo de malestar general. A las 7:00 p.m.  nos despedimos y quedamos de vernos el lunes para  hacerse un hemograma que descartara algún  problema”. 

“Pero en la mañana del lunes, parece que sufrió un derrame cerebral y rodó por las escaleras cuando intentaba bajar para abrirle la puerta a su empleada. Él había dejado la puerta con pasador. La situación se complicó porque se activó la alarma, nadie la podía apagar, apareció la Policía y tuvieron que forzar la puerta para auxiliarlo”, cuenta. 

Sobre la 1:00 p.m. del lunes,   Astudillo fue ingresado en la Unidad de Cuidado Intensivo. Y en la mañana de este miércoles  “a las 6:30 a.m. ingresó a cirugía porque la decisión de la familia fue hacer donación de algunos de sus órganos”, comentó Amanda. 

El pintor de lo urbano

 “A pesar de aparecer y vivir en un clima tropical, cálido y lleno de color, nunca me identifiqué con el paisaje natural. Lo expresivo, ese ‘otro’ color lo encontré siempre en el medio urbano”, escribió una vez  Éver Astudillo al justificar  su interés por el blanco y negro. 

Katia González Martínez, historiadora del arte, señala que “Astudillo en la plástica colombiana fue un gran cronista urbano.  En el papel emergieron la esquina, la cuadra, la calle, los teatros, los bares y toda esa vida y textura de barrio noctámbulo”.

  Para Pedro Alcántara fue  “el pintor de la realidad urbana, de su ciudad de juventud  que  ya no existe. Retrató  una Cali que todos añoramos”.

González agrega que “creó en sus dibujos un personaje, el mirante, una figura difusa y de espaldas que fungía como un testimoniante a la deriva. Luego aparecieron otros personajes alimentados por sus referentes cinéfilos”.

En un catálogo editado por Publicaciones Muro, Éver Astudillo escribió: “Aparece el cine como medio tenazmente marcante en nuestra formación visual (al menos la mía) pues captura una realidad vívida”. Y en una entrevista concedida a El País en 2006, con motivo de un homenaje a su carrera artística, reveló que lo marcaron las imágenes del cine mexicano. 

Con la muerte de Éver Astudillo se fue un “excelente hombre, hermano e hijo. Un hombre íntegro”, expresó su hermana Amanda. 

La historiadora del arte Katia González Martínez señala que Éver fue “un hombre memorioso y generoso, un ser humano de cualidades excepcionales que supo cultivar los afectos y una pedagogía singular para hablar de las cuestiones que marcaban sus intereses. Lamento mucho su pérdida. Lamento no poder compartir más su mundo cultural, su sensibilidad y sus historias del pasado de Cali”.

  Artistas como Mario Gordillo destacan de él su humildad artística y personal. Era un hombre al que le gustaba el bajo perfil.  

“Fue un ser humano maravilloso, un excelente artista y un gran cooperador, porque cuando teníamos el Grupo de Cali ayudaba muchísimo en todos los proyectos. Fue  una persona inigualable”, comenta Maripaz Jaramillo. 

Recuerda que en el llamado ‘Grupo de Cali’ del que ella hizo parte junto a Éver, Fernell Franco y Óscar Muñoz, “pasábamos noches  agradables yendo a los bailaderos de salsa, mirando a la gente y tomando fotos. Eso es inolvidable”. 

Una de las últimas exposiciones de Éver Astudillo fue en la sala del Teatro Salamandra, en 2014. Por cuenta de esa exhibición, el artista Diego Pombo se acercó a un hombre que se distinguía por ser “gran conversador pero a la vez un hombre calmado, tranquilo, muy pausado. Un tipo chévere”.  

Por su parte, Pedro Alcántara  encontró en Éver a  “un hombre tímido, callado, introvertido, muy dedicado a su arte. Y como amigo, uno de los mejores. No se prestaba a intrigas ni a grupismos de ningún tipo, era un hombre abierto, magnánimo, sin egoísmo”.

 Voces Mariana Garcés, ministra de Cultura:  “Fue un gran artista y un gran ser humano. Compartió con los estudiantes sus saberes. Los claro oscuros de la vida urbana de Cali, sus dibujos de galladas, son únicos  e irrepetibles”.      Katia González, historiadora del arte: “En sus dibujos quedaron plasmados los rastros de su inmersión en Cali y su forma de reflejarla entre la luz y la oscuridad. Sus aportes al arte colombiano son significativos. Logró construir una obra a partir de su experiencia con el cine, la música popular y la ciudad”. Eduardo Serrano, crítico de arte: “Astudillo introdujo la temática del barrio en el arte colombiano. Era un artista de clase media que empieza a comentar la barriada”. Pedro Alcántara, artista y amigo:  “Éver Astudillo nos deja un testimonio de ciudad, de disciplina y de trabajo. Es difícil catalogar su escuela, su estilo, porque era una especie de realismo expresionista. Era muy apegado a la estructura de la ciudad. Su obra era sumamente caleña pero no dejaba de ser universal”.    María Helena Quiñónez, secretaria de Cultura y  Turismo de Cali: ”Plasmó ese ‘misterioso encanto’, que surge de lo que vivió y sintió desde su niñez, sobre el barrio y la cotidianidad de Cali”.
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