Isagén ya lista para cambiar de dueños

Enero 10, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Argemiro Piñeros | Colprensa.

Después de largos años de pleitos jurídicos, la empresa saldrá a la venta el miércoles 13.

Tras más de un año de anuncios, procesos judiciales y de luchas y amenazas políticas que amenazan la salida de uno de sus socios políticos de la Unidad Nacional, el miércoles  13 de enero el presidente Juan Manuel Santos concretaría uno de sus proyectos financieros: la venta de la participación accionaria que tiene el Estado en Isagén.

Se trata de la  empresa que se dedica a la generación de energía, la comercialización de soluciones energéticas y el desarrollo de proyectos de generación.

Sin embargo, hasta el momento esta enajenación ha dejado más dudas que claridad sobre todo el proceso, y no sólo por lo que tiene que ver con la defensa del Gobierno para la venta de esa participación accionaria, sino también porque quienes se oponen a la misma no se han expresado con toda la verdad. 

Lo primero que se debe dejar claro es que el Estado es el único dueño de Isagén. La actual composición accionaria señala que el Estado, por intermedio del Ministerio de Hacienda, tiene el 57,66%, seguido de Empresas Públicas de Medellín, EPM, con el 13,14%; los fondos de pensiones con 12,54%; mientras en el resto del ponqué se lo reparten entre el denominado grupo de ‘minoritarios locales’ con el 9,02% y el de los ‘minoritarios extranjeros’ con el 7,69%. 

Las principales voces de oposición de los actuales socios a la venta se han dado por el grupo EPM y los socios minoritarios locales, entre quienes están parte de los empleados que se han hecho a una pequeña parte accionaria. 

Voces a favor y en contra

Para el senador conservador Juan Diego Gómez, quien es uno de los principales defensores que el proceso se cumpla, acá es donde se ha querido construir parte de las mentiras con las cuales se busca frenar su venta. 

“La propiedad de Isagen no es como lo han querido plantear algunas personas, que es un activo estratégico, no es propiamente un activo disponible del Gobierno Nacional. Lo que hay es un paquete accionario que equivale al 57,6% de las acciones de la compañía”, explica el legislador. 

Una voz contraria y que fundamenta su defensa a que la empresa siga con los actuales dueños es la senadora liberal Sofía Gaviria, quien sostiene: “Isagén es uno de los principales patrimonios energéticos que tiene el Gobierno, cómo va a salir a venderlo”. 

La senadora Viviane Morales ha empezado a liderar la posibilidad de que la colectividad se salga de la alianza que apoya políticamente al presidente Santos, la Unidad Nacional. 

“La venta de Isagén, además de atentar contra el patrimonio económico, ambiental, social y cultural del país, constituye una medida antidemocrática, pues 80 senadores de la República firmamos una constancia de rechazo a esa transacción", dice Gaviria. 

Su contradictor político y regional, el senador Gómez, sostiene que esa posición es equivocada. “Cuando se plantea que se pone en riesgo la soberanía energética del país no es cierto, a Isagén no se la están llevando del país ni va a apagar las plantas generadoras. El Gobierno Nacional seguirá recibiendo recursos por vía impuestos y también seguirá recibiendo impuestos en las corporaciones autónomas regionales por las transferencias del sector eléctrico”.  

Lucha jurídica

La lucha jurídica que debió dar el Gobierno Santos para hacer realidad la subasta de este paquete accionario arrancó prácticamente desde 2013 cuando hizo públicos los decretos 1609 y 2316 con los que se inició el trámite de la venta. 

De inmediato, sectores de los trabajadores, políticos de izquierda y pequeños propietarios anunciaron que emprenderían esa lucha en los estrados judiciales para que se cayera definitivamente la venta. 

Tras algunas demandas, el Consejo de Estado procedió a frenar la enajenación, mientras que evaluaba si realmente el Gobierno estaba poniendo en riesgo el patrimonio energético del país. En septiembre del año pasado falló a favor del Ejecutivo y dijo que no se estaba violando lo ordenado por la Constitución política. 

Sin embargo, y ante una demanda presentada por senadores como Sofía Gaviria y Jorge Robledo, entre otros, desestimó a mediados de diciembre dicha recurso legal y ratificó que no hay ningún riesgo para el patrimonio de la nación. 

Batalla económica

Desde el primer momento en que se acordó por el consejo de ministros que se vendería esa participación accionaria, el Gobierno informó que el dinero a recaudar sería para la construcción de las vías de cuarta generación, pero no para destinar los recursos a cubrir el hueco fiscal. 

Desde la oposición del Centro Democrático, se ha mostrado esa venta como la necesidad de cubrir el déficit de dinero que tiene la Administración Santos, en sus dos mandatos, para cubrir lo que se ha llamado la ‘mermelada’ o pagos a los sectores políticos que le han acompañado.

Esa idea es también muy cuestionada por el senador Juan Diego Gómez. “El Gobierno  tiene allí un activo que representa aproximadamente $6,5 billones, que  de acuerdo con la rentabilidad  sería del 5%, de manera que son recursos frescos para la terminación autopistas de cuarta generación, lo que será muy productivo para el país porque permite generar empleo directo, conservar el crecimiento económico”, afirmó el senador Gómez. 

La subasta

Las condiciones económicas finales con las que se llegará  a la venta indican que el precio mínimo por acción será de $4130, un incremento de 21,5 % frente al valor anterior de $3399, publicado en mayo del 2015. Con ello, el valor de la participación de la Nación se elevó a $6,48 billones.

¿Para qué el dinero? 

Los recursos de la venta  de las acciones en Isagén, unos $6,5 billones, servirán para financiar obras viales como:

 La doble calzada entre Ibagué y Cajamarca.  La doble calzada entre Chirajara y Villavicencio.La doble calzada entre Barbosa y Cisneros.  Comunicará a Medellín con el Magdalena Medio.La doble calzada entre Galapa y Bayunca.  Con esta obra se terminará la conexión en doble calzada entre Barranquilla y Cartagena. La doble calzada entre Ciénaga y el Puente Pumarejo.Con esta obra se terminará la doble calzada entre Barranquilla y Santa Marta, dos polos vitales para el desarrollo turístico e industrial de la Costa.
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