El triste fin de la carrera meteórica de Andrés F. Arias

El triste fin de la carrera meteórica de Andrés F. Arias

Julio 24, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co I Redacción
El triste fin de la carrera meteórica de Andrés F. Arias

Andrés Felipe Arias, exministro de Agricultura.

El que parecía un paso más en una carrera cuya meta segura era el éxito, se convirtió en una pesadilla para Andrés Felipe Arias. Hoy está destituido e inhabilitado por 16 años para ocupar cargos públicos o contratar con el Estado.

El que parecía un paso más en una carrera cuya meta segura era el éxito, se convirtió en una pesadilla para Andrés Felipe Arias. Hoy está destituido e inhabilitado por 16 años para ocupar cargos públicos o contratar con el Estado y con un pie en la cárcel; todo por su presunta responsabilidad en las irregularidades del programa Agro Ingreso Seguro, AIS. Arias nació en Medellín el 4 de mayo de 1973, su juventud la dedicó con especial empeño a estudiar, se graduó de economista en la Universidad de Los Andes, en Bogotá, y obtuvo el PHD en economía de la Universidad de California, EE.UU.Llegó a la vida política muy joven y sin haberlo planeado. Cuando aún estudiaba en EE.UU., en un viaje a Medellín conoció a su mentor, Álvaro Uribe Vélez, quien estaba en campaña presidencial. Arias se identificó con sus ideas y le hizo conocer su talante, una cualidad de la que mucho se habló entre los políticos del país.Ese reconocimiento llevó a que Arias empezara a ser figura pública a los 29 años, cuando fue nombrado viceministro de Hacienda por Uribe, cargo en el que su capacidad técnica le abrió paso para el lugar que sería su puente a la fama y también el tropezón definitivo en su meteórico ascenso: el Ministerio de Agricultura.Sus arraigadas afinidades políticas con el entonces Presidente se hicieron tan públicas, que muchos lo identifican como el símbolo del movimiento uribista en Colombia, a tal punto que fue apodado ‘Uribito’, mote que no le incomodó, según lo hizo público durante la campaña con que pretendía sucederlo en el poder.En menos tiempo que casi todos los grandes personajes de la política, Arias se dio a conocer como funcionario, como un uribista pura sangre y como un furibundo contradictor tanto de los partidos de oposición como de la guerrilla. Esa posición la ganó con una jugada maestra: fiel asistente a los consejos comunales del Presidente, llamó la atención de todos cuando apareció un sábado con camiseta blanca estampada con la leyenda “No al despeje”; fijó así la posición personal y gubernamental en una discusión que ocupaba las primeras páginas de la prensa.Fue tal el éxito que tuvo en ese momento, que fue incluido en el mundo de la farándula, clasificado como uno de los mejores ‘partidos’ en el país, mucho más, cuando sostuvo una relación sentimental con Patricia López, ex reina de belleza, que terminó volviéndolo protagonista de las principales revistas del corazón.La sombra de UribeLa cercanía política y de amistad entre el ex presidente y el ex ministro nunca fueron un secreto. Sus afinidades políticas eran claras, e inclusive hoy, en medio del escándalo que envuelve a Arias, Uribe permanece firme en el apoyo a su ‘pupilo’. A través de su cuenta en Twitter, el ex mandatario lo ha defendido, insistiendo que “es prudente esperar”.Que Arias admira a Uribe lo ha repetido mil veces públicamente y lo dejó muy claro en la carta de renuncia al Ministerio de Agricultura, cuando se iba a lanzar a la Presidencia: “Usted me ha dado ejemplo absoluto de disciplina, trabajo, firmeza, transparencia y amor por Colombia”.También le decía que todas las ideas que le enseñó las aplicaría si llegara a ser Presidente. Arias estaba obsesionado por la seguridad, sentimiento tal vez heredado de su paso por el Ejército de Colombia y por la fuerza de la política de Uribe de seguridad democrática. Con la camiseta famosa, fue el protagonista principal de la campaña por el ‘No al Despeje’, que inició en los municipios de Florida y Pradera, candidatos a hacer ese escenario.La carrera presidencialArias, de principios conservadores, pero no militante activo, fue reconocido al interior del conservatismo como cuota de Uribe, pues siempre fue el hombre de más confianza del hoy ex mandatario.Su poder político lo sembró en la Cámara de Representantes, en donde manejó a casi toda la bancada conservadora. La casi única excepción la constituyó Telésforo Pedraza, quien fue uno de los mentores de la candidatura de la ex canciller Noemí Sanín.Hacia 2009 la espinita de ser el sucesor de su mentor ya le había picado, antes de que se resolviera la incertidumbre de si la Corte Constitucional permitiría o no una segunda reelección. De hecho, siempre dejó claro que su precandidatura en la consulta del Partido Conservador era el Plan B, en caso de que Uribe no pudiera perseguir una tercera Presidencia.La estrella política de Arias prometió brillar con más intensidad cuando, tal y como lo había planeado, logró aplazar la consulta interna conservadora hasta marzo de 2010, a la par con las elecciones del Congreso. Arias confiaba en que, además de dominar la bancada de Cámara, lograra enfilar a los senadores conservadores.El joven y entonces fuerte líder conservador creía factible mantenerse a la cabeza de las encuestas, pero en el día clave la estrategia le falló. Sanín, quien había estado alejada de la política nacional durante más de tres años, logró capitalizar los votos de los contradictores que había ganado Arias en las filas azules, en particular de los senadores.Además, en ese momento ya se empezaban a escuchar los señalamientos de irregularidades en el programa Agro Ingreso Seguro, y que tal vez fue el hecho decisivo que impidió que Andrés Felipe Arias ganara la consulta interna.Ese fue el batacazo político que empezó a derrumbar a Arias, quien aceptó la derrota, pero no apoyó la candidata triunfante, diciendo que se mantenía fiel a los principios de Uribe: la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social, los cuales, según él, Sanín no la mantendría.Por eso, abiertamente apoyó la candidatura presidencial de Juan Manuel Santos, de La U, encabezando el grupo de Conservadores con Santos.Meses después del triunfo de Juan Manuel Santos, y cuando las investigaciones en contra de Arias por AIS se hacían más visibles, el Presidente le ofreció la Embajada en Italia, cargo que rechazó por el escándalo que ya causaban las acusaciones.El escándaloAgro Ingreso Seguro fue un programa diseñado e implementado bajo el gobierno de Uribe y liderado por Arias, que buscaba otorgar subsidios a agricultores para impulsar el agro.Prometía ser el legado fundamental que dejaría ese gobierno al campo. Pero en octubre de 2009 la revista Cambio denunció que a través de ese proyecto se habían entregado millonarios subsidios a familias adineradas del país, entre ellas a los Dávila Jimeno y los Vives Lacouture. Según la Fiscalía, estas dos familias acumularon subsidios por miles de millones de pesos.A raíz de la investigación que se desató de allí, en los últimos nueve meses Arias ha tenido que dedicarse en exclusivo a su defensa, en la que ya tuvo la estruendosa derrota disciplinaria, pues esta semana la Procuraduría General de la Nación lo inhabilitó y suspendió para ocupar cargos públicos y contratar con el Estado durante 16 años, es decir “cuatro periodos presidenciales”, como calculó con tristeza el propio afectado, en sus primeras declaraciones tras ese fallo.Luego de la decisión de la Procuraduría, el ex funcionario pasó los últimos dos días de la semana en la audiencia de imputación de cargos por parte de la fiscal general de la Nación, Viviane Morales, quien ha señalado que existen claras pruebas y documentos que revelan que el programa de Agro Ingreso Seguro tenía un “gran interés” para Andrés Felipe Arias quien lo utilizó como una “plataforma” para su campaña a la Presidencia de la República.Finalmente, la diligencia judicial quedó aplazada para el próximo martes 26 de julio, día en el que se conocerá si hay o no medida de aseguramiento (posiblemente con reclusión en cárcel) contra el ex funcionario por el escándalo de Agro Ingreso Seguro. Será en ese instante cuando se sepa si la carrera política más veloz y prometedora de la instancia reciente llega a su abrupto y definitivo punto final.

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