Análisis: fallo de La Haya sobre conflicto con Nicaragua fue agridulce para Colombia

Noviembre 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | Colprensa

Una mirada al polémico fallo que ratificó la soberanía de Colombia sobre San Andrés y sus islas y aledañas, pero le otorgó gran parte de la frontera marítima a Nicaragua.

“Este es un fallo con sabor agridulce para Colombia pero con tufo de triunfo para Nicaragua”. La frase fue pronunciada este lunes por uno de los tantos observadores de la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), tras el fallo relacionado con el diferendo entre Colombia y Nicaragua, y que recoge el sentimiento nacional. La Corte reconoció la soberanía colombiana sobre la totalidad del archipiélago con todos sus cayos e islotes, a la vez que fijó la frontera marítima entre los dos países lo que significó para el país centroamericano más del 40% del mar territorial que antes fue nuestro. Se trata de una decisión que es buena o mala, según el punto de vista con que se le mire, y en la que a juicio de los expertos la CIJ aplicó lo que llaman una ‘estrategia de compensación’, que no es otra cosa que “ninguno de los dos países salga completamente victorioso o completamente derrotado”, según el internacionalista Enrique Serrano López. El catedrático dice que la pérdida de mar territorial “estaba presupuestada”, pero que ello no puede generar un “pánico injustificado” pues en su criterio “es más lo ganado que lo perdido”. ¿Y qué ganó Colombia? Varios aspectos de la decisión favorecen nuestros intereses: por fin se definió la frontera marítima, se mantiene la soberanía sobre todo el archipiélago y se evitó el fraccionamiento de las islas. Y aunque Colombia perdió una importante proporción de su mar territorial, recuperó una ínfima parte con las 12 millas náuticas para el cayo de Albquerque y para el islote de Quitasueño. Pudo ser peorLos analistas aseguran que en medio de todo, el panorama pudo ser peor, pues la Corte bien hubiera podido trazar la frontera en la línea media entre la plataforma continental de ambos países. “Teníamos los argumentos para que no se dieran todas las pretensiones de Nicaragua. Ganamos una parte del pleito, pero no todo”, explica el catedrático Ricardo Abello Galvis. Pero quizás una de las mayores pérdidas con esta decisión tiene que ver con la exploración y explotación de recursos naturales en una de las zonas más ricas en especies marinas y de incalculables yacimientos petrolíferos. “Esto nos tiene que servir para fijarnos en nuestros verdaderos recursos. Esa región insular nunca ha sido aprovechada adecuadamente. Lo que viene es tener una visión proactiva con América Central y, por qué no, con Nicaragua, para explotar conjuntamente ese potencial”, advierte el exvicecanciller Diego Cardona. Estrategia de EstadoLa estrategia jurídica de la Nación para este diferendo tampoco puso de acuerdo a los expertos. Algunos, como el ex diplomático Ramiro Zambrano consideran que Colombia “no debió acudir a la CIJ y más bien, debió renunciar a su jurisdicción”. “Nuestra estrategia jurídica en el largo plazo favoreció la soberanía del archipiélago pero nos llevó a perder un importante espacio marítimo”, sostiene. En cambio, otros docentes de Derecho Internacional advierten que “no es sano” rasgarse las vestiduras por el sentido del fallo, ya que el equipo jurídico colombiano “hizo lo que estuvo a su alcance”. Carlos Enrique Arévalo, presidente de la Academia Colombiana de derecho Internacional, destaca “la solidez” de la argumentación jurídica colombiana al punto de que “todas las pretensiones de Nicaragua fueron rechazadas”. Y agrega que de no habernos sometido a la jurisdicción de la Corte “hubiéramos prolongado en el tiempo la definición de la frontera marítima con Nicaragua”. En ese sentido, afirma que la estrategia de nuestra Cancillería fue “muy buena, pero la CIJ decidió aplicarle a Colombia el Derecho del Mar (posterior al Tratado Esguerra-Bárcenas)”. En lo que sí pudo haber pecado más de un experto es en el “exceso de confianza”, al decir del ex Vicecanciller Cardona, quien asegura que “muchos especialistas subvaloraron la defensa jurídica de Nicaragua”. El triunfo diplomáticoEl fallo de la Corte en cuanto al manejo diplomático también es un triunfo o una derrota, según la valoración que se haga. Aunque Colombia perdió mar territorial, “Nicaragua no logró todas sus pretensiones, que eran mucho más ambiciosas”, afirma el profesor Abello Galvis. En cambio, la Corte “sí reconoció toda la argumentación jurídica e histórica de Colombia”, según Serrano López. “Colombia logró que el proceso se manejara conforme a la costumbre del Derecho Internacional. Eso evitó que todo el archipiélago terminara como un enclave nicaragüense. Fue una derrota para ellos”, concluye el experto. "Es una pérdida para riqueza pesquera y de hidrocarburos"Como un resultado insatisfactorio y desafortunadamente sorpresivo, calificó el exministro de Hacienda y analista económico, Eduardo Sarmiento Palacio, el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya. “Es una decisión que va a tener repercusiones graves sobre la credibilidad de los colombianos y sobre la economía colombiana, sumados a una serie de desaciertos y a los resultados realmente destructivos que han tenido los TLC”, señaló Sarmiento. Así mismo, dijo que “tenemos un panorama contrario a lo que se presentó, donde sin lugar a dudas hubo un manejo inadecuado de las negociaciones. Similar ocurrió con los tratados comerciales con los que se le ha hecho un daño inmenso a la economía y hemos llegado a un punto donde prácticamente no hay comentarios y todo el mundo acepta lo que los gobiernos señalan y los únicos perdedores son las empresas”. Eduardo Sarmiento afirmó que al perder parte del territorio hay una afectación en la riqueza pesquera y marítima, y de los posibles hidrocarburos que podrían haber en la zona. Para el director del Observatorio colombiano de Energía del Centro de Investigaciones para el Desarrollo, CID, de la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, Germán Corredor, “es una decisión que nos afecta a todos los colombianos y en el momento no sabemos qué tanto vamos a perder con la explotación en estas zonas, puesto que es una exploración que aún no está cuantificada”. Por su parte, el presidente de la Federación Nacional de los Distribuidores de Derivados del Petróleo, Fendipetróleo, Rafael Humberto Barrera Gallón, dijo que “es una decisión que exaltamos previamente con un triunfalismo irresponsable dando por seguro otro resultado.Es una muestra más de la incapacidad oficial para manejar con decencia los asuntos nacionales, así como se han firmado TLC con EE.UU., Canadá, entre otros, que están destruyendo la producción y el trabajo nacional de los empresarios y trabajadores nacionales y extranjeros en Colombia, y continuarán destruyendo aún más con los próximos con Corea, Turquía, Japón, etc.”. En cuanto a las implicaciones económicas, Humberto Barrera Gallón, afirmó que “es un golpe a la economía nacional del futuro cercano, como lo es el afán del Gobierno de vender grandes extensiones de tierra a gobiernos extranjeros y multinacionales saqueadoras de nuestras riquezas”. El presidente de Fendipetróleo agregó que la decisión afectaría el área de trabajo pesquero, en primer lugar de la población raizal disminuyendo sus posibilidades de crecimiento humano y empresarial. Además indicó que saca de las expectativas de desarrollo minero futuro “a una zona con inmensas proyecciones y crea un ambiente negativo para el desarrollo turístico, palanca principal de la vida en esta región de Colombia”. Barrera Gallón, concluyó que “ojalá este no sea el principio de la perdida de San Andrés, Providencia, Santa Catalina e islotes aledaños, que con esta decisión facilitada por la arrogancia insulsa del gobierno de Santos, ven reducido al mínimo su espacio vital y económico”.

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