Taxistas, divididos por las 'pistas' que operan en Cali

Taxistas, divididos por las 'pistas' que operan en Cali

Septiembre 10, 2017 - 07:50 a.m. Por:
Redacción de El País 
Taxi

Frente a las antiguas bodegas del Ferrocarril, un despachador de Asotermitax, autoriza el paso a los taxistas que hacen pista. Para ello deben registrarse en la asociación y comprar una tarjeta recargable para pagar $500 por cada carrera.

Bernardo Peña / El País

Este mes se cumplen cinco años de la creación en Cali de las pistas de taxis o Zonas de Abordaje Seguro (ZAS), en las que los taxistas pagan una tarifa para prestar sus servicios de transporte en centros comerciales, clínicas, hoteles, unidades residenciales u otros.

Conductores de la Federación Nacional de Taxistas, organizados en 24 asociaciones, defienden esta figura como una forma de garantizar un servicio de calidad y seguro al usuario. Y a su vez, les provee de viajes sin andar por las calles ‘ruleteando’, es decir, dando vueltas sin hallar pasajero.

Pero los que no están en esas asociaciones tildan esa figura de privatización de un servicio público que invade las vías públicas de los sitios atendidos.

Una de las más concurridas es la pista que sirve a la Terminal de Transportes de Cali, a cargo de la Asociación de Taxistas de la Terminal, Asotermitax. Con una tarjeta recargable que cuesta $10.000, se les da vía para entrar al carril izquierdo de la Calle 26 y acceder al turno. Cada que pase por la caseta instalada a la entrada del Terminal, al taxista le descuentan $500.

William Guerrero Morales, presidente de Asotermitax, dice que al día pasan unos 1700 taxis, pero taxistas calculan que en 24 horas son 2000 y que dejarían un promedio $1.000.000 diarios. Y reclaman que no saben cuánto se recauda ni el balance del negocio. “Aquí se recibe plata al piso, pero jamás hacen una reunión ni rinden cuentas de nada”, denuncia un taxista a El País en esa pista, que como los demás, prefirió no dar su identidad.

"Nos critican que porque hay que pagar por trabajar, pero está demostrado que es una inversión y da ventajas para todos”
Luis Alfonso Coll
presidente de AApTaxis.

El País abordó en su caseta a Guerrero, quien se defendió diciendo que los que lo acusan no son más de diez o doce taxistas que fueron expulsados de la asociación por la Policía, la Sijín y él, porque robaban a los pasajeros, cobraban más de lo legal e incluso hacían paseos millonarios.

Agregó que las reuniones sí se hacen, pero que los taxistas no asisten alegando que deben salir a trabajar y que el dinero se gasta en pagar salarios y prestaciones sociales de 24 empleados (despachadores, ayudantes de equipaje y orientadoras de pasajeros).

Aclaró que le rinde cuentas a los 370 afiliados a la asociación. “No tengo por qué presentarle balance a personas que no son afiliadas”, haciendo alusión al resto de los 1300 taxistas registrados en Asotermitax que pagan peaje a la Terminal.

Estos cuestionan que “él se hace llamar presidente, pero nadie lo eligió, sino que es una rosca y ellos se autoeligieron”; “dice ser el representante legal”, “el supuesto administrador que organizó la pista y se adueñó de ella”, coinciden otros.

Guerrero sustentó que tocó puertas durante cinco años y nadie escuchó su propuesta. “Solo un coronel de la Policía me invitó a una visita del presidente Álvaro Uribe a Cali, quien avaló el proyecto y encargó al coronel (Ramiro) Castrillón apoyar la asociación”, dice.

Cuenta que fue taxista durante doce años y la idea le surgió al ver a taxistas jóvenes que agredían a los más ancianos para quitarles los turnos y ni la Policía podía controlar esos atropellos.

Afirma que les exige prestar buen servicio, estar bien presentados, no consumir drogas, por lo que ha ido despidiendo a varios drogadictos y los que hacían el paseo millonario en pistas informales que se hacían en distintos sitios de la capital: de Menga sacaron 12 personas, de Juanchito 17 y de la Terminal, 35: “Por eso es que me han amenazado, me quemaron la casa y me demandaron a la Fiscalía”.

Otro taxista lo apoya. “Lo que pasa es que hay unos a los que no les gusta el orden, pero esto es bueno, no se necesita sino tener los papeles en regla y registrarse. Aquí uno saca la carrera larga o corta, pero elegante”, dice.

Pero otro revira por las sanciones: “Eso lo maneja Maracucho (como le dicen los taxistas a Guerrero), ellos tienen el monopolio, la coordinadora de despacho es Carolina, la hijastra de él. Con sus amigos no se meten, pero a los demás sí nos tratan como quieren”.

Otros de sus detractores cuentan que cuando Maracucho empezó con este negocio, les prometió que los fondos eran para cubrir los gastos de salud de los taxistas y/o su cónyuge, pero hace poco se le murió la esposa a un afiliado y él les dijo: “Vaya pídales a sus compañeros”.

Una reclamación es que les construya dos baños, “pero él se hace el loco, nos manda a la bomba de gasolina. Ese muro de las bodegas del Ferrocarril huele horrible porque no hay a dónde ir y con el nuevo Código de Policía, nos toman la foto y tenga”, dice uno que teme ser multado.

Guerrero replicó que “si lo educaron en su casa, sabe que debe ir al baño antes de salir a la calle” y que no es su culpa si Salud Pública no permite construir baños en la vía pública.

Pero ellos se someten al peaje “porque hay mucho pirata, Uber y en la calle no hay nada”. “Por los $70.000 de la entrega, $20.000 de gas, $10.000 de lavada y $10.000 de pista, a veces me voy blanqueado”, se queja uno.

El modelo sí funciona

Otra cara muestran organizaciones como la Asociación de Apoyo al Taxista, AAptaxis, que presta el servicio del Centro Comercial Cosmocentro. 200 taxistas pagan $6000 diarios, excepto el día de pico y placa, hagan las carreras que hagan.

Luis Alfonso Coll, presidente de AAptaxis, explica que las pistas o ZAS surgieron ante la necesidad de los mismos taxistas de organizarse. No da cifras, pero en promedio un asociado cancela $156.000 al mes, si va los seis días de la semana, excepto el de pico y placa. Eso, entre los 200 taxistas rondaría unos $31 millones.

Con ello, dice, pagan de 14 a 16 “empleos formales”, con prestaciones de ley y dotación de uniformes a despachadores y promotoras; uso del suelo –cifra confidencial en este y otros centros comerciales–; contador, revisor fiscal, impuestos, papelería y “un reconocimiento” a la junta directiva.

Coll dice que eso da seguridad al pasajero que recibe un ticket con teléfonos e información del conductor y del carro. En caso de objetos perdidos u olvidados, se tramita su devolución. “Hemos devuelto mercados, celulares y bolsas hasta con dinero, como una con $28 millones”, relata.

Si hay quejas, se aplican sanciones: llamado de atención o suspensión para faltas leves; desvinculación si la falta es grave y expulsión y denuncia ante las autoridades si es gravísima. De ahí que en las asociaciones dicen que sus detractores son aquellos que no pasan el filtro para inscribirse, porque tienen antecedentes judiciales o investigaciones de la Procuraduría.

Pero estos afirman que no tienen que pagar por trabajar. Por ejemplo, los que se niegan a pagar a AAptaxi, cancelan $500 por cada carrera a una señora que “compite” en quitarle pasajeros al servicio de taxi seguro que ellos promueven.

“Es más caro, porque si hacen más de doce carreras en el día, pagan más de los $6000 que cuesta aquí. Y la garantía de seguridad para el usuario es que les dice que ella conoce a todos los 16.400 taxistas que hay en Cali”, se defiende Coll.

Igual sucede en Palmetto, donde las impulsadoras del servicio asisten al pasajero para abordar el taxi, pero los que están no están afiliados a Asotpalmas, hacen la pista frente al supermercado de este centro comercial, con la limitante de que solo pueden hacer fila tres carros.

“Si hay más de tres, los guardas de tránsito nos sacan de aquí, pero ellos que pagan para estar en esa asociación sí se pueden parquear sobre el mismo carril”, se queja otro taxista, sobre las diferencias que ponen al mismo gremio en distinto lado de la vía.

Taxi en Cali

Esta señora compite con las impulsadoras de la campaña taxi seguro de AApTaxis, de Cosmocentro. Ella y los taxistas no afiliados dicen que están en su derecho.

Bernardo Peña / El País

En clínicas

-En la Clínica Colombia opera una asociación con un tope de 70 taxistas que lograron la autorización de ese centro asistencial. Un comité directivo de tres personas verifica que todos cumplan las normas. “Aquí nadie puede venir en chanclas ni en pantalones cortos, y debe portar el chaleco distintivo para dar buena imagen y atender al paciente con la delicadeza que se merece”, sostiene Orlando Vargas, uno de los taxistas pioneros.

-La inscripción no tiene costo y el aporte por salida es de $300 que se le dan al despachador, Gustavo Araújo, quien lleva 12 años en este cargo en el que no tiene prestaciones sociales. Él anota en una planilla la hora de salida y los datos del carro por si se presenta alguna anomalía. Por ejemplo, una discusión con un pasajero o no respetar el turno da cinco días de suspensión.

Taxi

En Palmetto, de los taxistas no afiliados a AsotPalmas, solo tres taxis pueden hacer pista frente al supermercado del centro comercial. Unos y otros ocupan las paradas del MÍO.

Bernardo Peña / El País

Ventajas de ZAS

-El taxista que hace pista no contamina el ambiente, no congestiona las vías ni gasta gasolina ni se estresa buscando usuarios.

-La resolución 4152 de 2012 de la Secretaría de Tránsito de Cali es la que crea las ZAS.

-El POT exige que sitios ZAS deben construir las zonas de abordaje de taxis en su espacio interno, no en la vía pública. Algunos ya lo adecuaron, pero la mayoría de pistas de taxis operan en la vía pública.

-Harold Nieto, vicepresidente de la Federación Nacional de Taxistas, destaca que gracias a este proyecto de común acuerdo con la Policía Nacional y la Secretaría de Tránsito, esta modalidad está dentro de los parámetros de la legalidad. “Nos hemos organizado en asociaciones, hoy operamos 24 pistas y es beneficioso para nosotros  y para la seguridad ciudadana”, destaca Nieto.

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