Prostitución, el otro drama de venezolanas que llegan a Cali

Julio 11, 2017 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País 
Prostitución de venezolanas en Cali

Algunas de las venezolanas que se desempeñaban como trabajadoras sexuales, sin documentación, en salas de masajes de Cali, fueron retenidas por funcionarios de Migración Colombia. Actualmente se desconoce qué pasará con ellas.

Foto: cortesía para El País

La retención de cuatro mujeres de nacionalidad venezolana, que se hallaban indocumentadas y, al parecer, ejerciendo trabajos sexuales, destapó la creciente presencia en la ciudad de este tipo de mujeres provenientes del vecino país.

Las venezolanas, que fueron detectadas en un operativo de la Policía, dicen que por necesidad se han visto obligadas a venir a Cali para trabajar.

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Según un funcionario de la Subsecretaría de Inspección, Vigilancia y Control, se están haciendo operativos nocturnos en los establecimientos para constatar que las trabajadoras sexuales estén con sus documentos al día.

“El pasado fin de semana se encontraron por primera vez cuatro mujeres de nacionalidad venezolana en una sala de masajes, que trabajaban vendiendo su cuerpo. Tres de ellas habían entrado al país con visa de turismo. Estas fueron retenidas por Migración Colombia. Se verificó que no tenían permiso de trabajo y serán las autoridades de migración las que determinen su deportación”, aseguró el funcionario, quien reiteró que se seguirán haciendo este tipo de operativos para regular el trabajo sexual en Cali.

También recordó que las sanciones por emplear personas extranjeras sin permiso de trabajo pueden ascender a los 15 salarios mínimos mensuales vigentes ($11 millones aproximadamente).

Fidelia Suárez, fundadora y presidenta del Sindicato Nacional de Mujeres Trabajadoras Sexuales, dijo que la cifra de venezolanas en Cali ha aumentado cada vez más. “Alrededor de 500 mujeres ejercen como trabajadoras sexuales en todo el Valle del Cauca, de las cuales 200 aproximadamente se encuentran en Cali. Deben existir más. Están también las clandestinas y las que no se identifican como trabajadoras sexuales”.

Ella, como Presidenta de este sindicato reconocido por el Ministerio de Trabajo, Corte Constitucional y Consejo de Estado, dijo que “todos migran a diferentes partes del país, por eso, es una población que está distribuida”.

Ya no solo lo hacen las mujeres biológicas, sino también las mujeres trans. Según Pamela Montaño, fundadora y representante de la Asociación de Travestis y Transexuales ‘Trans Mujer’, en Cali hay entre 25 y 30 mujeres trans que vienen de venezuela para ser trabajadoras sexuales.

“Son mujeres bien construidas que cobran barato, por eso muchas personas no están de acuerdo, pues se les ve afectado su trabajo”, dijo Montaño.

Además añadió que “estas mujeres no se pueden cobijar bajo un programa de salud ni tener ningún tipo de examen porque están indocumentadas. Lo único que se puede lograr es concientizarlas desde la prevención y el cuidado propio frente a las enfermedades de transmisión sexual”.

La Fundadora de la Asociación de Travestis y Transexuales ‘Trans Mujer’, dijo que “así como hay oferta del trabajo sexual, también hay demanda. Es la única forma para muchas de obtener dinero”.

Por su parte, Fidelia Suárez expresó que “nunca he visto una compañera de trabajo como rival. La persona que tiene dinero se complace a sí mismo con lo que le gusta”.

Así laboran las venezolanas en Cali

“Yo trabajo en una página dedicada a esta actividad (prostitución). Es sencillo, simplemente me inscribo, meto toda mi información, qué incluye mi servicio y subo todas mis fotos. No hay ningún tipo de restricción. Entre más muestre, mejor. El cliente tiene más oportunidad para elegir.

Luego coloco un correo y un número de celular. Cuando me contactan, dialogo con el cliente y le pongo una tarifa buscando mi propio beneficio. Ya él se encargará de elegir el lugar y, simplemente, enviarme la dirección”, explica Sandra, trabajadora sexual venezolana, radicada en Cali.

Y continúa: “Tengo mi propio taxi de confianza para que me transporte. Yo le digo cuánto me voy a demorar y él luego me recoge. En el lugar
se encarga de que entre bien y luego se va.

Antes le digo al taxista cuál es la dirección, y cómo él conoce bien la ciudad, me dice si es peligroso o si no hay ningún problema en ir.

Ahora lo hago así porque una vez me llamaron de un servicio y me robaron absolutamente todo. Afortunadamente no me pasó nada. Sin embargo, en Cali es muy peligroso ejercer esta práctica. Las personas creen que es muy divertido, pero no.

Los clientes en ocasiones lo maltratan a uno o lo ofenden. A veces te salen clientes viciosos o drogadictos, y todo tienes que saber cómo controlarlo. Hay que ser ‘ciega, sorda y muda’, como dice Shakira.

Una trabajadora en un servicio común (por ejemplo un trío) se puede ganar $200.000 y eso que es barato. Yo en Venezuela cobraba $10.000 (peso colombiano) y eso no es nada. En cambio Cali es la ciudad donde tienen las tarifas más costosas. Sin embargo, eso depende mucho de la mujer. Hasta de las operaciones. Tenemos que ser realistas: entre más operado el cuerpo, más caro. Yo tengo una amiga venezolana que vive en Cali, y en ocho horas se ha ganado hasta dos millones de pesos.

Definitivamente en esta ciudad se tienen muchas relaciones sexuales. El sexo es una locura. Yo he atendido hasta cuatro servicios por día.
No trabajo todos los días. Pero ya tengo algunos clientes fijos. Hay venezolanas muy hermosas que tienen hasta 30 clientes a la semana”.

*Nombre cambiado.

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