Mario, el médico caleño que socorre a las víctimas del terremoto en México

Mario, el médico caleño que socorre a las víctimas del terremoto en México

Septiembre 21, 2017 - 03:25 p.m. Por:
Redacción de El País 
Mario Tabares Blanco

Mario Tabares Blanco está en México desde hace 8 meses realizando una especialización. A sus espaldas se puede ver los estragos del terremoto en el hospital donde labora.

Especial para El País

"Aquí en Ciudad de México la situación es dramática, hay una zozobra generalizada por el bienestar de las personas que están atrapadas en los escombros. Los trabajos se hacen a contra reloj y hay mucha gente queriendo ayudar". 

Así describe el panorama en México el ginecólogo caleño Mario Tabares Blanco, quien desde hace ocho meses realiza una subespecialidad en Urología Ginecológica en el Instituto Nacional de Perinatología del Distrito Federal. 

Aunque viajó a ese país para estudiar y ejercer sus conocimiento médicos, por estos días tuvo que interrumpir sus labores para dedicarse a otros quehaceres: visitar las zonas afectadas por el terremoto a donde lleva alimentos, comidas, medicamentos, y esperar su turno de relevo para convertirse en rescatista. 

"He ido a las colonias (así se llaman a los barrios en México) Roma y Codensa, donde se presentaron la mayoría de afectaciones. Es impresionante ver estructuras muy grandes que se cayeron, edificios a punto de colapsar y zonas demarcadas por donde no se puede transitar, porque hay fugas de gas. También estuve en otra zona que se llama Linda Vista y allí el panorama es igual de desalentador. Todas esas zonas tienen como particularidad que son sectores de edificaciones coloniales y antiguas", explica Tabares.


Resalta que la unión y fortaleza de los mexicanos es admirable. "Toda la gente está dispuesta a ayudar; sin embargo, hay mucha tensión y temor. Si se mueve algo o se presenta un sonido extraño todo el mundo reacciona con miedo". 

Cuenta que en la clínica donde trabaja solo se están atendiendo urgencias de mujeres y niños. Dice, además, que tan solo hasta hoy pudo retornar plenamente a sus labores, porque había amenaza de colapso en el edificio. 

"El terremoto nos sorprendió en el segundo piso del hospital. Estábamos en un seminario y teníamos pacientes haciéndoles pruebas, cuando el piso se empezó a mover muy duro, sonaron las alarmas, se comenzaron a caer pedazos de la pared e inmediatamente evacuamos. Una vez terminado el sismo y vimos que la estructura no se derrumbó, entramos para sacar a los pacientes que estaban en cama y no podían salir por sus propios medios", recuerda. 

El movimiento telúrico en México de este martes, que se presentó tan solo 12 días después de que otro sismo de 8,2 también sacudiera a ese país, ya deja al menos 230 personas muertas y 800 heridos. 

"En las calles hay un sentimiento de angustia y de impotencia, porque hay gente atrapada aún entre los escombros",

"Cuando a uno le pasan estas cosas tan lejos de casa es bastante angustiante. Se siente como si fuera el último instante y da tristeza al saber que uno no puede ver, ni enviarle un mensaje a su familia", añade el médico caleño. 

Señala que el miedo y la paranoia también lo han invadido luego de sufrir en menos de quince días dos fuertes terremotos en México.

"Estoy asustado, porque no estoy acostumbrado a este tipo de situaciones. Estoy durmiendo con una maleta lista, agua embotellada y alimentos enlatados", puntualiza. 

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