Manolo Lago, vida y obra por el diseño arquitectónico

Julio 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Manolo Lago, vida y obra por el diseño arquitectónico

Manolo Lago, arquitecto ganador del premio Vida y Obra de Cemex.

El arquitecto, quien acaba de recibir el premio Vida y Obra de Cemex, habló sobre el desarrollo urbanístico de Cali, el edificio de la antigua FES y las megaobras.

Manolo Lago y Jaime Sáenz, socios de la firma Lago y Sáenz, acaban de recibir el premio Vida y Obra de Cemex, como reconocimiento a su valioso aporte en el diseño arquitectónico de más de cien obras no solo en Cali sino en el país y el exterior, desde el año 1956.Han ejecutado casi el 80% de la modernización del centro de Cali, el área universitaria del sur, la zona industrial y la de cultura, con íconos como el Museo La Tertulia, Banco de Occidente, Cámara de Comercio y muchos otros. Su más reciente proyecto es la construcción del edificio para los Bancos de Occidente y Bogotá, que formará parte de un conjunto urbano con la Cámara de Comercio, la sede principal del Banco de Occidente y el de la República.Manolo Lago considera un acierto el hundimiento de la Avenida Colombia y la escuela Nuevo Latir, en Aguablanca, pero sostiene que la Plazoleta de la Caleñidad es un adefesio. Es partidario de continuar cuanto antes la Circunvalar hacia el Sur, pasando por los predios de la Tercera Brigada hasta detrás del Club Campestre y La Buitrera. Terció en la polémica del Centro Cultural, cuyo diseño fue el resultado de “una suma de equivocaciones” y sugiere convertirlo en centro comercial. Pero, ¿quién es Manolo Lago, el Courbosier caleño? Mezcla explosiva de sangre gallega de ancestros celtas y vibraciones tropicales. El destino juega sus caminos indescifrables y fue así como don Manuel Lago se topó en Londres con Jorge Garcés Giraldo. Don Manuel trabajaba en un banco privado y don Jorge llevaba su familia a vivir unos años en la altiva Albión. Las transacciones bancarias derivaron en amistad profunda. Jorge convenció al gallego a descubrir el trópico, y éste aceptó entusiasmado. Cali lo hechizó. Le presentaron damas casaderas, “rubiecitas y desteñidas, inglesitas tropicales”, pero Clemencia Franco, de tipo agitanado, fue la que le robó el corazón. Don Manuel tuvo que viajar a Suiza por motivos de salud, y al regreso le recomendaron Popayán, por su clima más saludable.Manolo nació en Popayán, lo mismo que su hermana Consuelo (la autora de Nieves), la menor, Pilar (pianista) nació en Cali 10 años después. Sus primeros diez años, los recuerda en las cabalgatas por las fincas de los Valencia. Sus aventuras caminando sobre los techos de las viejas casonas, los regaños de su mamá: “no me importa que te mates, pero no vas a destruir el tejado de los vecinos”.La vez que lo acusaron de haber visto, desde los tejados a las señoritas Chaux bañándose en paruma. “Juro que no vi nada”...” pues si no vio nada es que esta ciego”, y así fue como descubrieron su miopía. Inicia estudios en el Gimnasio Moderno de Bogotá. La amistad imperecedera con los que posteriormente se convirtieron en los mejores arquitectos colombianos: Germán Samper, Hernán Viecco, Dicken Castro. Salían al campo a pintar los fines de semana. También sus amigos artistas y escritores: Mauricio y Alejandro Obregón, época definitiva en su formación.Viaja a la Universidad de Cornell, siguiendo un consejo de su padre: “un arquitecto siempre será un buen pintor. Un buen pintor jamás podrá ser arquitecto”. Y así resolvió su camino hacia la arquitectura, sin dejar de lado su amor por los pinceles. Luego Roma, la ciudad y la arquitectura que le robaron el corazón. La Roma de la post-guerra. Pobre y fascinante. Mezcla de sus ruinas colosales y la nueva arquitectura lineal y limpia de Mussolini.Llega a Cali lleno de proyectos e ilusiones. Forma hogar con Lola Granger, cinco hijos maravillosos. El divorcio jamás pudo desbaratar una relación familiar fuerte y sólida.Manolo propone no desviar el curso del río Cali por el “charco del burro”. Nadie le hace caso. Un arquitecto nuevo y sin experiencia. Octavo Gamboa convence a Alfonso Bonilla Aragón de montarse en una avioneta y lo pasa, rasando por ese lote empantanado convertido en basurero, que el desvío del río había dejado al garete. Alfonso le propone que regalen ese lote “para hacer un Museo de arte moderno, que dirija ese grupo de mujeres entusiastas que tienen “la tertulia” en una vieja casa de San Antonio”. Ya Manolo está asociado con Jaime Sáenz. Los escogen para el proyecto, y nace esta edificación, convertida en símbolo de Cali. ¿Realmente se justificaban las famosas megaobras?No las conozco todas. Me gustan el puente de la Autopista Sur-oriental con Carrera 44 y la escuela en Aguablanca, ‘Nuevo Latir’, que fue un acierto como diseño y como solución social. El hundimiento de la Avenida Colombia es promisorio. En la actualidad tenemos un proyecto para los bancos de Occidente y Bogotá en la Calle 8ª. que no habría sido tan importante sin ese hundimiento. Lo que sí es un adefesio es la Plaza de la Caleñidad. ¿Qué opina del encajonamiento en que quedo el centro histórico con el hundimiento de la Avenida Colombia? ¿Cuál sería la solución?En algunos aspectos sí, pero en otros, va a vincular el centro histórico con el CAM. No era viable esa división con un tráfico cada vez mayor en la Avenida Colombia. Ahora habrá una unidad más sólida. El problema del acceso al centro se resuelve con la apertura de la 8ª. viniendo del norte, y desde el sur, a través de la diez.¿Cuáles serían, en su criterio, las obras que necesitaba Cali para recuperar el tiempo perdido después de los Juegos Panamericanos?Además del hundimiento de la Avenida Colombia, creo que es urgente unir la zona peatonal del CAM con la manzana del Café de los Turcos, hundiendo la calle segunda que ahora las divide. Asimismo, darle continuidad a las vías que van al sur y no estar sujetos únicamente a la quinta. Continuar la Circunvalar hasta la Tercera Brigada para desembocar detrás del Club Campestre.¿Los $100.000 millones que costó la remodelación del Pascual Guerrero no habrían alcanzado para remodelar todos los escenarios deportivos?No tengo elementos de juicio para opinar sobre esto, pero me parece un acierto del arquitecto Cadavid, desde el punto de vista formal.¿Cree que la Cali del Siglo XI tiene alguna identidad? Derruimos sitios emblemáticos e históricos y ahora hacemos una arquitectura ecléctica.Los centros de las ciudades son el cruce de los caminos. Bogotá se fue extendiendo desde el Hotel Tequendama hasta desaparecer la concepción del centro. Lo mismo pasó en Medellín. Lo observé cuando diseñé el Centro Administrativo. Mientras en Cali, el centro, con todas sus equivocaciones, es muy interesante. El Centro Cultural, ¿es un patrimonio histórico de Cali? Esa construcción fue el resultado de una serie de equivocaciones. En ese sitio había una manzana con casitas muy bonitas frente al Teatro Municipal. Quedaron solamente las que están frente a la Iglesia de La Merced. Juan Fernando Guerrero, vice-presidente de la Junta Directiva de la FES tenía la idea de unirlas todas y hacer algo coherente. Pero la FES quería hacer un gran edificio para sus oficinas. Se formó un equipo con Salmona, y el resultado fue como el cuento de ‘Las mil y una noche’, de cómo se creó el camello: “un caballo diseñado por un comité”.¿Pero ese edificio si es adecuado para un centro cultural?Ese edificio tiene el 70% de área común y solo el 25% de útil. Se podría concebirse como un centro comercial. Las arcadas contra muros infranqueables son absurdas, pues en cada esquina debe haber un guarda. En ciertas horas es un atracadero. Esas arcadas podrían tener la misma utilidad que en París, Cartagena, Quito y hasta en Ibagué, donde dan paso a locales comerciales.En un principio, había un pre acuerdo de venta con el Banco de la República...No creo, pues el Banco de la República, por cambio de funciones, tiene muchos espacios vacíos. El Banco de Occidente los ha venido ocupando mientras se termina la torre de los Bancos de Occidente y Bogotá, que se construye en la Calle 8ª. con nuestro diseño.¿Y qué opina del POT?Que es una colcha de retazos, que deberá corregirse en muchos aspectos. Por ejemplo, hay un obsesión con la altura de las edificaciones, que contradice la tendencia mundial de edificaciones en altura y liberación de espacio entre ellas. ¿Porque no hemos entrado en la onda de la arquitectura inteligente y super moderna de Medellin?La cultura “inteligente” no es otra cosa que sea flexible y adaptable a los continuos cambios de la tecnología. El diseño del edificio del Banco de Occidente es súper inteligente. Hay otra tendencia que es la de expresar exteriormente todas las “tripas” que forman estos conductos. Su ejemplo más notorio es en París, en el Centro Pompidou. Sobre este tema. el arquitecto Heladio Muñoz, que era muy gracioso decía que para ser coherentes, entonces los desagues deberían ser de vidrio (ja ja).La ciudad ha perdido su norte, ¿es culpa de los alcaldes que hemos tenido o de a la cada vez mas masiva migración del Pacífico y de las zonas de conflicto que nos llega?Cuando yo era niño, Cali tenía cien mil habitantes, ahora tiene casi tres millones. Es un crecimiento muy rápido y muy difícil de controlar.Nos despedimos. Su apartamento es una verdadera joya. Un sancta Sanctorum. Difícil creer que estamos en Cali. Nos sentimos incrustadas dentro de unos espacios mágicos llenos de arte, en el que conviven en armonía bronces, precolombinos, pinturas, muebles Deco. Una terraza se abre para visualizar un Cali iluminado, arrullado por el ríoLe preguntamos por su gran fama de seductor, cuáles son sus amores mas permanentes: la Tertulia, el Banco de Occidente, su casita de campo en las Nieves y la casa minimalista que le diseño a Mary Eder, una de sus amigas más entrañables.

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