Brownies, el modelo de negocio exitoso de dos novios caleños

Junio 18, 2015 - 12:00 a.m. Por:
César Roldán, estudiante de Comunicación Social-Semillero UAO- El País
Brownies, el modelo de negocio exitoso de dos novios caleños

Ana María Triana y Daniel Erazo, los fundadores de +Brownie invirtieron 22 millones de pesos para desarrollar su producto. En el medio, alguien fundamental: Mayyuri Cruz, jefe de producción.

Vendiendo sus productos en los salones de clase inició la empresa de una pareja de novios que ya cuenta con 25 puntos de distribución.

La pareja de novios conformada por Ana María Triana y Daniel Erazo es una dulce demostración del empuje caleño. Y no es poesía: siendo estudiantes universitarios, empezaron a vender brownies en los salones de clase del Icesi donde ella cursa décimo semestre de Mercadeo Internacional y Publicidad, y en la Javeriana, donde él ha hecho ocho semestres de Ingeniería Industrial. 

Tres años después, su emprendimiento se ha convertido en un modelo de negocio que ya tiene 25 puntos de distribución en la ciudad y su funcionamiento ha sido expuesto por ellos mismos en conferencias a los que han sido invitados en dos oportunidades por la Cámara de Comercio de Cali. Como tantos otros inventos, todo nació en la necesidad: en este caso, rebuscarse el dinero que como estudiantes necesitaban para lo que más necesitan los estudiantes: comida, transporte y fotocopias.

La venta de brownies hace 8 meses se constituyó en una empresa legal: +Brownie, que a través de sus puntos de distribución llega a  colegios, universidades, tiendas, restaurantes, hostales y hasta salones de belleza. Lo que empezó a hornearse en una cocina casera hoy se produce en una planta de producción del barrio Alameda con equipos tecnificados.

Ana María, sentada en un comedor circular de 4 puestos en la sala de su casa, cuenta cómo su negocio fue creciendo poco a poco con un entusiasmo que agranda sus ojos cafés a medida que habla: “Llegó un punto en que ya teníamos una fuerza de vendedores de veinte personas en cuatro universidades distintas, entonces se nos creció tanto, que ya el tiempo no nos daba. Era demasiada la producción en mi casa.” 

Entonces fue cuando decidieron “arriesgarse” como dicen ellos, a contratar a una persona que apoyara en el proceso y a generar el primer empleo como empresarios. Y esa persona es Mayyuri Cruz, de 30 años y quien hoy, además de ser la jefe de producción, también es amiga de la familia.  

Ana María la conoció cuando Mayyuri era niñera de un familiar y dice que ha sido fundamental en el crecimiento: “Es demasiado importante que ‘Yuli’ esté  con nosotros porque ella tiene el punto exacto en la preparación de la receta que nos ayudó a hacer mi mamá, que es nutricionista”, relata Ana María.

Aunque la chica cuenta que varias de sus amigas, e incluso sus papás, les han dado una mano en momentos en que la carga académica se pone muy pesada, junto a su novio Daniel y ‘Yuli’,  estos tres caleños de pura cepa trabajan a diario por el sueño y ahora están utilizando distintos canales de difusión como redes sociales, exposiciones y degustaciones en eventos para dar a conocer su producto, que no solo deja un buen sabor en la boca sino en el alma: los brownies vienen acompañados de mensajes que conectan las emociones con el chocolate y con la caleñidad.

A través de donaciones de brownies, además, han apoyado fundaciones que trabajan por la niñez como 'Peter Pan' y 'Operación  sonrisa'. “Obviamente hacer estrategias de responsabilidad social requiere cierto presupuesto que nosotros no tenemos, pero tratamos de regalar en la medida de lo posible”, afirma Daniel.

Los chicos de +Brownie dicen que más que un negocio, lo que han desarrollado es un proyecto de vida que les recuerda que sin importar el tamaño, con trabajo, las ideas y los sueños se pueden hacer realidad y servir a otros.  

Con apenas 20 años de edad, estos jóvenes empresarios quieren constituir una política de empleo que permita ofrecer opciones a la  población discapacitada y de madres cabeza de familia. “Queremos que la gente lleve a cabo sus ideas y no las deje morir por miedo, que se anime a hacer las cosas y reconocer las oportunidades”, dicen hablando al tiempo, complementándose el uno al otro, mientras sonríen con una mirada dulcemente cómplice.

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