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Imagina, Colombia

Imagina un Congreso que legisle pensando en el bien común y no en la próxima elección; que los dineros públicos no cambian de rumbo; que la justicia no dependa de a quién conoce usted...

Paola Andrea Gómez.
Paola Andrea Gómez. | Foto: El País.

10 de ago de 2025, 02:15 a. m.

Actualizado el 10 de ago de 2025, 02:15 a. m.

Imagina que al levantarnos un día abrimos los ojos y el brillo de la ilusión lo ilumina todo; imagina que abrazas a tu familia y das gracias al cielo por la fortuna de tenerla; imagina que llamas a quien hace mucho no escuchas, que sostienes la mirada a quien saludas a tu paso; que una sonrisa tuya bastará para sanar la tristeza ajena, que la vida no ha dejado de ser retadora, pero te tiene a ti en frente.

Imagina que al mirar las pantallas que rodean tu existencia encuentras un mundo esperanzador, en el que si bien hay dificultades no son más grandes que las posibilidades de vencerlas con trabajo y esfuerzo, caminando de la mano.

Imagina que se silencian las batallas y los insultos son un asunto del pasado; las diferencias dejan de ser muros que separan, y por un día, un día a la vez, aparecen redes firmes que construyen puentes sólidos, incluso para que transiten los elefantes que por décadas hemos sostenido en el infructuoso ejercicio de evitar tener conversaciones difíciles que allanen soluciones.

Imagina que lograste creer que hay un país viable, que los discursos en blanco y negro, a los que históricamente nos han sometido, tienen matices y encuentran puntos convergentes para construir; que la corrupción, madre de la pobreza y enemiga de las oportunidades, deja de ser ese asunto normalizado con el que se puede vivir en su justa proporción, y desaparecen los carteles que se roban los dineros de los desayunos escolares; de las ayudas para los sitios apartados; de los medicamentos para las enfermedades costosas, que por estos días no llegan a su destino; de las obras que permiten el desarrollo, pero cuyos presupuestos quedan reducidos a su mínima expresión porque primero hay que repartir el cvy (cómo voy yo ahí).

Imagina que en las manifestaciones públicas se entona el himno a la alegría y se acallan las frases lapidarias, los videos estigmatizantes, los señalamientos y empujones, el odio ambulante que transita en distintos colores e ideologías, sostenido en la falsa premisa de la verdad absoluta; imagina que podemos defender las ideas sin necesidad de aplastar las ajenas o de entender la razón en ellas.

Imagina que nadie tiene que marcharse porque aquí las puertas no se cierran, que la paz no sea una firma lejana en un documento archivado, sino una costumbre diaria. Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz.

Quizás haya un exceso de ingenuidad, como en su momento la tuvo John Lennon, al pedirnos que imagináramos un mundo sin fronteras, sin guerras, sin religiones que dividan, sin hambre y posesiones que separen. Medio siglo después, su canción resulta imprescindible.

Más allá de nuestras montañas, el planeta está herido: guerras que no cesan en Gaza y Ucrania, migraciones masivas que se ahogan en mares y desiertos; incendios y sequías que ya no son alarma sino rutina. Un mundo que sigue debatiendo si las vidas valen lo mismo, dependiendo del pasaporte o el color de piel.

En Colombia, imaginar es también un acto político. Imagina un Congreso que legisle pensando en el bien común y no en la próxima elección; que los dineros públicos no cambian de rumbo; que la justicia no dependa de a quién conoce usted, sino de lo que es justo.

No vamos a borrar de un plumazo los conflictos, pero podemos permitirnos soñar un país distinto, un mundo distinto, porque entendimos que la dignidad humana no se negocia y el futuro no se hereda: se defiende. Los cambios grandes siempre empezaron en bocas que se atrevieron a decir “Imagine”. Y en pueblos que se atrevieron a creer que podían hacerlo realidad. @pagope

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