Columnista
Hemos venido es a servir
Todos nosotros deberíamos reflexionar más acerca del desarrollo de nuestra vida y preguntarnos, ¿para qué vivo?

10 de ago de 2025, 02:34 a. m.
Actualizado el 10 de ago de 2025, 02:34 a. m.
Por: Mons. Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura
A lo largo de la vida creemos que todo debe girar en torno nuestro y que el mundo no puede existir sin nosotros.
Pero con el paso de los años, la realidad nos va mostrando que ese centro, ese ‘yo’ no es un superhombre, sino un ser frágil y lleno de limitaciones.
Es ahí donde nos volvemos más humildes y reconocemos que necesitamos de los demás y a la vez otros necesitan de nosotros.
El Señor en el Evangelio nos dice que “Él no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mt 20,28). Su vida entera fue un servicio total a la humanidad, dando su vida por todos los seres humanos.
De esta manera nos enseñó que es más importante el que sirve que el que es servido. Algo que muchos han olvidado o no quieren reconocer.
Un ejemplo claro y simbólico es un cirio, una vela. Está hecha para iluminar gastándose.
Ella no vive para sí misma, sino para los demás. Su luz hace más amable la vida de las personas, aunque ella se vaya consumiendo poco a poco hasta extinguirse.
Todos nosotros deberíamos reflexionar más acerca del desarrollo de nuestra vida y preguntarnos, ¿para qué vivo?, ¿para acumular?, ¿para que los demás vivan en función nuestra?
O se vive para servir, para gastarnos siendo luz, ayudando, sirviendo, colaborando. Así sí, vale la pena gastar la vida, los años y seguir el ejemplo del maestro de Nazareth.
Vivimos para servir en cualquier ambiente en el que nos encontremos y este servicio es la fuente de la alegría y de la paz.
Mensaje escrito por el Arzobispo de Cali y sus obispos auxiliares para los lectores de El País.