Ríos Frayle y Bolo agonizan por la sequía en su paso por Palmira

Febrero 22, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-22 Por:
Redacción de El País Palmira

Según expertos, el crítico estado de los ríos se debe al impacto del fenómeno de El Niño y las derivaciones de caudales que se han realizado.

A las 3:00 de la tarde del pasado martes el caudal del río Bolo era cero a su paso por el puente de la Recta entre Palmira y Cali. El Frayle, a su vez,  a duras apenas arrastraba la quinta parte del agua que suele llevar normalmente. Lea también: El drama de la sequía golpea a doce municipios del Valle

Hoy son ríos moribundos. La razón, según los expertos, los efectos generados por la etapa más crítica del fenómeno de El Niño y las excesivas derivaciones que se les hacen, con el fin de atender la gran demanda de agua que se presenta especialmente en épocas de sequía, como la que se está afrontando.

La alerta la lanzó el ingeniero agrónomo Óscar Rivera Luna, ex asesor en asuntos ambientales del Municipio de Palmira,  quien advirtió que la situación más preocupante está en inmediaciones de la Recta, en donde prácticamente los ríos son solo piedras y arena.

Al principio de esta semana, según el Ambientalista, el Bolo tenía uno que otro pocito con agua estancada, mientras que el Frayle mostraba una delgada lámina de agua de apenas cinco centímetros de profundidad.

A su paso por la Recta, los ríos Bolo y Frayle generalmente ofrecen un caudal  promedio de dos y tres mil litros por segundo, respectivamente. Sin embargo, por la extracción indiscriminada de su ‘sangre’ han empezado a vivir una agonía  acelerada.

Lo más preocupante, según el ingeniero Rivera Luna, es que “las lluvias son la única fuente de agua dulce que tienen las aguas superficiales, freáticas y subterráneas”. Por lo tanto, al disminuirse las lluvias  y existir una gran evaporación, los ríos se están evaporando llevando su caudal al mínimo, como en  el caso del Bolo y el Frayle.

Este último río es el  mismo que abastece al municipio de Florida y el corregimiento Villagorgona, de Candelaria, donde no  se han reportado racionamientos o cortes en el servicio por falta de agua,  tal como lo confirmaron representantes de entidades como Corpocuencas y la empresa Acuavalle.

No obstante, para Rivera Luna la explicación es sencilla, pues “en la cuenca alta y media del río  el caudal no ha sufrido tantas derivaciones como si pasa en la parte baja”. Explicó, que cuando los ríos llegan al pie de loma empieza a dar  una mayor derivación de los caudales para el riego intenso de grandes cultivos.

"Eso hace que los caudales paulatinamente se vayan disminuyendo hasta prácticamente desaparecer como está sucediendo en la parte occidental del  municipio de Palmira”, subrayó el Ingeniero,  al enfatizar que por eso es mucho mayor la sequía y la evaporación en el tramo final del río, donde se le han sustraído múltiples  caudales a los ríos.

Precisamente donde se ha notado más escasez de agua es en los ríos que bañan la zona plana de este municipio.

Carlos Betancourt, vocero del Grupo G-4, que agrupa los corregimientos de Guanabanal, Palmaseca, Caucaseco y La Dolores, denunció que “es tanto el saqueo  de agua, que hasta el río Palmira, que recoge las aguas negras de esta población, se encuentra con muy bajo caudal porque también lo están tomando para regar las grandes plantaciones”.

El Líder comunitario señaló que “la sequía del  Bolo y el Frayle esa la misma que están presentando otros  ríos de la región como el mismo Cauca”.

A su turno, el director general de Corpocuenca, Diego Cadena Antía, precisó que no se tiene información de racionamientos por sequía en las poblaciones que se abastecen del Frayle. Aseguró, que para afrontar la problemática se está diseñando un plan especial de contigencia para el Valle del Cauca.  

En Pradera, donde tampoco se ha presentado racionamiento, la situación obedece a que Asobolo está cuidando que el agua tenga como prioridad consumo humano, a través del abastecimiento del acueducto  municipal que atiende el casco urbano y los corregimientos Lomitas y El Retiro.

La ingeniera, Lorena Ponce, encargada del Programa Administración de Aguas de la entidad, dijo que atendiendo una resolución ambiental,  se supenderá todo uso agrícola del río entre las  6:00 de la mañana de este domingo y la misma hora del próximo lunes. 

Esta medida se repetirá hasta tanto  haya una normalidad en el caudal. “La idea es regular el agua para enviarla al cauce principal”, explicó la Ingeniera, tras precisar que el acueducto requiere de un aforo de al menos 150 litros por segundo.

Lo más grave, según Rivera Luna, es que “vamos a seguir afrontando estos problemas por lluvias demasiado intensas y de enormes sequías debido a la irracional autodestrucción de nuestro medio ambiente”.

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