¿Pueden los robots satisfacer el apetito sexual de los humanos? Esto dicen los expertos

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¿Pueden los robots satisfacer el apetito sexual de los humanos? Esto dicen los expertos

Enero 14, 2018 - 02:43 p. m. Por:
Redacción de El País
Robots sexo

Si no encuentra pareja estable en el género humano, quizá esté listo para un amor robótico que lo comprenda, o al menos eso aseguran algunos científicos.

Cortesía para El País

Al menos uno de cada cuatro hombres estadounidenses tendría sexo con un robot, según un estudio de la firma británica YouGov.

El 24% de los hombres y el 9% de las mujeres entrevistadas ‘online’, de una muestra de 1146 adultos estadounidenses, considerarían la idea.
Y aunque las mujeres están cada vez más familiarizadas con los robots o juguetes sexuales que vibran, para ellos resulta mucho más natural que para ellas hacer vida sexual con una de estas maravillas tecnológicas.

Los robots ya se están tomando el mundo, en los países más desarrollados hay especies de ovnis que aspiran el piso, masajean o sirven de guía para llenar el depósito de combustible. Que lo digan las cifras; la venta de robots genera US$ 15.000 millones.

Pese a las estadísticas, según el futurólogo Ian Pearson, en unos 10 años, serán las mujeres las que se ocuparán de los robots mucho más que los hombres, en el plano afectivo sexual. En el Mobile World Congress del pasado año, Pearson comentó que en 2050 “los robots serán capaces de hacer casi cualquier tipo de trabajo. Uno de los más importantes sería cuidar de nosotros, dándonos compañía, amistad, y por qué no, sexo. Los robots tendrás altas capacidades emocionales”.

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Dijo él que teniendo en cuenta que “la mayor parte de la electrónica que llevaremos estará bajo nuestra piel”, cuestión que denomina 'piel activa', su predicción no es descabellada.

La compañía Realbotix, ubicada en California, crea robots sexuales
con altos estándares de calidad para proporcionar placer femenino en grado máximo.

Quien también coincide con él es David Levy, experto en inteligencia artificial y autor de ‘Amor y sexo con robots’ publicado en 2008, quien asegura que en 2050 mantener relaciones con robots será habitual.

Ya existen muñecas y muñecos hiperrealistas, cuya piel y tacto es muy semejante al humano. Pero no deja de ser caucho termoplástico. La ventaja, para algunos, es que ellos siempre están disponibles y no hacen exigencias del tipo “preséntate ante mis padres’.

A eso se suma que regulan su temperatura genital y son más flexibles que la mayoría de las personas de este mundo, lo que facilita algunas posturas sexuales.

Y si bien es cierto que muchos ya están acostumbrados al dildo, a una vagina de silicona médica y a una amplia variedad de vibradores, para muchos aún es un dilema pretender que un juguete sexual sea capaz de reemplazar a una persona de carne y hueso que puede brindar cariño sincero.

Y lanzaron plataformas de compra digital para la aplicación Harmony con las que las usuarias definen sus gustos íntimos para sincronizarlos con el ‘cerebro’ del robot.

¿Hay infidelidad?

Otro interrogante que queda en el aire es si tener sexo con un robot se puede considerar infidelidad. Según el estudio de YouGov, el 36% de las mujeres y el 29% de los hombres creen que sí. Ana Sierra, psicóloga y sexóloga, asegura que “sustituir una relación humana por una robótica, dice mucho de la situación social, emocional y psicológica de la persona que se vincula emocionalmente a una máquina, por mucho placer que nos pueda generar esta”.

Y por más experiencia erótica que pueda ser el contacto con un vibrador, no se puede hablar en dicho caso de una experiencia amorosa sino de Robofilia, una parafilia que podría ir más allá de la adicción de algunas personas por tener relaciones sexuales con robots.

Este problema que dentro de pocos años podría ser objeto de estudio y materia de diagnóstico en los consultorios, este comportamiento supone el preferir al robot por encima del humano para tener sexo, la incapacidad para obtener placer en relaciones humanas, aún siendo deseadas, y que estas generen malestar en el individuo.

Y si bien ese día está aún lejos, quizás entonces, en unos años, quienes prefieran la piel humana sean los que deban recibir terapia, porque las relaciones sexuales con robots serán tan naturales como el hecho de obtener placer a través de un vibrador.

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