Walter Riso habla del valor de la imperfección en su reciente libro

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Walter Riso habla del valor de la imperfección en su reciente libro

Octubre 29, 2015 - 12:00 a. m. Por:
Redacción de El País / Colprensa
Walter Riso habla del valor de la imperfección en su reciente libro

Walter Riso, psicólogo y escritor.

El psicólogo y escritor Walter Riso habla sobre su nueva obra, las presiones sociales y la importancia de liberar carga, en su nuevo libro 'Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz’.

Son muchos los temas que el psicólogo Walter Riso ha tratado en sus innumerables libros, todos  con  un mismo fin: crear estilos de vida saludables. 

En este camino continúa con ‘Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz’, su nueva obra en la que profundiza en el tema del afán que el ser humano tiene por lo que la sociedad denomina “éxito”, y el hecho  que al parecer, esta meta se debe lograr a cualquier costo, incluso por encima de la salud y la felicidad.

 Para Riso, en ese camino acelerado al éxito se ha creado una ruta donde muchos de los antivalores ahora se toman como valores, lo que ha hecho que varias generaciones caminen en búsqueda de una perfección que no alcanzarán y que los hará  completamente infelices.

¿Cómo nace la idea de este libro?

Nace de mis pacientes que viven muy presionados, con una mochila enorme donde se están metiendo piedras de antivalores. Ellos, para eliminar un antivalor extremo, se van al otro extremo.

Así, para evitar el conformismo y la mediocridad, crean el valor “debes ser el mejor” y no “hacer las cosas mejor”, como debería ser. Ahí aparece la exigencia exagerada, la obsesión, las metas inalcanzables, la competencia desleal y despiadada.

¿Cuál sería el equilibrio ideal para una vida exitosa y sana?

El crecimiento sostenible, una pasión no obsesiva, tener metas alcanzables y realistas. Todo el libro marca eso, los extremos en los cuales estamos metidos y a los que estamos llevando a las nuevas generaciones.

Todos esos extremos van enloqueciendo, atontando el cerebro y la gente se va enfermando, mientras que la sociedad te premia y te pone medallas diciéndote que eres el mejor. Cuando Messi sale a la cancha no sale para ser el mejor, quiere divertirse. Por eso, así como existe la desobediencia emocional, propongo un club de indignados contra los magnates perfeccionistas. 

¿Cuál es el primer paso para realizarse?

La persona debe disfrutar lo que hace, por eso siempre es más importante el proceso que el resultado. Es importante encontrar la vocación y poder tener una identidad, un autogobierno, para que las estructuras del poder no te manejen como un títere.

 ¿Cuáles son los principales errores?

 Hay patrones que se deben romper de inmediato. El inmediatismo, todo tiene que ser ya. No tenemos paciencia y perdemos el fenómeno de espera, por lo que la tolerancia a la frustración es mínima.

En mi época, las cartas duraban 10 días para llegar, y eso hacía que se practicara el aburrimiento creativo, teníamos tiempo para el ocio, el derecho al fracaso y de cometer errores, que ahora los antivalores los quieren quitar. 

¿Hay derecho a estar triste?

Como la felicidad está de moda, tienes que buscar la euforia perpetua y dejar para siempre la tristeza, porque piensan que la felicidad total es la perfección. Yo muestro como la tristeza tiene una capacidad reparatoria, que al evitarla o reprimirla genera enfermedad.

¿Las redes sociales influyen en la presión por el éxito?

Las redes sociales están planteadas como un culto para el exhibicionismo. La gente pone allí  su mejor foto, su mejor paseo para generar envidia, perdiendo o entregando mucho de lo privado, porque lo privado te lleva también a perder buena parte de tu identidad, el “yo real”, porque en las redes sueles poner al “yo ideal”, que suele estar mucho más arriba que el “yo real”. Esa distancia te genera inseguridad e infelicidad, porque entre más deseas llegar a las metas inalcanzables, más te alejas de ellas.

¿Qué pasa cuando alguien cambia?

Cuando empiezas a liberarte de todas esas presiones, la mochila se hará más ligera. Eso sí, te verán al principio como un bicho raro porque lo socialmente aceptado son los nuevos “antivalores” como valores, serás un ser felizmente imperfecto y los demás se escandalizarán.

Hay que dejar esas premisas en las que se dice que la gente de éxito nunca duda, porque existe la duda progresista, que sin ella no podrías crecer intelectualmente. Se debe ejercer el derecho a decir no sé, a no tomar partido y a cambiar de opinión, que son cosas muy mal vistas. 

¿Qué tanto influyen los modelos como los deportistas y artistas famosos llenos de éxito?

Los modelos no deben ser para imitar radicalmente sino para inspirar. Además, cuando alguien quiere imitar uno de esos modelos y no lo logra, suele terminar insultándose a sí mismos. Debe tratarse bien,  premiarse cuando hace bien las cosas, tratarse con cierta compasión y cuidado de sí mismo. Es desarrollar esa capacidad de generar autoestima.

¿Cómo manejar el  orgullo?

Dicen que la gente que es orgullosa de sí misma es petulante y vanidosa, cosa que no es cierta. Existe un orgullo positivo que es reconocer tus propias virtudes y sentirte contento por tenerlas. Nos enseñan a mirar más lo malo que lo bueno, a ser muy críticos con nosotros mismos.

Es el punto medio, y muchas veces la gente es consciente de lo infeliz que es, pero se niega a cambiar por temor a decepcionar a los demás o a sí mismos, porque creen que si no son tan obsesivos son mediocres.

¿Esa presión puede enfermar?

 Sí. Produce trastornos de ansiedad, pánico, tensión, impotencia, gastritis, agresión, problemas en las relaciones interpersonales, insatisfacción y perdida del sentido de la vida. Te vuelve mierda.

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