"La paz la firman allá, pero la construimos aquí": padre José González

"La paz la firman allá, pero la construimos aquí": padre José González

Septiembre 05, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El padre José González habló de la Semana por la Paz en Cali y dijo que “también tenemos que hacer el cese bilateral de palabras que agreden”.

Pasaron los diálogos, ahora estamos en los acuerdos, ¿cómo hacemos para pasar de los diálogos y los acuerdos a la reconciliación? La pregunta se la hace el padre José González, vicario de la Reconciliación y la Paz de la Arquidiócesis de Cali, de cara a la coyuntura que vive el país por la campaña para la refrendación o no de los acuerdos firmados en La Habana.  Pero sobre todo de cara a la Semana por la Paz que desde ayer inició en el todo el país y que en Cali convocará también a varios espacios de reflexión sobre “las otras mesas” de negociación que, en opinión del sacerdote, deberían instalarse con otros actores y en otros lugares. Lea también: Ocho grandes críticas al acuerdo de paz y la respuesta del Gobierno a ellas. ¿Cuál es el principal mensaje que la Iglesia Católica espera transmitir durante  la Semana por la Paz? Soy artesano de paz, la paz comienza en mí. Sí a los acuerdos, en plural, y no solo al de las Farc. Tiene que venir el del ELN, el del EPL, e inclusive el de las Bacrim, cómo sea, pero se puede negociar con ellos; en Colombia tenemos que aceptar que “el amor vence al odio, el sencillo al soberbio, la paz a la guerra y la conversación a la confrontación”.  Y después, a nivel regional y local, deberían darse o hacerse unos acuerdos con las galladas, con los combos... entonces tendríamos que hablar de varias mesas, en varios lugares. Ya se hizo la de La Habana, con las Farc, quien sabe dónde se hará la del ELN y luego la del EPL, pero hay que hacer unas mesas inclusive en algunas familias.  Hay gente que tiene que silenciarse y comenzar un diálogo consigo mismo. Entonces, primero tenemos que ser artesanos de paz desde nosotros. Yo no puedo querer que haya paz si mantengo con rabia, con odio, si no me quiero ni a mí mismo.  Pero es innegable que este año la jornada coincide con una coyuntura especial, la del Plebiscito por la Paz... Es una coyuntura perfecta. Queremos incidir y de hecho decimos soy artesano de paz, porque ya lo firmaron allá (el acuerdo entre el Gobierno y las Farc en La Habana), ahora, usted, fírmelo con su mamá, con su esposa, con su amigo, su hermano o con su enemigo, porque es muy triste que a uno le hagan la paz. La paz la firman allá, pero la ratificamos, la concretamos, la construimos nosotros aquí. Allá se silencian las armas, por el cese al fuego, pero también tenemos que hacer el cese a tantas palabras que agreden;  parar y desengatillar la lengua. Hay que recordar que no solo los golpes duelen, las palabras también y de qué manera. Colombia, en ese sentido, está herida.  ¿Y no será que en medio de las campañas por el Sí o por el No a los acuerdos de La Habana la gente puede creer que la Semana por la Paz va en uno u otro sentido? No, porque nuestro discurso va a ser clarito y contundente: conozcan los acuerdos, que ya están listos. Ya se acordó, conózcanlos y después decidan.  A propósito, ¿qué cree que se necesita para que en Cali la campaña por el plebiscito se desarrolle en paz, como debe ser? Primero, que los acuerdos se difundan bien y que quien los difunda no se polarice, que los presente con objetividad. Necesitamos la paz y estos son los acuerdos. Ahora, no hay paz perfecta, lo cual requiere paciencia, respeto y empeño, que nada se atraviese. Se debe tener en cuenta que muchas cosas en el camino se pueden arreglar, mejorar, optimizar... que los acuerdos se presenten en un material mucho más pedagógico, asequible para todos, porque aquí ha habido encuentros, pero no muy populares. Han sido para ciertas élites, empresarios, políticos, Gobierno y grupos muy reconocidos.  Este mismo ejercicio hay que llevarse también a los barrios, sin mucho cuento, con propuestas muy concretas. Hay que hacer un trabajo muy pedagógico, social, muy integral, porque a uno le pueden decir que firmamos la paz, pero seguir sin trabajo, sin oportunidades, porque no hay trabajo, y eso que en Cali se está luchando para que hayan oportunidades de empleo, es una de las ciudades que mejor ha progresado este año en ese aspecto.  ¿Cómo entender que el Papa Francisco, que ha apoyado tanto el proceso de paz de La Habana, se abstenga de participar en la escogencia de los magistrados del Tribunal Especial de Paz? El Santo Padre dice: yo soy el pastor de todos, no me quiero parcializar, quiero la paz para Colombia, apoyo sus esfuerzos de paz. Además ha sido muy cuidadoso porque en Colombia y en otros países existen organismos, instituciones especializadas, con todas las herramientas que pueden ayudar en ese trabajo, en ese servicio. El Santo padre es un hombre de paz, ama la paz, busca la paz, él quiere la paz y apoya la paz para nuestro amado país, entonces dijo: zapatero, a tus zapatos.  ¿Ya empezó a leer los acuerdos de La Habana? Sí, voy muy lento, porque estoy preparando todo lo de la Semana por la Paz, pero inclusive los tengo en audio. No son muy difíciles de entender, pero hay términos técnicos, jurídicos, y no somos abogados. Se entienden porque uno ha escuchado mucha pedagogía, pero falta llevarlos a nuestros sectores, a los barrios. Deberíamos disminuir algunos programas que sobran y poner más pedagogía sobre la paz para la gente. Hablando de la Semana por la Paz y después del lanzamiento  en el Bulevar del Río, ¿qué sigue en la programación? Mañana martes, la cita es en Telepacífico, a las 10 de la mañana. Va a estar monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal, en un conversatorio y es muy posible que, por streaming, esté con nosotros el padre Francisco de Roux, y también el doctor Henry Acosta Patiño, quien ha estado muy cerca de las negociaciones entre el Gobierno y las Farc. En este y en todos los demás espacios de la Semana por la Paz fundamentalmente estamos diciendo: de los diálogos y los acuerdos, ahora pasemos a la reconciliación. Porque hay que involucrar a la gente. Si no, creemos que eso es de todos... Por eso queremos ofrecer herramientas que sirvan para que la comunidad, cada persona, se convierta en un 'artesano de paz', que cada comunidad, cada persona, diga y asuma desde su corazón: 'La paz comienza en mí'. ¿Cómo convertirse uno en un artesano de paz, cómo asumir que la paz comienza en mi? ¿Cómo llegar a la reconciliación? Y eso implica lo que decía ahora, cómo llegar a los territorios, a cada uno de nuestros barrios y comunas, a la gente. ¿Dé donde sale el lema de ‘Soy artesano de la paz’?   De una de las asambleas de las pasadas conferencias episcopales, donde salió un libro precisamente sobre ´Artesanos del perdón, la reconciliación y la paz`.  De ahí se ?tomó el soy artesano para empoderar, para que cada uno asuma como propia la reconciliación. Ah, es que soy yo, no es otro, no es el doctor De la Calle, no es ‘Timochenko’, somos nosotros quienes debemos convertirnos en artesanos de paz. Yo soy artesano de la paz, cómo hago para vivir en paz, cómo hago para vivir reconciliado, para perdonarme y perdonar. Porque quien no se perdona, no perdona.

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