La historia de los niños de Desepaz que cantaron en la firma de la paz

La historia de los niños de Desepaz que cantaron en la firma de la paz

Septiembre 28, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
La historia de los niños de Desepaz que cantaron en la firma de la paz

Mariana, Carol y Natalia hicieron parte del grupo de quince niños que asistieron a la firma del acuerdo de la paz en Cartagena. Ellas pertenecen al coro juvenil de la Escuela de Música de Desepaz.

Quince niños de la escuela musical de la Comuna 21 cantaron el Himno a la Alegría en la firma del acuerdo.

Era la primera vez que muchos de ellos montaban en avión.  Por primera vez vería el mar. Por  primera vez  le dieron la mano a un presidente. Era la primera vez que cantaban para 2500 invitados especiales y los  veían millones de personas por televisión.

Atrás de los presidentes invitados a la firma del acuerdo, un grupo de niños movían pañuelos blancos, mientras entonaban el Himno a la Alegría. Eran quince niños de la escuela de música de Desepaz, en el Distrito de Aguablanca, en el oriente de Cali, que fueron seleccionados para cantar en el cierre del evento.

“Hicimos parte de la historia. Fue muy emocionante. Es el momento más importante del país y nosotras estuvimos allí”, cuenta Mariana Maya, mientras ve en un celular su presentación.  

Su mamá, en el barrio Desepaz, también la vio cuando transmitían la firma de los acuerdos. Ella era la niña rubia, de ojos grises, que estaba justo atrás del presidente Santos.

Mariana, de 13 años, recuerda como el presidente Nicolás Maduro pasó a su lado y le tocó la cabeza. Al presidente Santos, pese a que estaba muy cerca si no le alcanzó a dar la mano.

Natalia Aguirre, quien también hace parte del coro y estaba en la misma fila, cuenta que “esperaba poder darle la mano al presidente de México (Enrique Peña Nieto) porque me encanta, pero estaba lejos. Aunque cuando pasó a nuestro lado nos felicitó”.

Para ella, una adolescente de 13 años, que vive en Calimío y que ingresó al coro juvenil hace un año, el momento más emocionante fue cuando pasaron los aviones. Se asustó pero le encantó verlos sobrevolar tan bajo. 

Cuando se acabó la presentación y los mandatarios salieron, la esposa del presidente se les acercó y les pidió tomarse una foto.  Los quince niños de Desepaz posaron con la Primera Dama. Luego, llegó Martín, el hijo del Presidente, y las felicitó. También se tomaron una foto con él.

  Natalia no tiene esas fotos de recuerdo, pero sí otras que les tomó el profesor Harridson Castrillón, director de la Escuela Musical de Desepaz. Son postales de los instantes antes de la presentación, su recorrido por el centro histórico o la hora que pasaron nadando en la playa de Marbella. 

“La mayoría no conocían el mar, entonces les dijimos que si querían bañarse en la playa teníamos que madrugar a las 6:00 a.m. para alcanzar a ir. A las 5:30 ya estaban listos”, cuenta el profesor.

  Natalia guardó un poco de arena en una bolsa para traer de recuerdo a Cali. El agua salada que intentó atrapar en otra bolsa se le escapó cuando llegó al hotel.

 Carol Preciado, otra de las niñas que participaron en el coro, cuenta que les dijeron hace como dos semanas que habían sido seleccionadas para viajar a Cartagena. Era su primera vez en avión. Era su primera vez en el mar. “Yo anhelaba este viaje. Era algo histórico”, dice.

 -¿Qué es la paz para ustedes?

- les pregunto.

Todas contestan que es algo que está en el interior de las personas. “Nace desde el hogar”, dice Carol, quien agrega que este momento  para quienes han vivido la guerra  es un descanso. Un comienzo. “Cuando vimos a las señoras de Bojayá, que han sufrido, que  han vivido la guerra, cantando, nos admiramos mucho”, agrega.

   En Desepaz, en la Comuna 21, los niños de la escuela de música viven otra guerra. La de las pandillas. La de las fronteras invisibles. “No son invisibles, todo el mundo sabe qué calle es de quién y por donde no pasar”, corrige Natalia.

[[nid:580824;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/09/pazninos.jpg;left;{Los quince niños recorrieron las calles del centro histórico de Cartagena. Foto: Especial para El País}]]Estas adolescentes, a sus 13 y 14 años, también saben de violencia. A Carol le mataron un tío y le han intentado asesinar al otro. “Por mi casa es un tipo de guerra diferente. Los de un lado le disparan a los del otro y no les importa quien queda en la mitad. Por mi cuadra un señor dijo que tenían que matarnos a todos porque tenía un problema con un peladito de allí”, cuenta una de las niñas.

“A cinco cuadras de la mía persiguieron a tiros a un señor para matarlo. Yo me escondí debajo de la cama”, recuerda otra. Otra relata que una vez estaba sola  cuando empezó  una balacera. “Me asusté porque ella no llegaba, le podía pasar algo”.

 -¿Cómo lograr la paz para la guerra que viven en su barrio?-. 

“Con el arte”, dice una. “La educación”, agrega otra. “Cantando”, finaliza la tercera.

Escucha hermano la canción de la alegría.  El canto alegre del que espera 

un nuevo día. Ven canta, sueña cantado...

La Escuela de MúsicaEn la Comuna 21, en el  Distrito de Aguablanca,  está ubicada la Escuela de Música en la que estudian 320 niños y jóvenes.Este proyecto de Proartes y  el Ministerio de de Cultura empezó en  2005, con la conformación de una orquesta clásica de cuerdas y un coro infantil. Actualmente tienen ocho  proyectos juveniles e infantiles, entre los que se encuentran dos coros y dos bandas musicales.
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad