“El perdón debe cobijar a todas las partes involucradas”: Frederik Willem de Klerk

Febrero 21, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-21 Por:
Alfonso Ospina y Argemiro Piñeros | Colprensa
“El perdón debe cobijar a todas las partes involucradas”: Frederik Willem de Klerk

El expresidente de Sudáfrica, Frederik Willem de Klerk, ganó el Premio Nobel en 1993.

El expresidente de Suráfrica y ganador del Premio Nobel de Paz, estuvo en Bogotá , donde habló sobre el futuro del país, a partir de su experiencia liderando un proceso de reconciliación.

Esta semana un verdadero  histórico en el tema de la paz del mundo estuvo en Colombia. Frederik Willem de Klerk ganó el Premio Nobel en 1993, año en el que como presidente de Suráfrica y jefe del Partido Nacional llegó a un  acuerdo sin antecedentes con Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano, para poner fin a la política oficial de discriminación racial y abrir espacio a la igualdad entre negros y blancos.

Tres años antes había liberado a Mandela de su largo encarcelamiento y con él dirigiría el país en los siguientes, pues una vez dejó la presidencia aceptó acompañarlo como vicepresidente.

En Bogotá fue la figura más importante del foro ‘El futuro de un país en paz’, durante el cual repitió decenas de veces “les deseo lo mejor, les deseo lo mejor” e hizo lo que quizá sea más valioso: hablar de su experiencia liderando un proceso de reconciliación, para que sirva de espejo al que intentamos emprender en Colombia.

De Klerk dijo que lo más largo e importante vendrá después de firmar un acuerdo con la guerrilla de  las Farc, que se debe estar preparado para cambios de fondo y que los acuerdos deben prever que habrá quienes los incumplan, para que se puedan solucionar situaciones conflictivas. 

Aunque sus asesores aseguran que, cerca de los 80 años, ha decidido no dar entrevistas ‘uno a uno’, en Bogotá accedió a conceder dos para medios  escritos, una de ellas el diálogo que sostuvo con Colprensa, tras el cual atendió más preguntas en una rueda de prensa.

¿Qué puede esperar Colombia de Suráfrica, en forma de apoyo y acompañamiento para el posconflicto que está por empezar?

De momento ya estamos ayudando, porque hay áreas comunes entre los procesos de paz de nuestro país y el de Colombia, sobre las cuales se puede aprender de nuestra experiencia. Obviamente sabemos que después de firmado el acuerdo vendrá la implementación, que es un proceso muy largo, tanto que nosotros mismos, después de 22 años, aún estamos resolviendo cosas. Eso es lo que viene en el futuro de Colombia y Suráfrica está dispuesta a ayudar en esa etapa, con todo lo que sea necesario.

En su presentación en Bogotá (el jueves pasado) habló de la reestructuración de las Fuerzas Armadas que fue necesaria tras firmar la paz en su país, ¿acá deberá ocurrir algo similar?

Al disminuir la amenaza, también disminuye la necesidad de combatirla; por ejemplo, lo que nos pasó a nosotros es que después de firmar el acuerdo vimos que ya no era necesario pensar en cómo luchar contra fuerzas comunistas en Angola y en otros países, entonces apoyados por la Unión Soviética. 

Esa situación me permitió tomar decisiones muy simbólicas, como eliminar el servicio obligatorio militar para los jóvenes, que era por dos años, y hacer un ahorro masivo en costos militares. Colombia tendrá que analizar qué cosas pueden cambiar en ese sentido.

Pero muchos piensan que, al contrario, las Fuerzas Armadas deben fortalecerse, para garantizar la no repetición de los crímenes…

En Suráfrica, al quitar las razones para cometer los crímenes, obviamente quedaban muy pocas motivaciones para cualquier tipo de actos terroristas. 

El hecho de que se firmen los acuerdos y que haya un compromiso, abre ese camino para que se dejen de cometer los crímenes del pasado, en ese momento reina la Constitución y un asesinato se ve como un asesinato, no como una muerte para perseguir un fin político y un robo es un robo y no una acción para financiar otras actividades.

 ¿Cómo se puede ‘seducir’ a las personas y los sectores que siguen manifestándose en contra del proceso de diálogo con las Farc?

No creo que se deba pensar en llegar a ese grado de necesidad, porque en el caso de Colombia los cambios no tienen que ser tan dramáticos como lo fueron en Suráfrica. 

Allá tuve que enfrentar la necesidad de hacer un realineamiento de todos los partidos políticos, incluyendo el detrimento de mi propio partido; cosas como esas no parece que sean necesarias en Colombia. Allá el camino nos significaba pasar de ser una sociedad no democrática a una plenamente democrática. Colombia ya es una sociedad democrática y continuará siéndolo, entonces en ese campo no hay tantas semejanzas. La gente se irá sumando a los acuerdos.

 También apelando a la experiencia que usted vivió, ¿qué pasa si alguna parte incumple parcialmente los acuerdos?, ¿cómo se podría superar una situación de ese tipo?

En mi opinión, los mismos acuerdos que se firmen deben incorporar las previsiones para casos de incumplimiento y qué hacer si ello sucede. Así se podrá actuar dentro del marco legal y dentro del marco de los propios acuerdos. 

En Suráfrica, el nuevo Gobierno ante la nueva Constitución tenía que hacer cosas nuevas también y dejó de cumplir algunos de esos compromisos, pero como estaba dentro de lo acordado, a los funcionarios responsables se les llevó ante la ley, se les juzgó por su incumplimiento y la Corte Constitucional los obligó a cumplir dentro de un plazo. Se trata siempre de permitir que las dificultades se resuelvan en el marco de la legalidad.

 Para garantizar una paz duradera, ¿qué tan importante es el perdón?

El perdón es muy importante y debe  cobijar a todas las partes involucradas. Una tarea vital será que los líderes de cualquier sector promuevan el perdón. Ahora bien, el perdón no es olvido. En mi Gobierno, por eso hice tanto énfasis en la necesidad de conocer, de entender y de recordar el pasado, no para usarlo como venganza, sino como otra manera de blindar la paz.

 Hoy se discute en Colombia si el plebiscito es la manera adecuada para refrendar los acuerdos con las Farc, ¿cuál es su opinión?

Con todos los elementos que se están discutiendo en el proceso, lo más práctico es proceder a preguntar sí o no. Creo que ese plebiscito debe ser posterior a la conclusión del acuerdo, de manera que sea muy sencillo preguntar aprueba ese acuerdo, sí o no; aunque, por supuesto, no me corresponde a mí decidir eso.

 ¿Qué opina acerca del tipo de penas y del tiempo que las pagarán quienes se desmovilicen de la guerrilla?

Cuando firmamos el acuerdo en Suráfrica fui quien más insistió en la necesidad de que hubiera castigos muy fuertes para crímenes de gran magnitud, pero el Comité de Ética insistió en una amnistía general. 

Con ese precedente, me impresiona el tipo de acuerdo de justicia al que se llegó en Colombia, porque es un gran logro y es un paso hacia adelante mucho mejor del que nosotros dimos, porque acá hay diferencias de penas ya establecidas. 

En nuestro caso este fue un asunto muy sensible, no solo antes de la liberación de Mandela y durante la firma de los acuerdos, sino tiempo después, durante su Presidencia.

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