"Decir que los acuerdos se pueden arreglar no es realista": César Gaviria

"Decir que los acuerdos se pueden arreglar no es realista": César Gaviria

Septiembre 30, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El expresidente César Gaviria, director nacional de la campaña por el Sí al Plebiscito por la Paz.

El expresidente César Gaviria sostiene que la campaña por el Sí se ha gastado el tiempo desmintiendo versiones de la oposición que son exageraciones o fantasmas.

El expresidente liberal César Gaviria, director nacional de la campaña por el Sí al Plebiscito por la Paz, está convencido de que los acuerdos para la terminación del conflicto serán refrendados en las urnas por los colombianos este domingo. Lea también: Así es la lucha entre el SÍ y el NO por los indecisos frente al plebiscito

Dice que el mayor desgaste de los promotores es haber tenido que utilizar el mes de campaña para desmentir las versiones que creó la oposición durante los cuatro años de conversaciones entre el Gobierno y las Farc en La Habana.

En diálogo con El País, reiteró que los acuerdos de paz no se podrán negociar, no por lo menos en este Gobierno y señaló que no es una amenaza, pero si que gana el No, la guerra volverá al país.

¿Cuál es el balance de campaña del comité nacional del Sí al Plebiscito por la Paz a tres días de que se vaya a las urnas?

Ha sido una campaña diferente porque la oposición al Sí sembró una serie de ideas durante los cuatro años de conversaciones de cosas que ‘iban a hacer parte de los acuerdos’ y se deformó el sentido de lo que los acuerdos en realidad eran. Solo hasta cuando se publicaron y supimos cuál era su verdadero contenido empezamos a  desmontar esos mitos y ese mundo de ideas que o son exageraciones o fantasmas o  miedos o situaciones muy improbables y el tiempo se ha ido  en eso. El debate ha sido difícil, no ha sido muy constructivo porque nos encontramos frente argumentos que son eso, mucha especulación.

Al principio se dijo que usted iba a dirigir todo el debate,  pero no fue así. ¿No cree que eso afectó  esa posibilidad de concentrar la campaña del Sí en una sola?

Eso es muy difícil. De todos los partidos políticos, que son algo así como trece, doce están con el Sí y uno con el No. Y esos partidos van desde la centro derecha hasta los partidos de izquierda. Uno no tiene cómo unificar el lenguaje de una gama de partidos tan amplio porque la gente tiene argumentos completamente distintos si son de izquierda o si son de derecha.  Lo que sí se puede hacer es corregir situaciones equívocas que se puedan  crear.

¿También influye el corto tiempo de la campaña?

Sí. El tiempo es muy corto, a todos nos tomó casi que por sorpresa que el plebiscito fuera el 2 de octubre. Cuando menos pensamos, teníamos una elección a 20 días.  Sin embargo, creo que la gente tiene una idea de lo que es un plebiscito, puede que tenga temores infundados, puede que le parezca el acuerdo muy imperfecto y vote que No, o que le parezca imperfecto y vote que Sí. También hay un grupo muy grande de gente que está convencida por el Sí. Uno por ejemplo lo nota en el Cauca y en Nariño, con la gente que sufrió la violencia y es víctima. Todo ese grupo de ciudadanos está  con el Sí.  

Hay a quienes les ha molestado  el tono amenazante que se ha utilizado desde la campaña del Sí...

No es amenazante. Lo que pasa es que nosotros hemos sido  enfáticos en que si el No gana, es  difícil imaginarse un escenario distinto a que sigue la guerra y de pronto peor, porque los jefes de las Farc van a estar ofendidos y van a perder autoridad, pero eso de que los acuerdos se pueden arreglar es poco realista. Eso no tiene cómo ocurrir, no lo va a hacer el gobierno Santos, no lo puede hacer. Las Naciones Unidas se van a ir, los países garantes se van a ir. ¿Quién va a reparar los acuerdos? Solo otro Gobierno puede reiniciar un proceso; entonces, no es que la gente que vote por el No sea partidaria de la guerra, lo que sí tienen que saber es que si el No gana, es casi que inevitable que vuelva la guerra.

 Pero es posible que  Santos haga lo que tenía que haber hecho,  que es firmar, implementar y asumir las consecuencias políticas...

No. Él tiene que cumplir el plebiscito porque la decisión de la Corte Constitucional lo obliga. El resultado en las urnas no es vinculante para la Corte ni para el Congreso. El Congreso puede no tramitarlo, la Corte puede tumbar unas cosas que no le gusten, pero el presidente Santos tiene que respetar el resultado popular. El plebiscito tiene unas cosas puntuales: una, es que obliga al Presidente a acatar el resultado. Lo otro, es que para cambiar esos acuerdos les toca hacer otro plebiscito y no a través de un trámite legislativo. Ya la Corte dijo ‘el que quiera cambiar eso, le toca hacer un plebiscito’.

¿No le preocupa que pueda haber una  alta abstención que supere incluso niveles de votación normales en Colombia?

No tenemos temor por el umbral. Si la oposición no hubiera decido votar que No, sino que estuviera hablando de abstención y el Sí no tuviera  competencia,  habría riesgo de votaciones bajas, porque hacer política cuando no hay competencia es muy difícil, pero que el Centro Democrático  haya decidido hacer campaña por el No ayuda mucho.  No va a ser una votación altísima, pero va a estar lejos de los temas de los umbrales y se va a parecer más a una votación regional o algo similar.

La campaña  la están haciendo personas como usted, que mueven la opinión, pero ¿no le parece que la maquinaria tradicional solo se está moviendo en los medios de comunicación para dejar constancia de que están haciendo algo?

La campaña, como ha sido tan corta, hasta hace muy poco eso era verdad. Pero si usted ve, esta semana ha habido grandes marchas en Popayán,  en Manizales, en Valledupar; grandes reuniones políticas que no se habían visto. Lo que pasa es que sí fue muy corta la campaña y los partidos no arrancaron sino hasta que el acuerdo se firmó. 

¿Cuáles son sus predicciones sobre lo que va a pasar?

Yo lo que veo es que el Sí está mucho mejor organizado que el No, que tiene mucha más gente trabajando, que tiene más publicidad, más orden, más transporte, eso lo veo con mucha claridad. Me parece que al No le va a quedar difícil recoger las intenciones del voto que están en las encuestas porque no va a tener suficiente organización porque es un solo partido político donde el presidente Álvaro Uribe hace todo: desde recoger la plata hasta   hacer la campaña. Entonces, no los veo con una organización para  enfrentarse a un Sí que tiene más gente trabajando. Todos los gobernadores están con el Sí, eso da una idea de la diferencia que hay entre una organización y la otra. Y si me preguntan que cuantos alcaldes están con nosotros, puedo asegurar que más del 80 %, incluso muchos de los elegidos por el Centro Democrático.

¿Cómo analiza la polarización y las voces de quienes dicen que el país va a quedar mucho más fracturado después de esta votación?

Los colombianos  nos asustamos con las polarizaciones, pero es que la política es así. Si hay una decisión política tan importante de por medio, pretender que no haya polarización es irreal. Una decisión tan importante genera polarización aquí o en cualquier parte del mundo. No veo que sea una polarización agresiva, porque no ha habido incidentes,  tampoco podemos exagerar las consecuencias de la discusión pública. Lo más que ha pasado es que le griten a uno que ‘no lo queremos aquí’. Cualquier bobada, pero eso no va a traer ningún efecto negativo.

¿A quién cree que los colombianos le creen más en la campaña del No, al expresidente Uribe o al expresidente Pastrana?

A Uribe hay que reconocerle que tiene autoridad para hablar de estas cosas. Él fue un combatiente de las Farc y les dio muy duro. En gran medida a él se debe que las Farc hoy estén negociando. Es más, me sorprende que se haya opuesto porque podría estar cobrando las negociaciones como una victoria suya. También me sorprende porque no ha sido enemigo de los procesos de paz, siempre fue una persona positiva y en su gobierno, cuando se le entregaron guerrilleros  de las Farc y del ELN, los trató supremamente bien, los indultó, los nombró promotores de paz, los puso a viajar por el mundo. Es de los presidentes que tienen la política  de que un guerillero se puede amnistiar de manera exprés, ir a una guarnición militar, entregar su arma y  se va en total impunidad. Eso ya lo llevamos haciendo muchos años, en  el anterior Gobierno y en este. Entonces uno se pregunta ¿si se recibía de a un guerrillero  y se amnistiaba, cuál es el problema con que  se reciban todos?

¿Y a Pastrana?

Él no tiene autoridad, la gente no piensa  que él combatió a las Farc, que ese proceso tuvo muchas limitaciones. Su propio comandante de las Fuerzas Militares, que es el general Jorge E. Mora, que estuvo en esta negociación de La Habana, dice que esta negociación fue mucho más seria que la que se llevó a cabo con Pastrana. El acuerdo no es perfecto, mucha gente piensa que sería mejor que los guerrilleros fueran castigados de manera más severa, pero la justicia que se ha aplicado aquí es la del Tratado de Roma: justicia restaurativa, verdad, perdón, reparación, garantizar que no haya repetición; esos son los principios del Tratado de Roma, al punto que es el primer tratado de paz en el mundo que se hace bajo esos estándares y el primero que respalda la Corte Penal Internacional. 

¿Cómo cree que la comunidad internacional interpretaría que en Colombia gane el No?

A la comunidad internacional ya de por sí le extraña que haya personas o sectores políticos importantes oponiéndose al proceso porque este es un proceso que goza de un apoyo internacional total, detrás de esto está Naciones Unidas, el papa Francisco, Estados Unidos,  la Unión Europea, la Corte Penal Internacional... Es difícil para ellos entender  que haya gente que se  oponga. 

Hay gente que se imagina a Colombia en diez años como  está ahora Venezuela. ¿Usted cómo se la imagina?

Ese temor me parece justificado en una persona humilde o que no tiene mucha educación, pero en una persona educada no lo entiendo. El ‘castrochavismo’ es  un modelo que se agotó, que ya fracasó. Cuando el presidente Pastrana dice que Maduro y Santos son iguales es porque  vive en el Mediterráneo, uno viviendo aquí  no puede pensar así.

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