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Vacuna contra covid-19, el santo grial de la política mundial

Agosto 16, 2020 - 07:55 a. m. Por:
Kelly Sánchez - reportera de El País
Estudios para desarrollar vacuna contra el covid-19

5.760 millones de dosis ya se han reservado en todo el mundo, aunque ninguna vacuna contra el covid-19 ha demostrado su eficacia aún.

Foto: Agencia AFP

La vacuna contra el coronavirus no solo es la única forma de superar la pandemia, sino que dará prestigio internacional y poder a quien la obtenga primero. El santo grial de la política internacional por estos días.
Por eso, se viene librando una carrera mundial entre las grandes potencias por ser quien tome la delantera en dar la buena noticia.

“Más allá de lo médico, en términos de salud, la vacuna tiene un significado simbólico y político: aquel país que logre tener éxito en ese campo, va a llevarse un gran rédito”, apunta el internacionalista Nicolás Garzón.

Aunque en condiciones normales el desarrollo de una vacuna puede tomar varios años, los laboratorios científicos avanzan a una velocidad récord para lograrlo lo más pronto posible, impulsados por los recursos económicos de países que se han adelantado a reservar sus dosis.

EE. UU., China, Brasil, Francia, Alemania, Italia, entre otros, han cerrado acuerdos millonarios con varias empresas farmacéuticas para desarrollar y producir vacunas en masa para sus ciudadanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) contabiliza más de 160 candidatas a convertirse en el antídoto.

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La Administración de Donald Trump, en EE. UU., ha invertido al menos 10.900 millones de dólares en esa causa, en el marco de la operación ‘Warp Speed’ (más allá de la velocidad de la luz), que busca acelerar el avance de una vacuna.

Trump ha dicho que espera resultados antes de los comicios presidenciales del 3 de noviembre. Y es que encontrar el medicamento sería un impulso grande para su reelección.

“Sería un bálsamo de cara a las elecciones. Él necesita enviar mensajes de éxito o de buena gestión, y una vacuna podría ser precisamente una muy buena forma para Trump, no solamente para salir a decir que EE. UU. está respondiendo bien, sino también para atribuirse el éxito”, afirma Garzón.

Por su parte, China puede ser el país que más necesita conseguir la fórmula primero. “Su imagen internacional sufrió mucho por el hecho de que el coronavirus se generó allí y hay dudas de que haya obrado de forma honesta y rápida al principio. Es muy importante para recuperar esa imagen degradada”, señala Matías Franchini, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

Agrega que le serviría también poder distribuirla en otros países porque además del prestigio, China quiere “expandir su capacidad económica y política por todo el mundo, y tener una vacuna que pueda ofrecerle a sus socios o a potenciales socios sería muy importante”.

Mientras tanto, el pasado martes el presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció que ya habían conseguido la vacuna y que, de hecho, su propia hija la probó. Ayer su Gobierno afirmó que habían producido su primer lote del medicamento. Pero estos anuncios son considerados apresurados, dado que la OMS no ha dado la aprobación.

“Es difícil analizar cuáles son los objetivos en términos de política exterior y de cuál es la racionalidad de Putin al tomar este riesgo de decir que la vacuna está lista, pero también hay un elemento de prestigio internacional y doméstico”, afirma Franchini.

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, es otro de los actores importantes en la batalla.

El Gobierno británico alcanzó acuerdos para reservar dosis de la eventual vacuna con seis proyectos distintos. Las reservas británicas ya superan las 340 millones de dosis, una cifra muy superior a los 66 millones de personas que residen en el país.

A Johnson también le vendría muy bien para su imagen el anuncio, pues ha sido duramente criticado por su tardía reacción a la crisis al restarle importancia al virus en un principio.

En medio de esta puja, las tensiones han crecido. El mes pasado, EE.UU., Reino Unido y Canadá acusaron a Rusia de utilizar piratas informáticos para robar la investigación de vacunas de los laboratorios occidentales.
Afectados

En esa batalla política, se puede prever que los países en desarrollo entrarán en una suerte de fila de espera, en la que los menos desarrollados no estarán en las primeras etapas de distribución.

En Latinomérica, para evitar que ello suceda, México y Argentina llegaron a un acuerdo para producir la vacuna.

“Los jefes y jefas de Estado de todo el mundo tienen como prioridad su propia población. Es decir, existe una comunidad internacional, hay cierta responsabilidad de parte de los mandatarios por esa comunidad internacional, pero la prioridad siempre es el ámbito doméstico”, dice Franchini.

Así también, esta medicina podría ser usada a conveniencia por la potencia que la consiga: ofrecerla a los aliados y negársela a países con los que tengan confrontaciones.

Por otra parte, el apresuramiento con el que avanza la carrera por conseguir el antídoto a la pandemia ha levantado alarmas por la posibilidad de incurrir en errores que puedan traer consecuencias para la salud a quien se le suministre la medicina.

La creación de una vacuna contempla unas fases determinadas que deben realizarse con calma y de forma individual, pero la actual contingencia ha hecho que en algunos casos las fases se ejecutan en paralelo.

Aunque, como se ha dicho, la clave no está en ser el primero en conseguir la vacuna, sino en tener una que sea segura y efectiva para los ciudadanos, todos siguen a la expectativa por saber quién será el que alce ante el mundo ese santo grial.

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Latinoamérica

Una eventual vacuna que producirán México y Argentina contra el covid-19 podría estar disponible en el primer trimestre de 2021.

El acuerdo de producción de la vacuna, que será financiada por la fundación del magnate mexicano Carlos Slim, fue anunciado el miércoles en Buenos Aires por el presidente argentino, Alberto Fernández.

Según el gobierno mexicano, el objetivo es garantizar el acceso de los países latinoamericanos a la vacuna, desarrollada por la alianza de la Universidad de Oxford con el laboratorio anglosueco AstraZeneca.

Brasil no está incluido porque tiene un acuerdo por separado.

Candidatas a vacuna

La OMS registra hasta el momento 165 candidatas a vacuna: unas 140 todavía están en la etapa preclínica (que incluye pruebas in vitro y en animales) y casi 30 avanzaron a las pruebas en humanos.

Seis de ellas están en la fase 3, la más avanzada, en la que se evalúa la seguridad y la eficacia antes de ser aprobada por las entidades regulatorias.

Tres se desarrollan en China, mientras que las otras son de las farmacéuticas estadounidenses Pfizer (que trabaja con la alemana BioNTech) y Moderna, y de la británica AstraZeneca, esta última en colaboración con la Universidad de Oxford.

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