Asumir la Presidencia del Senado, el dilema de Álvaro Uribe

Asumir la Presidencia del Senado, el dilema de Álvaro Uribe

Junio 18, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Redacción de El País 
Álvaro Uribe Vélez

Álvaro Uribe Vélez, expresidente y Senador de la República.

Colprensa

El primer reto que Álvaro Uribe Vélez deberá enfrentar de cara al gobierno de Iván Duque será decidir si asume o no la Presidencia del Senado, a la que tiene derecho tras haber alcanzado la mayor votación en las elecciones legislativas de marzo pasado.

Ello porque, como lo sostiene el analista Pedro Medellín, dada la polarización en que está sumido el país, cabría la posibilidad de que el exmandatario cediera esa posición a otro congresista del Centro Democrático, pese a que el nuevo Jefe de Estado le ha pedido que asuma esa dignidad.

“Como inspirador y responsable de la campaña de Duque, en franca lid uno podría decir que el expresidente Uribe ganó las elecciones pero, en aras de reducir la polarización, creo que Uribe debería tomar una distancia prudente del Gobierno y convertirse mejor en un buen sensor interno de la calidad de las políticas”, explica antes de precisar que ‘la ungida’ para sustituir al expresidente sería María del Rosario Guerra.

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En su opinión, el releecto senador “debería permitir que haya un proceso de relevo generacional y dedicarse más bien a consolidar el partido político. Ahí está su tarea, en la consolidación del Centro Democrático”.

Pero para Bibiana Clavijo, especialista en marketing político de la Universidad del Rosario, “lo que la tradición ha dicho es que quien asume como presidente del Senado es el senador más votado y en este caso es Uribe, pero tendríamos dos figuras del mismo partido liderando las dos ramas del poder político, lo cual no es lo deseable es un democracia con equilibrio de poderes”.

Sin embargo, no cree que el exmandatario decline esa opción “porque hay que tener en cuenta que (Gustavo) Petro va a entrar al Senado a ejercer un papel muy importante”, dados los ocho millones de votos que sacó en las elecciones del domingo pasado.

Esa misma advertencia la hace Medellín, pero en relación a los diez integrantes del partido Farc que, en razón de los Acuerdos de Paz, el 20 de julio asumirán curules en el Congreso: “Le estamos pidiendo al expresidente Uribe que haga unos sacrificios que uno mismo difícilmente haría”.

Por eso, para Clavijo la mirada debe ponerse “en que Duque sea capaz de mantener la distancia y la independencia necesarias para que las decisiones sean tomadas por él como presidente de la República y no por Álvaro Uribe Vélez como líder del partido”.

En ese mismo sentido, David Andrés Murillo, docente de la Universidad Libre, dice que “en el deber ser, el expresidente debería guardar la independencia con el Ejecutivo para que el Legislativo no se convierta en una ficha de este y se permita que la oposición haga su papel en el Congreso”.

Plantea que “lo más sensato es que Álvaro Uribe se abstenga y maneje un bajo perfil o al menos no un perfil protagónico en el Senado” y propone que dirija la bancada al interior del Centro Democrático o incluso una posible coalición que se haga frente al Gobierno de Iván Duque.

Pero Clavijo insiste en que la renuncia a la presidencia no es solución: “Hay que esperar que realmente los contrapresos funcionen y que la oposición no sirva solo para torpedear sino para ejercer control y visibilizar aquellas voces que no se sientan representadas en la filosofía del CD”.

“Yo creo que nuestras instituciones sí van a aguantar lo que se viene con un Centro Democrático tan fuerte en el poder”, agrega y resalta que la importancia que el uribismo tendrá en el nuevo Congreso le fue otorgada por los propios electores.

Por su parte, el profesor de la Universidad del Valle, Jesús Alberto Valencia, coincide con Murillo en que “lo deseable sería que Uribe deje al nuevo Presidente en plena autonomía para desarrollar sus programas y establecer la posibilidad de una reconciliación entre los colombianos, tras cuatro años de polarización, como lo ha prometido Duque”.

Sin embargo, no cree que el exmandatario se vaya a marginar del nuevo Gobierno “y de marcarle la ruta a seguir”, puesto que, en su opinión, Uribe “ha recuperado el poder que había perdido durante el gobierno Santos, porque no solo cuenta con el 70 % o más del Congreso, sino también con un presidente cercano”.

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