Análisis: "Tras el plebiscito, no es apocalíptico el panorama del país"

Análisis: "Tras el plebiscito, no es apocalíptico el panorama del país"

Octubre 08, 2018 - 07:28 p.m. Por:
Carlos Charry, doctor en Sociologia y profesor asociado de la Universidad del Rosario
Carlos Charry, doctor en Sociologia y profesor asociado de la Universidad del Rosario

Carlos Charry, doctor en Sociologia y profesor asociado de la Universidad del Rosario

Especial para El País

Después de dos años de haberse realizado el Plebiscito por la Paz y de que la propuesta de Gobierno y Farc no fuera refrendada por los votantes colombianos, lo primero que hay que decir es que, sin duda, tenemos un país menos violento. Independientemente de cualquier posición ideológica y política, es incontrovertible la disminución radical de muertes violentas y de atentados terroristas en el país, lo que da cuenta de que hemos entrado en una etapa distinta; no quiere decir que no haya conflictos violentos, sigue existiendo un conflicto armado con el ELN y con una serie de bandas criminales que hacen presencia en diferentes regiones del territorio nacional.

La paz no era una paz absoluta, nunca lo ha sido, todos los procesos de paz son largos. A pesar de que han pasado dos años, los avances en cuanto a la reducción de violencia que presenta el caso colombiano frente a otros casos es importante, precisamente, por las altas que eran estas cifras durante el conflicto colombiano.

Lo otro que encontramos es que sigue habiendo una sociedad altamente dividida. El resultado del plebiscito dio cuenta de que la opinión pública colombiana estaba polarizada y sigue estándolo, porque no se ha sabido orientar políticamente los debates, estos han sido politizados y no se ha dado el espacio para un debate político amplio.

Otro aspecto a reseñar es que el papel de las víctimas sigue siendo marginal. A pesar de que, supuestamente, el proceso de paz está orientado hacia ellas, estas siguen siendo un actor secundario tanto en términos de procesos de justicia, como en procesos de visibilidad pública. No se las ha consultado suficientemente sobre qué de bueno y qué de malo les ha traído el Acuerdo firmado en el Teatro Colón.

Por otra parte, hay que decirle a la opinión pública que lo que finalmente se refrendó en el Congreso no fue el Acuerdo de La Habana. A este se le hicieron casi 400 modificaciones, por consiguiente, lo que se refrendó fue un acuerdo distinto, sin que se haya sentado suficientemente esta idea.

Es importante que luego de dos años, hagamos una reflexión sobre esto, que debe servir como mecanismo para desarticular ciertas discusiones que se han perpetuado y lo único que hacen es polarizar más a la sociedad.

Por supuesto han habido dificultades, las experiencias mundiales sobre acuerdos de paz muestran que siempre han habido dificultades, pero no es apocalíptico el panorama del país. Por el contrario, sectores de la economía como el turismo han tenido un crecimiento importante, la imagen del país ha tenido un repunte significativo.

Después de la firma de los Acuerdos, Colombia es visto como un país que en vez de traer problemas provee soluciones a la comunidad internacional.

La implementación de los Acuerdos es siempre un proceso complejo que necesita tanto de la veeduría internacional como de la veeduría ciudadana para que se haga de una manera más fluida, pero esto no es un paraíso al que todos hemos llegado y que se llama la paz.

La paz hay que construirla, estos procesos duran décadas, hay que pensarla en ese sentido, a mediano y largo plazo, y no de una manera tan inmediata, llevamos apenas dos años del plebiscito y 18 meses de haber refrendado los Acuerdos. A pesar de las dificultades, el parte debe ser positivo.

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