La tragedia y las redes de comunicación

La tragedia y las redes de comunicación

Marzo 17, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Nueva Zelanda, un país abierto a la diversidad y respetuoso de las diferencias, vive hoy la peor tragedia provocada por un demente supremacista.

Brenton Tarrant, autor de la masacre que hasta ahora deja 50 personas muertas y 40 más heridas, entró a dos mezquitas de la localidad de Christchurch y abrió fuego contra quienes asistían a los oficios religiosos del viernes pasado.

Y convirtió a las redes sociales en cómplices de sus acciones terroristas al anunciar en ellas sus intenciones y transmitir en vivo sus atroces actos durante 17 minutos, antes de que el video fuera detectado y bloqueado.

Son las locuras que se cometen en nombre del fundamentalismo, llámese religioso o de raza o de ideología, que encuentra un espacio para la barbarie en la laxitud de las legislaciones armamentistas, y ahora otro más en la inmediatez de las redes por internet.

La Primera Ministra de Nueva Zelanda ha anunciado un endurecimiento de las leyes sobre armas, preocupada al comprobar que en su país de cinco millones de habitantes hoy circulan legalmente un millón de fusiles, ametralladoras o pistolas.

Es también el momento de reflexionar sobre la peligrosa mezcla del fanatismo y la necesidad de ser protagonistas través de unas redes sociales que en su afán de lucro permiten cualquier cosa y se vuelven difusoras de hechos demenciales sin control.

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