El socio

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Noviembre 05, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

La emboscada a la Guardia Bolivariana enl Puerto Ayacucho, en la que murieron tres uniformados y diez más fueron heridos, es la respuesta del Eln a la tolerancia y el abrigo que la dictadura Chavista le ha otorgado.

El enfrentamiento sería la respuesta a la detención de ‘Garganta’, buscado por las autoridades colombianas por delitos como secuestro y extorsión, así como por la justicia venezolana por asesinar a un investigador de su Fiscalía.

Así el Ministro de Defensa del vecino país no haya querido responsabilizar a esa guerrilla a pesar de las evidencias y descargue la culpa en el Gobierno de Colombia al que acusó de ser “incapaz de controlar sus grupos, su violencia y su narcotráfico”, la responsabilidad es del régimen que él mantiene con la Fuerzas Armadas Bolivarianas.

Por todos es sabido que desde hace años el ELN transita libremente por Venezuela y distribuye cajas de comida que salen del gobierno, con la anuencia del régimen.

Son ellos quienes les han permitido establecerse en su país, tener allí la base desde la que maneja negocios ilícitos como el narcotráfico y además cometer toda clase de crímenes en la zona de frontera para luego refugiarse en su territorio.

No extraña, sin embargo, que el Eln les pague esa hospitalidad con asesinatos como el ocurrido ayer.

Ni sorprende que pese a lo ocurrido Maduro y sus militares mantengan abierta las puertas a la guerrilla.

Esa sociedad es la que ahora entra en crisis porque el Eln considera inaceptable que le toquen las minas ilegales que explotan en el Amazonas.

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