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Ya brilla
la llama

Julio 22, 2021 - 11:55 p. m. 2021-07-22 Por: Editorial .

Luego de superar un sinnúmero de obstáculos, como si se tratara de una carrera de atletismo con vallas, han comenzado los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en medio de la amenaza constante de la pandemia del Covid-19, que ha hecho mella en la Villa Olímpica.

Quienes están en la capital japonesa afirman que el ambiente de los Juegos es ajeno a lo que suele ser el certamen deportivo más importante del mundo. Y no es para menos, porque la ceremonia y las competencias no tendrán aquello que redondea la emoción de los triunfos de los atletas: el público.

De no ser por la pandemia, estos Juegos serían quizás la máxima fiesta en la historia olímpica, por lo menos en su organización, en una ciudad que se preparó con lujo de detalles para la cita olímpica desde mucho antes de la pandemia, que obligó el año pasado el aplazamiento de Tokio 2020.

Pero ha llegado la hora. Con un costo de 14.800 millones de dólares, 15.490 deportistas, la mitad de ellos mujeres, han llegado a la capital japonesa en busca de la gloria ante la admiración del mundo entero, más allá de que no haya público en los escenarios y la afluencia de la prensa y los turistas haya sido restringida. Pero la televisión pondrá a los aficionados cerca de la actividad deportiva.

Treinta y tres disciplinas deportivas, con la aparición de cuatro nuevas para los Juegos —surf, skateboard, escalada y karate— que se realizarán en 43 escenarios, estarán en actividad, mirando de reojo la amenaza del covid y con oídos sordos a los escándalos que han afectado de alguna manera el certamen.

Justamente en la víspera de la inauguración ha sido despedido el director de ceremonias de los Juegos: “Hemos descubierto que Kentaro Kobayashi en el pasado se burló de una parte dolorosa de la historia, por lo que hoy ha sido destituido de su cargo”, dijo ayer a la prensa el jefe de los Olímpicos, Seiko Hashimoto. “Nos disculpamos profundamente por los problemas y preocupaciones causados”.

Y allí, en plena competencia, estará por supuesto Colombia, que con una delegación de 71 deportistas -muchos menos que los 104 de Londres y los 147 de Río- aspira a traer 10 medallas de oro, plata o bronces, dos más que en la pasada cita.

Para subir al podio, nuestro país tiene esperanzas en los atletas Anthony Zambrano, Catherine Ibargüen y Éider Arévalo, en los boxeadores Íngrit Valencia y Yuberjén Martínez, en los bicicrossistas Mariana Pajón y Carlos Ramírez, y en los pesistas Luis Javier Mosquera, Mercedes Pérez y Santiago Rodallegas. Pero también son opcionados los tenistas vallecaucanos Juan Sebastián Cabal y Robert Farah.

El 8 de agosto sabremos cuántas preseas conquistaron los colombianos, si Estados Unidos sigue siendo la máxima potencia, si Michael Phelps tendrá un sucesor en el trono como máximo ganador de medallas en la historia de los Juegos y si el covid permitió que Tokio 2020 transcurriera como sus organizadores lo prometieron.

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