¿Y la pedagogía ambiental?

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¿Y la pedagogía ambiental?

Mayo 30, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

la posibilidad de un futuro depende de que los habitantes del planeta sean capaces de detener y reparar la devastación a la cual han sometido su hábitat. La pedagogía ambiental está ausente, y no se educa a la población sobre un asunto en el cual está en juego su supervivencia.

Calores intensos que provocan la muerte en cualquier calle de algún país; sequías extremas que amenazan a millones de personas; avalanchas que arrasan todo a su paso. El cambio climático es una realidad incontrastable, como lo es que la humanidad no ha tenido el cambio de comportamiento y la educación necesarios para enfrentar sus peligros.La estela de tragedias ocurridas en los últimos tiempos confirma cómo los daños ambientales ocasionados le pasan cada vez con más fuerza su factura a la población global. Reconociendo que la Tierra es un organismo vivo y en constante evolución, es una verdad irrefutable que las actuaciones de los seres humanos hacen que las consecuencias de los eventos naturales sean aún más catastróficas. El futuro se prevé peor por la falta de acciones y de conciencia sobre la urgencia de intervenir para resarcir lo hecho.Una mirada al panorama internacional no deja dudas sobre lo que sucede y la falta de medidas para prevenirlo. En la India, temperaturas insólitas que sobrepasan los 50° centígrados cuando aún no es verano, han provocado la muerte a 1.772 personas; en Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil, la sed acecha a sus habitantes por la escasez de las lluvias, mientras en California, Estados Unidos, se decreta la emergencia y se toman medidas extremas para paliar la sequía que vive la región.De otra parte, Colombia no es ajena a los efectos del cambio climático: hace poco padeció a las 94 víctimas de una avalancha en Salgar, Antioquia, y hace esfuerzos por atender a los damnificados, quienes claman para que las precipitaciones paren y no se repita la tragedia. Las historias surgen cada día en algún rincón del Planeta y en medio de esa realidad casi nadie sabe cómo actuar.A las sociedades no se les ha enseñado cómo protegerse de esos cambios y por qué ellas aportan a la amenaza. Y cómo sus integrantes pueden ayudar a enfrentarlos. Sin duda, la posibilidad de un futuro depende de que los habitantes del planeta sean capaces de detener y reparar la devastación a la cual han sometido su hábitat. La pedagogía ambiental está ausente, y no se educa a la población sobre un asunto en el cual está en juego su supervivencia.Están errados quienes piensan que esa responsabilidad recae sólo en los gobiernos, en la vigilancia policial que ejerzan o en las decisiones de la comunidad internacional. Sin bien las políticas ambientales son importantes y se debe reconocer la labor de quienes desde la ciencia, los medios de comunicación o el trabajo social están empeñados en salvar el Planeta, son las acciones y los hechos conscientes de cada persona los que permitirán su recuperación ambiental y mitigar ese cambio climático de consecuencias catastróficas.Son las manos humanas las que talan cada árbol, botan al mar los desperdicios, acaban con las especies naturales. Son esas mismas manos las que se necesitan para revivir las selvas, reducir la contaminación de gases de efecto invernadero y cerrar ese boquete en su estratosfera que tiene hoy loco al clima y en peligro a todas las especies sobre la tierra.

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