Y el dragado, ¿para cuándo?

Octubre 03, 2021 - 06:55 a. m. 2021-10-03 Por: Editorial .

El dragado del canal de acceso a la bahía de Buenaventura es otro de aquellos temas que parecen archivados y sin dolientes en el gobierno central. Por ello, el principal acceso de Colombia al mar del futuro sigue siendo una posibilidad que se aleja de manera irremediable.

La razón es más que evidente: producto de la tecnología, la ampliación del canal de Panamá y los cambios que ha implicado en la navegación del océano Pacífico, los países con costas en ese mar han adoptado las medidas que sean necesarias para permitir el flujo de los enormes barcos post Panamá. Menos Colombia, que sigue dudando sobre la profundización del canal que permite acceder a los cuatro puertos construidos en Buenaventura y en Bogotá no parecen tener claro la importancia de adecuar el canal a las nuevas realidades.

Como consecuencia, la profundización a los 14,5 metros que se requieren, 2 metros más de los que tiene hoy, siguen siendo un sueño al parecer imposible de lograr. Por ello, varias navieras decidieron eliminar a Buenaventura como su puerto de arribo, lo cual ha implicado el aumento de los trasbordos y en consecuencia de los costos de importación y exportación por el punto más importante para la navegación de Colombia sobre el Pacífico.

Y entre tanto, Ecuador y Perú realizaron las inversiones necesarias para adecuar sus puertos. La gran pregunta es por qué no se ha tomado la decisión de profundizar el canal durante los seis años que han transcurrido desde que se amplió el canal de Panamá y cambió el transporte de carga por allí. En ese sentido, no falta la sospecha sobre la intención de marchitar la operación desde Buenaventura para desviarla hacia los puertos del Atlántico pese a las consecuencias que ello implica.

El reclamo no es sólo sobre el secular abandono del Estado colombiano a una región afectada por todos los males que ello conlleva, entre los cuales se destacan la pobreza y la falta de oportunidades que permitan a sus habitantes superar sus grandes dificultades. Es sobre la manera en que se renuncia a la ventaja estratégica que ofrece Buenaventura al país, además de los ingresos que le ha significado a la Nación, de los cuales muy poco se le devuelve a la ciudad.

Son múltiples las propuestas para conseguir los recursos que han salido desde los empresarios que operan los puertos en Buenaventura, desde los gremios de esa ciudad, las autoridades departamentales y municipales. Es una cifra cercana al billón de pesos que se puede conseguir a partir de los impuestos y contribuciones que recauda el erario por el comercio internacional que se desarrolla en Buenaventura, el cual puede recuperarse en un plazo aceptable, además de aumentar el ingreso para el Estado.

Por el contrario, dejar que se marchite ese comercio implicará también afectar las finanzas públicas, además de aumentar los graves problemas que padecen Buenaventura y la región pacífica, acrecentando así la deuda que el Estado tiene con el Valle y la región pacífica. Eso es lo que puede acontecer si desde el centralismo se sigue negando la financiación de una obra que es necesaria para toda Colombia.

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