Venezuela, otra oportunidad

Venezuela, otra oportunidad

Enero 24, 2019 - 11:20 p.m. Por: Editorial .

El pasado miércoles, Venezuela marchó de nuevo en las calles para exigir la salida de Nicolás Maduro y, con él, de la dictadura que la ha condenado a los más terribles momentos de toda su historia. Luego de dos años, este parece ser el momento definitivo para cambiar el destino de esa Nación y lograr su regreso a la libertad y a la democracia que le secuestraron la camarilla político militar que usa la fuerza, el miedo y el hambre para mantener el poder.

El pasado 23 de enero fue la conmemoración de la caída de otra dictadura, la de Marcos Pérez Jiménez en 1958. Esa fecha fue aprovechada por millones de venezolanos para salir a la calle en todas las ciudades, realizando manifestaciones gigantescas como la de Caracas y sin necesidad de una organización. La consigna allá y en las ciudades del mundo donde se manifestaron los millones de sus compatriotas que han tenido que expatriarse para tratar de conseguir una vida digna, fue la misma: ¡Fuera Maduro!

Ese mismo día, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, tomó posesión de la presidencia provisional, basado en la irregularidad de la elección de Maduro en mayo del 2018 y en que su posesión no se produjo el 9 de enero pasado como establece la Constitución. Y no tardaron varios países de América y de Europa o la OEA en reconocerlo como el mandatario legítimo o en reclamar la realización de elecciones libres para superar el difícil y peligroso momento por el que atraviesa el país vecino.

Esa movilización, de dimensiones nunca antes vistas en Venezuela, fue la expresión de un pueblo que ya no acepta la tiranía, que no quiere seguir aguantando hambre mientras quienes han sido sus gobernantes y muchos de los militares que soportan a Maduro y sus secuaces se han enriquecido o regalan las riquezas de su país a Cuba o a cualquiera que respalde sus procederes. Como en ocasiones anteriores, la respuesta fue la violencia que deja ya treinta muertos y centenares de desaparecidos a manos de las fuerzas oficiales y de los grupos paramilitares que siembran el terror para defender el régimen.

Los venezolanos sabían el riesgo y decidieron correrlo. Por ello, Guaidó ya no es sólo el símbolo de la esperanza que asumió el deber de representar a la inmensa mayoría de su Nación. Ahora es el presidente que interpreta la voluntad nacional y deberá hacer lo necesario para darle vida al cambio que los venezolanos reclaman, arriesgando su vida como lo hicieron el pasado miércoles.

La solución corresponde sólo a los venezolanos y está viva la polémica sobre la legalidad de la presidencia de Guaidó y la de Maduro. Pero no cabe duda alguna sobre el valor que tiene el esfuerzo de todo un pueblo para superar la tiranía que lo agobia. Es el momento para que los venezolanos se unan en torno a ese propósito de renovación, incluidos muchos de los militares, soldados y policías que no están de acuerdo con lo que sus jefes hacen contra su Nación.

Es otra oportunidad para cambiar lo que en otras épocas se prometió como salvación de Venezuela y destruyó su riqueza y su sociedad. Ojalá, sea la vencida.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
Columnistas