Vaticano y China, más cerca

Vaticano y China, más cerca

Septiembre 23, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Tuvieron que pasar 67 años para que El Vaticano y China alcanzaran un acuerdo sobre el nombramiento de obispos en ese país. Ese fue el punto que determinó la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos Estados, en 1951.

Hasta ahora, el régimen comunista chino había considerado una injerencia extranjera que los nombramientos de los obispos se hicieran desde Roma y tampoco reconocía la autoridad del Papa como líder de la Iglesia Católica. A su vez, la Santa Sede no aceptaba que los jerarcas de la Iglesia fueran definidos por el gobierno chino, un hecho que no sucede en ninguna parte del mundo.

En ese sentido, Roma había excomulgado a siete obispos nombrados sin su consentimiento, que ahora, a la luz de los nuevos acuerdos, volverán a ser aceptados. La extraña situación provocó que en China existieran dos iglesias: una oficial, controlada por una denominada Asociación Patriótica con 60 obispos, y la clandestina, avalada por El Vaticano y que cuenta con unos 30 pastores.

El propósito ahora es dejar una sola y construir lazos de confianza que permitan superar las diferencias. A través de un comunicado, la Santa Sede explicó que con esta decisión el papa Francisco espera que se puedan superar las heridas del pasado y que se favorezca la comunión plena de los católicos chinos con la Santa Sede.

Desde el año pasado que inició su gira por Asia, el papa Francisco comenzó a dar muestras de su deseo de normalizar las relaciones con China. Sin duda, se trata de un gran éxito diplomático en un país en el que se estima que hay doce millones de católicos oficiales y unos 40 millones de cristianos. Para el 2030, China podría convertirse en el país de mayor población cristiana del mundo, con 247 millones de creyentes, una proyección que el Papa y sus asesores tuvieron en cuenta para apostarle a la normalización de las relaciones con Beijing.

El anuncio fue recibido con cautela en Taiwán, pues El Vaticano es uno de los pocos Estados que mantiene relaciones diplomáticas con la China nacionalista. En caso de prosperar la apertura de relaciones con el régimen de Beijing, ellos serán los perjudicados. También el exarzobispo de Hong Kong, el cardenal Joseph Zen, cuestionó los acercamientos y pidió la renuncia del secretario de Estado, Pietro Parolin, a quien llamó traidor.

A pesar de las críticas, el papa Francisco reconoce la importancia de China en Asia para el futuro de la Iglesia Católica. Se trata del continente donde, después de África, más crecen los fieles y las vocaciones cristianas.En la actualidad el 12% de los representantes del colegio cardenalicio procede de Asia. El portavoz del papa, Greg Burke, lo dejó claro: “No es el final del proceso, sino el comienzo. El objetivo no es político sino pastoral”.

Para la feligresía china será la oportunidad de tener sus obispos en comunión con Roma, sin temor a las represalias del régimen de su país. Mientras que para el papa Francisco se trata de un escalón más en su propósito de expandir la Iglesia Católica hacia otros continentes y sacarla de los enrevesados círculos de la vieja Europa.

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