Una nueva oportunidad

Una nueva oportunidad

Octubre 21, 2018 - 06:55 a.m. Por: Editorial .

Luego de meses de anunciada y completados los requisitos legales para darle vida, el pasado miércoles se produjo la instalación de la junta directiva del Fondo Autónomo que deberá administrar los recursos para impulsar las soluciones que requiere Buenaventura. Es un paso más que ahora debe completarse con el contenido que se requiere para lograr lo que tantas veces se ha anunciado pero nunca se ha logrado.

Catorce miembros componen esa junta, cinco de los cuales son representantes del paro cívico que se produjo en el 2017, y que actuarán como definidores de las prioridades a concretar y vigilantes de que se cumpla la promesa. Es la parte formal que significa el arranque de una manera de solucionar los graves problemas que afectan a una comunidad de más de cuatrocientas mil personas que viven en el que debería ser el punto más estratégico para el desarrollo de las oportunidades que ofrece el estar junto al Pacífico, el mar con mayores progresos comerciales y económicos del mundo.

Ahora empieza la tarea de definir los programas y prioridades de lo que será la inversión que deberán acometer la Nación, el departamento del Valle y el municipio. Un billón quinientos mil millones de pesos se dice que aportarán los ministerios para enfrentar problemas como los que golpean la salud, el agua potable, la infraestructura, la educación y las múltiples carencias producidas por el eterno abandono estatal.

Se sabe que la Gobernación ha venido cumpliendo los compromisos en las materias arriba enumeradas que adquirió cuando se llegó a un acuerdo para terminar el paro. Sin embargo, hay que reconocer que la administración municipal de Buenaventura sigue siendo el centro del problema debido a la crisis crónica que padece.

Produce preocupación el que ese municipio, elevado a la categoría de Distrito Especial, no tenga un alcalde en propiedad, debido al encarcelamiento del titular a causa de la corrupción, mal que ya parece endémico y que impide tener una vocería clara y un liderazgo indiscutible. Y que, además, la postración de las finanzas locales sea tan grave que sus empleados deben realizar paros para exigir que se les paguen sus salarios.

Esa es la mayor incertidumbre en este proceso, en el cual se requiere una vocería clara que logre el cumplimiento en las inversiones que la nación se comprometa. Y lo más importante: que además de soluciones a esas carencias de siempre, se logren sacar adelante las iniciativas para superar el atraso, lo que se logra cuando se tiene la infraestructura, los servicios públicos y la seguridad necesarias para generar progreso, aprovechando la ventaja de su posición geográfica tan ignorada por un país en el cual el centralismo ha sido el gran obstáculo para el desarrollo del Pacífico colombiano.

Ante la carencia de instituciones sólidas en Buenaventura, el Fondo Autónomo y la junta directiva que se posesionó deberían ser voceros de los cambios que necesitan Buenaventura y sus habitantes. Ojalá este nuevo intento tenga el buen suceso que se requiere para empezar a resolver el ya legendario atraso que padece la que podría ser una de las regiones más prósperas de Colombia.

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