¿Un nuevo fracaso?

¿Un nuevo fracaso?

Septiembre 28, 2018 - 11:08 p.m. Por: Editorial .

“Los países no están a la altura de las promesas hechas en París”. Así resumía Patricia Espinosa, la jefa de negociaciones climáticas de la Organización de Naciones Unidas, lo que está pasando con el Acuerdo firmado hace tres años por 195 naciones. ¿Se anuncia un nuevo fracaso?

La Asamblea General de la ONU realizada esta semana sirvió como marco para otra reunión importante: la segunda Cumbre One Planeta. El encuentro aprovechó la presencia de la mayoría de mandatarios para realizar un balance del pacto hecho en diciembre del 2015, con el cual se busca reducir la emisión de gases de efecto invernadero, controlar el calentamiento global y conseguir así que la temperatura promedio de la Tierra no suba más de dos grados en el presente siglo.

Si se tienen en cuenta los análisis de lo que se ha hecho hasta la fecha o las proyecciones presentadas durante esta cumbre ambiental, el panorama es como mínimo desalentador. Las mayoría de las inversiones prometidas por los gobiernos firmantes para mitigar el cambio climático siguen en veremos, como el Fondo Verde al que sólo han llegado US$10.000 millones de los US$ 100.000 millones ofrecidos, mientras las acciones emprendidas no logran a la fecha los resultados esperados. Así, el cálculo actual es que el Planeta será al menos tres grados más caliente antes del año 2070.

Sin duda la salida de Estados Unidos del Acuerdo, anunciada en el 2017 por el presidente Donald Trump, significó un revés para las intenciones de hacer funcionar, esta vez sí, un plan global que minimice el impacto causado por la humanidad al medio ambiente. Esa no es, sin embargo, la única razón para temer que el pacto pueda convertirse en otra frustración para el mundo.

Además del incumplimiento a la palabra empeñada por el que es uno de los países que más carga contaminante emite, no se ha visto en la mayoría de gobiernos un verdadero propósito para alcanzar lo acordado. En Australia, por ejemplo, ha sido imposible tramitar un proyecto que convierta en ley los compromisos ambientales de París, mientras que en Brasil se está a la espera del resultado de las elecciones presidenciales, toda vez que el favorito en las encuestas, el derechista Jair Bolsonaro, ha anunciado que si llega al poder retirará a su país del convenio global.

Que la Nación con la mayor riqueza en biodiversidad, donde además está la reserva natural más grande del mundo desconozca los acuerdos, sería un golpe para el propósito de reducir el calentamiento global. Colombia, por su parte, ha hecho algunos esfuerzos para honrar su palabra, como aprobar la ley que ratificó lo firmado en París o emprender acciones para recuperar y preservar su riqueza natural; sin embargo, preocupan decisiones como la paulatina reducción del presupuesto para medio ambiente, lo cual hace prever que no habrá los recursos financieros suficientes para cumplir con su parte del trato.

El miércoles durante el One Planet se hicieron nuevos propósitos de intención, como el de la Unión Europea que planea dedicar el 25 % de su presupuesto para conseguir los objetivos climáticos. Ojalá su ejemplo lo sigan otras naciones y los temores manifestados durante la reunión, más los jalones de orejas que se dieron, ayuden a darle un nuevo impulso al Acuerdo de París. Otro fracaso como el del Kyoto sería inadmisible.

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